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La iniciativa del Gobierno llega tarde para muchos tras casi un lustro sufriendo este tipo de delitos

El Ministerio de Interior pedirá información diaria a los chatarreros ante el aumento del robo de cobre

Julio 20, 2011
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El ya ex ministro de Interior y candidato socialista a La Moncloa, Alfredo Pérez Rubalcaba, firmó una orden justo antes de dejar su cargo en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por la cual se refuerza el control respecto al comercio del cobre para los centros gestores de residuos metálicos y establecimientos de comercio al por mayor de chatarra y productos de desecho. A partir de ahora, los chatarreros comunicarán diariamente a la Policía y Guardia Civil las entradas de este material, especificando la información sobre cantidad, origen y características. El robo de cobre se ha convertido en un delito generalizado en todo el país desde hace ya varios años, pero el Ejecutivo socialista no ha sido capaz de maniobrar al respecto hasta hace bien poco.

Casi cada día aumentan las fechorías relacionadas con la sustracción de este material, y los delincuentes que se dedican a ello están cada vez más organizados y sus robos son más sofisticados. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana la Policía detuvo a veinticuatro personas en una operación a gran escala realizada en Andalucía, Extremadura, Cuenca y Logroño. Los agentes recuperaron seis toneladas de cobre y tres de acero, además de doce coches robados que los maleantes utilizaban para sus actuaciones. Además, el juez imputó a otras dieciséis personas en relación con los hechos. La mayoría de los arrestados son de nacionalidad rumana, aunque también hay españoles entre los cabecillas.

La pescadilla que se muerde la cola

Los delitos relacionados con la sustracción de cobre mueven millones de euros en España, y según anunció la Cadena Ser recientemente, casi 12.000 personas han sido detenidas por este tipo de infracciones desde 2007. Pero no sólo son bandas organizadas las que se dedican a llevar a cabo estos actos delictivos. También se puede hablar de menudeo en el robo de cobre, ya que son muchos los arrestados que ‘trabajan’ por libre y sustraen apenas unos kilos para luego ser vendidos en el mercado negro. Según apunta el sindicato UGT, la crisis económica está detrás del aumento de estos saqueos, y en muchos casos los protagonistas son inmigrantes y ‘sin papeles’. Desde el Cuerpo Nacional de Policía también aseguran que cada año se producen más detenciones y reciben más denuncias por parte de empresas afectadas por el robo de este material.

Los lugares preferidos para cometer estos delitos suelen ser las instalaciones eléctricas. Durante el pasado año, la compañía Endesa denunció 272 robos, a pesar de que hace tiempo que reforzó la seguridad en sus recintos para intentar detener la sangría. 

El ‘modus operandi’ es sencillo. Los ladrones, tras desmotar un tendido de cable de cobre, lo trocean y lo llevan al chatarrero, que compra el material y lo vende a fundición. La fundición, a su vez, lo recicla y lo vende a las empresas que necesitan cobre, que en la mayoría de los casos suelen ser compañías eléctricas. Y vuelta a empezar: es la pescadilla que se muerde la cola. Desde que este tipo de fechorías comenzaron a aflorar en España, han sido varios los casos de barrios enteros en distintas ciudades de la geografía nacional que se han quedado sin servicio de teléfono, Internet o luz eléctrica durante varios días.