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España es el décimo país con mayor gasto militar mundial y ocupa el séptimo lugar en cuanto a la exportación de armas

El Ministerio de Defensa invierte más de 41.000 euros para la adquisición de sables al tiempo que adeuda más de 32.000 millones a las industrias militares

Mayo 9, 2013

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Pedro Morenés, titular de la cartera, considera el recorte del 6,72% sobre el presupuesto total de su departamento es una situación “muy peligrosa”
El sable, a día de hoy, está totalmente descartado como arma ofensiva siendo sus únicas funciones ornamentales, relativas a la exhibición, o complemento del uniforme de oficial
La Dirección General de Armamento y Material se encarga de las “adquisiciones de la defensa”, mientras que la Sección de Asuntos Económicos de la Academia General Militar es la adjudicataria en este convenio

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La era de las grandes guerras ha quedado atrás. Sin embargo, a la vista de cómo las hostilidades vuelven a enfrentar a enemigos irreconciliables en el lejano Oriente de Pyongyang y Seúl, o cómo los conflictos de la Primavera árabe enredan en sus revoluciones a las grandes potencias internacionales, queda más que probada la necesidad de un departamento en cada país dedicado a la defensa nacional y a la defensa militar de los territorios.

En lo que respecta a España, la Carta Magna asigna a las Fuerzas Armadas la misión de “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. A través del Ministerio de Defensa, el Gobierno Central articula la política de defensa, la cual determina los objetivos de la defensa nacional y los recursos y acciones necesarias para obtenerlos. Recursos como la remesa de sables con funda para los alumnos de la Academia General Militar que el Ministerio adjudicaba días atrás por más de 41.000 euros. Pero, ¿es posible asegurar la defensa de una nación a través del uso de sables?

El sable, a día de hoy, está totalmente descartado como arma ofensiva siendo sus únicas funciones ornamentales o relativas a la exhibición, aparte de ser un complemento de uniforme y distintivo de mando del oficial del ejército, nada que ver con los alumnos de la Academia. El arma parece lejos ya del papel protagonista que asumían en el fragor de las batallas de infantería o caballería de la Guerra de Independencia Americana. Hablamos de tres siglos atrás.

Esta adjudicación llega en un momento crítico para el sector bélico, la industria armamentística y el Ministerio de Defensa, a la vista de la actualidad más reciente del ámbito militar español. El presupuesto total del órgano ministerial español se redujo en 2013 en un 6,72% hasta los 6.914 euros -frente a los 7.411 del pasado ejercicio-. Estos recortes son, para el ministro del ramo, Pedro Morenés una situación “muy peligrosa” por encontrarse la cartera de Defensa en “en el límite” y siendo así “difícil mantener un defensa con este nivel de dinero”. Quizás los miedos de Morenés se deban a la deuda que el Ministerio acumula frente a las industrias militares por la compra de armas. Más de 32.000 millones de euros que sitúan a España como el décimo país con mayor gasto militar mundial. Parece ser, Pedro Morenés, un hombre docto en negocios, al menos tras su polémico papel como consejero de ‘Instalaza S.A.’, principal fabricante española de bombas de racimo. Munición a la que en 2008  se opusieron más de cien países entre los que se encontraba España ratificando en Dublín un acuerdo internacional. Unas bombas que quedarían relegadas de la defensa de los países firmantes, ¿y los sables?

El acuerdo firmado por el Ministerio de Defensa -publicado por la plataforma de contratación del Estado el pasado 6 de mayo- tiene como objeto el contrato del suministro de sables con funda para los alumnos de la Academia General Militar. Un convenio adjudicado a ‘D Y D TOLEDO, S.L.’ por la friolera de 41.467 euros. El, seguramente, científico más relevante de la historia de la humanidad, Albert Einstein, llegó a apuntar en una ocasión: “no sé cómo será la tercera guerra mundial, solo sé que la cuarta será con piedras y lanzas”. Quizás el gobierno español se esté preparando concienzudamente para tal futuro tras esta adjudicación clasificada en la categoría de ‘Espadas, sables, bayonetas y lanzas’  

Una adjudicación irregular

La Revisión Estratégica de la Defensa (RED) del Ministerio contiene varias referencias que afectan al ámbito del armamento y material. Dentro del capítulo V -Pautas para la revisión-, en su apartado 4 -Racionalización de estructuras- se puede leer que “el Órgano Central del Ministerio de Defensa debe asumir la plena responsabilidad de la adquisición de los sistemas de la defensa. Para ello, se potenciará la actual Dirección General de Armamento y Material, dependiente de la Secretaría de Estado de Defensa, para gestionar autónomamente las adquisiciones y el sostenimiento de la defensa, centralizando todas las compras, y asumiendo directamente la logística no operativa en los términos que se determine, independientemente de que la específica se canalice, a través de redes individuales, a cada Ejército”.

Según el convenio, la Sección de Asuntos Económicos de la Academia General Militar figura como entidad adjudicadora, en detrimento de la Dirección General de Armamento y Material, obligada por los estatutos del propio Ministerio. ¿A qué se debe tal desviación? Este periódico se puso en contacto con el Ministerio dos días antes de emitir la noticia sin obtener respuesta alguna por su parte.

Jesús Prieto