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Cinco mil empleados del Ente Público pueden ser despedidos en breve

El ministerio de Fomento obliga a AENA a invertir cuatro millones de euros diarios

Febrero 17, 2010

Según establece el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT)

Pánico e histeria en la Torre de Control de Madrid-Barajas por un enfrentamiento entre controladores y responsables de Recursos Humanos


¡Ay! qué Semana Santa nos espera con el enfrentamiento abierto entre controladores aéreos y el ministro de Fomento, José Blanco. Pero, a juzgar por las informaciones que obran en nuestro poder, es AENA la que se encuentra más cerca del ojo del huracán que los funcionarios públicos dedicados a nuestra seguridad cuando volamos.
 
Está documentado tanto en la Memoria de la propia AENA de 2008 como en el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados número 356: antes que acabe el año 2013, AENA está obligada a despedir a más de cinco mil trabajadores, incluyendo los 2.334 controladores aéreos, a fin de poder hacer frente a los pagos comprometidos con el Banco Europeo de Inversiones y con el banco irlandés DEPFA. Fuentes de absoluta solvencia consultadas por este periódico se preguntan si “¿explica esto la férrea defensa que realiza AENA de una conocida compañía aérea de bajo coste?”.
 
La Memoria 2008 del Ente Público indica que está obligado a pagar 591 millones de euros, además de los 411 millones de intereses que corresponden a la deuda de 14.000 millones de euros al 2,94%. Esto, suma mil millones de euros a pagar en el año 2014. Pero, siempre según las mismas fuentes, hay más. La amortización del inmovilizado ascendió en el año 2008 a 700 millonesdeeuros; el concepto Otros gastos de explotación se llevó otros mil millones de euros, según se publicó en las cuentas anuales del último ejercicio conocido.
 
En resumen, los gastos fijos del año 2014 ascienden a 2.700 millones de euros. Pero falta por tomar en consideración otra gran partida, la de Gastos de Personal. En el año 2008, descontando a los controladores aéreos, se gastaron algo más de quinientos millones de euros. Es decir, descontando la masa salarial de los 2.334 controladores aéreos, los gastos de AENA en el año 2014 ascenderán a más de 3.200 millones de euros. El importe neto de la cifra de negocios de Aena en 2008 ascendió a casi tres mil millones de euros.
 

Despidos o privatización

 
Ahorrar esos 200 millones supondría reducir la masa salarial de los 11.829 empleados de AENA que no tienen la consideración de alta dirección ni son controladores aéreos de 500 a 300 millones de euros. “Es decir, hay que despedir a dos de cada cinco empleados, además de a los más de dos mil controladores aéreos”, afirman.
 
Dado que esos empleados son imprescindibles para el normal funcionamiento de AENA, la otra opción que se contempla es conceder la concesión de los aeropuertos españoles durante cincuenta años a las compañías que intentan comprar en el mercado la deuda del Ente Público.
 

Pánico e histeria en la Torre de Control de Madrid-Barajas

 
Las cuentas no parecen cuadrar, pese a que parece como si José Blanco siempre tuviera todo controlado. El ministro de Fomento, a golpe de Real Decreto, impone a los controladores disciplina férrea. Recientemente, Blanco aceptaba en su comparecencia en el Congreso de los Diputados “mejorar si cabe aún más” el decreto ley que regula la organización del trabajo de los controladores aéreos a través de su tramitación parlamentaria como proyecto de ley, tal como pidió unánimemente toda la oposición, para lograr un texto que garantice “tanto la prestación del servicio de tránsito aéreo” como su sostenibilidad económica y financiera. Pero no es lo mismo legislar y que la normativa se cumpla y que quiénes tienen que aplicarla, siempre estén preparados para ello.
 
Los hechos que pasamos a relatarles acontecieron el pasado viernes a las 14.45 de la tarde en la Torre de Control del Aeropuerto Madrid-Barajas. Hasta allí suben tres directivas de Recursos Humanos y se dirigen a los tres controladores que están en frecuencia. En ese momento les hacen entrega de una carta, que reproducimos, en la que se les obliga a acudir “obligatoriamente” a trabajar hoy lunes por la tarde sin tener servicio adjudicado “al objeto de cubrir una incidencia sobrevenida en el servicio”. La misiva está firmada por Maite Montoto Ugarte, jefa de División de Administración y Recursos Humanos (DRNA Centro Norte).
 
En la misiva se hace referencia al Real Decreto Ley 1/2010, de 5 de febrero y la obligación que éste establece “para todos los empleados públicos que desempeñan funciones de control de tránsito aéreo al servicio de AENA, del deber de realizar de manera inexcusable la jornada necesaria para garantizar la continuidad y sostenibilidad de dichos servicios y la obligación de AENA, como entidad prestadora de servicios de navegación aérea, de dar continuidad a la prestación de los mismos”. Manu militari de José Blanco. El citado Real Decreto obliga a programar servicios con 10 días de antelación. Antes del decretazo, el plazo era de 3 meses.



Inseguridad del tráfico aéreo

El caso es que los emisarios de la Jefa de División reclaman a los controladores acuse de recibo. Lo que faltaba. Como nos lo cuentan se los contamos: cruce de acusaciones. Agresiones verbales. Gritos. Dada la hora, cerca de las tres de la tarde, llega el relevo. Confusión. Caras de asombro, signos inequívocos de depresión. Una de las emisarias de Recursos Humanos rompe a llorar. Otra compañera baja gritando.

Y entre tanto, los aviones llamando por radio. Histeria colectiva. Intento de conciliación por parte del Jefe de Sala y el Supervisor. Siempre según algunos de los presentes, se produjo “una merma en la seguridad del tráfico aéreo, creando una situación de confusión y restando la concentración necesaria para dar un servicio adecuado”. Pues nada. A lo que se atisba, José Blanco no tiene todo controlado como a él le gusta.