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Exclusiva: La francesa está dispuesta a vivir intensamente su relación

El nuevo amor de Marlene Morreau tiene 22 años

Julio 2, 2008

Pese a que su último ronroneo con Miguel Ángel Redondo terminó en los juzgados, a la francesa Marlene Morreau no se le han esfumado las ganas de volverse a enamorar. Comparte vida con un jovenzuelo de mirada alegre


Pese a que lleva varias décadas en España, todavía conserva ese acento francés que le hace irresistible. Con su envoltorio lujurioso, su sinuosa mirada y su aparente ingenuidad dicen que Marlene Morreau ha conseguido cautivar a mocetones de postín y de renombre internacional. Enamoradiza compulsiva, su afinidad con los hombres parece penitencia, pues hasta el momento ha llorado lágrimas de sangre con cada una de sus efervescentes relaciones sentimentales. Su último romance terminó rodeada de sombras de malos tratos y acusaciones que les llevaron a los tribunales. Miguel Ángel Redondo, ex mister de plexiglás, se defendía de las acusaciones de la francesa con ataques variopintos que no convencían a nadie. Sin embargo, tan destacada maraña judicial terminó por sesgar la tranquilidad de la peliteñida. Algo parecido, quizás menos dramático y rocambolesco, le ocurrió con el padre de su hijo, con quien comparte una animadversión que, en ocasiones, se convierte en odio encubierto.

Pese a todo, Marlene continúa dispuesta a encontrar a ese hombretón de personalidad arrolladora que consiga hacerla más que feliz. Desde hace algo más de un año saborea los besos de un mozarrón de veintidós años, policía local, con el que asegura está viviendo un idilio más que incorruptible: “Sí, es verdad que estoy enamorada pero no me apetece contar nada más porque durante todo este tiempo lo he llevado en secreto. Si Ana Obregón sale con yogurines, yo salgo con ´petit suise´”, me confesó telefónicamente. Lo cierto es que Iván, que así se llama el jovenzuelo, parece haberle pintado una sonrisa imborrable en su rostro. El pasado viernes se dejaron llevar por la pasión carnal en Shambara, una de las terrazas de moda de Madrid, situada en Ciudad de la Imagen, donde sorprendieron por su entrega. Tocamientos imposibles que llevaron al éxtasis a la polifacética damisela. Todo un alarde de amor, que más de uno desearía para sí. ¡Ay!

Por Saúl Ortiz

saul @extraconfidencial.com