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A finales de 2012 esta institución sufríó un recorte de hasta el 30%

El Museo Reina Sofía se gasta más de 400.000 euros para su servicio de guardarropía y control de entradas

Marzo 24, 2013

Según el periódico británico The Guardian, España es el país europeo más afectado por las reducciones presupuestarias en instituciones culturales.

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Por todos es conocida la gran variedad de obras maestras que cohabitan los espacios del Museo Reina Sofía. Unas piezas por las que los amantes del arte estarían dispuestos a pagar auténticas fortunas. Sin embargo, los Picasso, Dalí y Miró no son los únicos elementos que cotizan alto en el museo del Triángulo del Arte de Madrid. Con fecha 22 de marzo de 2013, el Boletín Oficial del Estado emitía el anuncio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para la “licitación de la Gerencia del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía sobre el Servicio de guardarropía y control de entradas para el acceso a los espacios del MNCARS”. Un servicio tan entendible como necesario pero para el que los administradores asignaron un presupuesto base de más de 400.000 euros (409.494,64 euros), sin que se den razones claras por las que no pueda realizarse por personal ya contratado de la Administración.

Es más, en una época en la que la cultura se resiente, en la que las subvenciones escasean y organizaciones del ramo como las fundaciones culturales o los museos de pequeña escala apenas llegan a final de mes, parece insultante que la cartera que debe administrar los recursos y priorizar entre unas actividades u otras, soporte y permita que uno de los referentes museísticos de España destine más de 400.000 euros para un servicio secundario como la guardarropía.

Crisis cultural pero no en todos los gastos

La contradicción se sirve en bandeja de plata. La crisis que asola a nuestro país golpeaba a finales de 2012 a la cultura y el espectáculo por enésima vez y provocaba que instituciones emblemáticas como el Reina Sofía sufriesen recortes de hasta el 30%. La lógica respuesta ante tal situación sería abaratar costes y optimizar los medios para aquellos fines de mayor peso. Algo de lo que a priori quedaría excluido “el servicio de refuerzo o atención directa de Guardarropía en el MNCARS, tanto en la entrada principal y de la ampliación como en la Biblioteca del Museo durante dos años, a partir de la firma del contrato”. Sin embargo, la pinacoteca destina estos 409.495 euros a funciones de tal simpleza y reducida sofisticación como la “recogida, custodia y entrega de los efectos personales entregados por los visitantes; entrega de las fichas de control de los efectos; información sobre la utilización y sistema de las taquillas automáticas existentes en la entrada principal; cumplimentación de estadillos de control”; o el “recuento y ordenación de fichas de control y elementos auxiliares de los servicios de guardarropía”.

Que la galería de la Milla de Oro madrileña combusta más de 400.000 euros para dar cabida a los abrigos de sus visitantes parece bochornoso. Porque la realidad es ésta y no otra. En agosto de 2012, una iniciativa colaborativa encabezada por el periódico británico The Guardian ponía de manifiesto que España era el país europeo más afectado por las reducciones presupuestarias en instituciones culturales.

Jesús Prieto

jesusprieto@extraconfidencial.com