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Los casos de Etoo y Messi marcan la pretemporada del equipo blaugrana

El nuevo Barcelona empieza como el anterior, con líos y problemas

Julio 28, 2008

El FC Barcelona no soluciona un problema cuando ya tiene uno nuevo. Tras lograr vender a Ronaldinho a buen precio al Milán, sigue sin poder deshacerse de Samuel Etoo y ahora se encuentra con que no sabe si Lionel Messi estará disponible para jugar la previa de la Champions o por el contrario el jugador se irá a Pekín con Argentina. Laporta se opone a Blatter y no tiene miedo de ser sancionado.

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Si nacistes para martillo, del cielo te caen los clavos, dicen el refrán. Y esa parece ser la actual situación del FC Barcelona de Joan Laporta. De mala manera superó la moción de censura, que aún sigue coleando a expensas de que los compromisarios, allá por octubre, deciden si se queda o no. Bueno, decidirán que se queda porque es una asamblea formada por sus seguidores, lo mismo que la del Real Madrid la controla Florentino Pérez. Luego, de muy mala manera se desprendieron de Deco, casi regalado al Chelsea, y luego lograron colocar a Ronaldinho al Milán, que es camo una institución de caridad para equipos españoles con problemas con sus estrellas.

Pero lo que no consiguen es darle boleta a Etoo. Toda Europa sabe de lo indisciplinado del camerunés, de sus problemas de vestuario, y esa bomba de relojería sigue con la espoleta quitada para que estalle en Can Barça. Nadie le ficha y Guardiola se lo tiene que tragar. Y Pep ya sabe que Samuel no perdona ni olvida.

Pera ese problema será para más adelante porque ahora toca saber si su nueva estrella mediática, Lionel Messi, se queda para jugar la previa de la Champions o si se va con Argentina a los Juegos. Hoy decide la FIFA y si al Barça no le satisface el fallo tiene el propósito de recurrir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), dependiente del COI, para que no le priven de su mejor hombre en el partido más importante de la recién iniciada temporada. La Comisión del Estatuto del Futbolista, órgano dependiente de la FIFA, es quien decide. No sólo con Messi sino con el resto de jugadores con idéntico problema. El Barcelona se ampara en que el calendario de la FIFA no contiene el torneo olímpico y, por lo tanto, las entidades entienden que no es oficial y no están obligadas a ceder a sus futbolistas.

El caso Messi es el que más revuelo ha adquirido, por tratarse de uno de los futbolistas más en forma del mundo y claro heredero en un futuro muy breve a adueñarse del trono de los grandes jugadores, y por estar envuelto en este asunto el FC Barcelona. Y pagar a una estrella y no disponer de ella para un partido en el que se juegan la economía de la temporada, no es de recibo. Quien paga, manda. Y Laporta, otrora alineado a FIFA para perjudicar los intereses del fútbol español, ahora encabeza la rebelión de los afectados. Y es que no es lo mismo predicar que dar trigo.