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La herencia consistía, en su mayor parte, en acciones de un grupo de cuatro sociedades anónimas participadas entre

El Museo del Prado no controla el legado de Manuel Villaescusa en el extranjero

Diciembre 14, 2008

Las autoridades solicitaron a los responsables del Museo información sobre las actuaciones realizadas, “habiéndose recibido contestación en el sentido de que no se tiene constancia de haberse efectuado investigación alguna”


En junio de 1991, el Pleno del Real Patronato del Museo aceptó la herencia de Manuel Villaescusa Ferrero, el cual en su testamento instituyó al Museo Nacional del Prado (MNP), como heredero de la práctica totalidad de sus bienes y disponía que la herencia debía destinarse a la adquisición de las obras de arte que el Real Patronato juzgara más interesante, preferiblemente una sola y que saliera a la venta pública en el extranjero.
 
La herencia consistía, en su mayor parte, en acciones de un grupo de cuatro sociedades anónimas participadas entre sí, las cuales fueron enajenando sus bienes paulatinamente y adquiriendo obras de arte, bien para su donación al Museo o bien para su aplicación al pago de impuestos y posterior adscripción al MNP. La disolución de la última de estas mercantiles se acordó en el ejercicio 2002, percibiendo el Museo en enero del ejercicio siguiente un total de 911.000 euros procedentes de su liquidación.
 
Patrimonio desconocido, ¿quién lo controla?
 
Ya entonces, las autoridades, “debido al elevado riesgo de que el fallecido contara con patrimonio fuera de España”, exigieron la realización de alguna actuación encaminada a investigar la existencia de otro patrimonio que no hubiera sido incluido en la herencia en su momento por desconocerse el mismo. En relación con dicha investigación, el Subdirector General del Patrimonio del Estado había comunicado al Museo, en abril de 1996, el procedimiento a seguir para la localización de bienes en el extranjero pertenecientes a la herencia de Manuel Villaescusa y la competencia del MNP a tal fin. La respuesta: “No se tiene constancia de haberse efectuado investigación alguna”.
 
A partir del conjunto de obras incorporadas a la colección del Museo procedentes del Legado Villaescusa, la única nueva adquisición efectuada con cargo a los fondos del legado fueron los correspondientes a la biblioteca Cervelló, parcialmente financiada con tales recursos.
 
Cuentas sin firmas autorizadas
 
Según consta en los documentos que obran en poder de extraconfidencial.com, desde el mes de diciembre de 2003, “la cuenta bancaria que recoge los fondos procedentes del Legado Villaescusa presentaba como únicos movimientos los derivados de los intereses y gastos bancarios, teniendo un saldo de 294.000 euros al cierre del ejercicio 2005. El motivo por el que no se hayan empleado tales fondos para la adquisición de nuevas obras de arte era, entre otras circunstancias, la falta de actualización del régimen de firmas de la cuenta y que aún no había
sido solucionado a finales de 2007”.
 
En este sentido, las personas que figuraban autorizadas para poder realizar operaciones en la misma ya no ocupaban en el ejercicio 2005 los cargos en virtud de los cuales tenían otorgada esa facultad, “siendo por tanto necesario proceder a actualizar dicho régimen de firmas”. De momento, nadie en el Museo del Prado sabe nada.