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La actriz Mónica Pont y el empresario Javier Sagrera luchan por la custodia de su hijo

El Ministerio Fiscal se pone del lado de Javier Sagrera

Marzo 6, 2008

La actriz Mónica Pont lucha incansablemente por seguir teniendo la guardia y custodia de su pequeño de cuatro años ante la petición de Javier Sagrera, padre de la criatura, que solicita la custodia compartida, así como la Fiscalía. Exclusiva.

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Cuando parecía que las aguas habían retornado a su cauce, la actriz Mónica Pont y el empresario Javier Sagrera han vuelto a encontrarse en los tribunales. En este caso para luchar por la custodia del hijo de ambos: mientras que Pont prefiere tenerla sólo ella, Sagrera pide que sea compartida. Sorprendentemente, la Fiscalía propone que el matrimonio se enfrente a una terapia familiar para intentar solventar sus diferencias, de momento, irreconciliables. Además, la Fiscalía apoya la petición del catalán al considerar que es necesario que el menor pase semanas alternas con su padre. Pese a todo, chirría que Sagrera reclame la custodia compartida, cuando su separación se caracteriza, entre otras cosas, por sentimientos hostiles entre ambos progenitores, quienes serían incapaces de mantener un criterio unificado y consensuado sobre cómo inculcar valores educacionales y afectivos al pequeño Javier.
 
Prestigiosos psicólogos y profesionales de la pedagogía advierten de los riesgos a los que se expone a los menores en caso de custodia compartida. Es algo que recalca el doctor Francisco Javier Moreno, cum laude, en uno de sus múltiples estudios sobre tan controvertida materia. De momento, y de acuerdo con las medidas provisionales dictadas hace un año, la custodia ha sido llevada a cabo por Mónica, compaginándola con el régimen de visitas paternofilial de fines de semana alternos y un día de pernocta intersemanal: “Un niño de cuatro años necesita a su madre, y Javier está super enmadrado y está conmigo” -me comentó la célebre actriz durante una conversación telefónica en la que el pequeño mascullaba tiernas palabras que dejan claro que, entre madre e hijo, existe una relación inquebrantable. En los próximos días se dará a conocer la decisión del juez que deberá estudiar, detenidamente, nueve tomos de documentación sobre el caso. ¿Cómo puede afectar a un niño de sólo cuatro años de edad estar seis meses sin ver a su madre? Parece, a priori, una auténtica salvajada.
 
Amar en tiempos revueltos
 
Y mientras sus problemas con Javier Sagrera se resuelven en los juzgados, su relación con el empresario Dimas Soler-Roig Juncadella marcha viento en popa y a toda vela: “Es el apoyo más grande que tengo en estos momentos y quien realmente me está ayudando a superar todo lo que me está pasando. No sé que haría sin él”. No es de extrañar, pues Dimas es un caballero apasionante y apasionado. Qué suerte.  
Por Saúl Ortiz