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Cuatro meses después de gastarse 5,5 millones en balas

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, destina medio millón de euros para galerías de tiro de la Policía Nacional

Octubre 1, 2014

El contrato para el mantenimiento de 111 de estas instalaciones se ha adjudicado a la empresa Tradesegur, S.A.

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Los policías británicos -conocidos mundialmente como bobbys– trabajan en la mayoría de los casos desarmados. La polémica en torno a esta circunstancia es mayúscula, sobre todo cuando se suceden en el Reino Unido acontecimientos tan macabros como el asesinato en plena calle de Londres de un soldado de 25 años a manos de dos extremistas islámicos que conmovió al mundo en mayo del pasado año. Sin embargo, a pesar de tal controversia, las estadísticas de homicidios por arma blanca en Inglaterra y en otros países en los que los cuerpos de seguridad sí portan armas -por ejemplo España- presentan números similares según el Estudio Mundial sobre el Homicidio realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito. Lo que si diverge de unas naciones a otras es el ahorro que emerge de sus decisiones de adquirir armas de fuego para sus agentes del orden, o no. 

En España, la Dirección General de Policía –a través de la División Económica y Técnica del Cuerpo Nacional de Policía que dirige Ignacio Cosidó-, suele ser el departamento que más gasto representa en este epígrafe. Un dispendio permitido desde el Ministerio del Interior y ejecutado por su cabeza de filas, el ministro Jorge Fernández Díaz. Si bien el pasado mes de abril, el Instituto Armado lanzaba un acuerdo para adquirir la friolera de más de cinco millones y medio de balas (5.511.000 proyectiles) entre las que formaba la –“adquisición de cartuchos del calibre 9 mm parabellum blindados (3.761.000 cantidad mínima), y cartuchos del calibre 9 mm parabellum semiblindados (1.750.000 cantidad mínima), con destino al Servicio de Armamento y Equipamiento Policial del Cuerpo Nacional de Policía, formado por dos lotes independientes“-, ahora la Policía Nacional ha completado el pack poniendo a disposición de sus funcionarios galerías de tiro.

El contrato al que nos referimos se centrará en el “mantenimiento de 111 galerías de tiro propiedad de la Dirección General de la Policía”. Un convenio que se ha adjudicado a la empresa Tradesegur, S.A. por casi medio millón de euros (458.590 euros) por “ser la oferta más ventajosa y cumplir con las condiciones establecidas en los pliegos”. 

En su página web, esta empresa catalana se define como “compañía líder en Sistemas para la Seguridad Ciudadana, cuenta con una experiencia dilatada de más de 30 años, suministrando tecnología intuitiva y probada a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado”.

Adjudicaciones millonarias

No es la primera vez que la Policía Nacional firma un acuerdo millonario a costa de un producto de lo más común. El Cuerpo destinaba en las últimas semanas 60.000 euros para la “adquisición de 500 (cantidad mínima, kit toner impresora Epson Aculaser M4000DN Referencia C13S051170, con destino al Área de informática del Cuerpo Nacional de Policía”; y 119.000 euros para la “adquisición de diversos tipos de sobre normalizados, para abastecer a las distintas dependencias policiales de todo el territorio nacional”.

En el mes de febrero, la División Económica y Técnica del Cuerpo Nacional de Policía adjudicó también el “suministro de helicópteros biturbina ligeros” por un total de 28 millones de euros -sin impuestos-, a la empresa Eurocopter, un socio habitual del Gobierno, que ya en diciembre se había hecho con 50 millones del Ministerio de Defensa. Esta adjudicación, todo hay que decirlo, resultó cortesía de la DGT en uno de los periodos más convulsos del departamento regido por María Seguí. Más tarde le llegó el turno a los coches con un presupuesto cercano a los 11,5 millones de euros para licitar el “suministro, en régimen de arrendamiento, de al menos 143 turismos radio patrulla tipo Z y de al menos 52 vehículos todo camino tipo Z, nuevos (…) con destino a la Dirección General de la Policía”. Y es que el Instituto Armado de Ignacio Cosidó se está acostumbrando al gasto.