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Mientras en la cercana Dinamarca la reina Margarita, ha recibido de sus súbditos groenlandeses el regalo de una singular tiara de oro fundido

El misterioso robo de las joyas de Cristina de Suecia

Junio 25, 2012
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En días pasados la princesa Cristina de Suecia, hermana del rey Carlos Gustavo, fue víctima de un extraño robo en los apartamentos privados que ella y su esposo ocupan en el palacio real de Estocolmo. Esa noche se celebraba una cena de gala en palacio a la que asistían ella y su esposo, el industrial y cónsul de las Islas Mauricio Tord Magnuson, que fue quien con enorme sorpresa descubrió la desaparición de algunas importantes piezas de joyería de la colección personal de la princesa: una sortija de oro y aguamarinas y otra de oro blanco y diamantes heredadas de su madre la princesa Sibila, unos gemelos que fueron propiedad del rey Gustavo VI, un brazalete de oro con el retrato de Haile Seelaise, último emperador de Etiopía, y una tiara de perlas y diamantes que fue propiedad de su antepasada la reina Sofía de Suecia. El robo, perpetrado abriendo la caja fuerte en las habitaciones de la princesa, se estima por un valor de 100.000 euros pero informada la policía sueca, tan solo unas horas más tarde se conocía la identidad del ladrón que confesó en primera instancia afirmando haber vendido las piezas menores por la insignificante suma de 1.000 euros para adquirir marihuana a su camello habitual. Más dramático fue descubrir, por boca del propio ladrón, que desde el Puente Nacional arrojó la tiara a uno de los canales de la ciudad, probablemente por temor a vender una pieza histórica fácil de rastrear y por no haber considerado la posibilidad de desmontarla para vender las piedras sueltas.

Se da, sin embargo, la circunstancia que el ladrón no es otro que un joven de 19 años cuya identidad no ha sido revelada pero que llegó refugiado a Suecia en 2010 y que fue acogido bajo la protección de la buena princesa Cristina, que recientemente ha salido indemne de un cáncer, hasta el punto de ser considerado por ella y por su esposo como un miembro más de la familia. Según las declaraciones del joven, el pasado mes de abril encontró por casualidad la llave de la caja fuerte ubicada en los apartamentos reales y fue entonces cuando comenzó a planear el robo. Convicto y confeso el joven se echó a los pies de su benefactor, el esposo de la princesa, que al igual que ésta no ha querido dar mayor importancia al asunto por sentirse ambos fuertemente dolidos y afectados. Cristina de Suecia lució por última vez la tiara desaparecida, y por el momento no encontrada por los buzos de la policía sueca, con ocasión de la entrega de los Premios Nobel en diciembre de 2011. 

No es este el primer robo de importantes piezas de orfebrería de la realeza europea, pues ya años atrás el duque de Parma fue objeto del robo de una magnífica tiara de diamantes propiedad de su familia. Por otra parte, en días pasados la policía irlandesa también informaba de la destrucción parcial, con once golpes de martillo, de la histórica piedra de la coronación de Irlanda, conocida como “Lia Fail” o “piedra del destino”, sobre la cual eran coronados los viejos reyes del país.

Regalos y subastas
Entre tanto, en la cercana Dinamarca la reina Margarita, prima hermana de la princesa Cristina, ha recibido de sus súbditos groenlandeses el regalo de una singular tiara de oro fundido y reciclado procedente de las minas locales de Kirkespirdalen. Una pieza de factura particular que pesa un kilo y representa distintas variedades florales locales, que va acompañada de pendientes y guarnecida de diamantes y rubies de procedencia local que ha sido encargada al orfebre Nicolaï Appel. Y mientras la reina recibe tan notable pieza los condes de Rosenborg, hijos de su tío el príncipe Axel de Dinamarca, han sacado a subasta el 14 de junio una magnífica tiara de diamantes, perlas y rubíes de inspiración rusa que fue propiedad de la rica norteamericana Eleanor Green, esposa del difunto príncipe Viggo de Dinamarca. La crisis también hace estragos entre las grandes familias de la aristocracia internacional, pues son muchos los casos de familias como las de los duques de Portland, los príncipes Murat o los condes Henckel von Donnersmark, que en los últimos meses han sacado también a pública subasta algunas de sus mejores piezas de orfebrería.

Ricardo Mateos