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La hija de Rocío Jurado quiere conocer al hijo de Rosario Mohedano lejos de flashes y cámaras

El miedo de Rocío Carrasco

Octubre 15, 2009

No puede esconder su miedo a ser fotografiada por los reporteros. Rocío Carrasco desea conocer al hijo de su prima Rosario Mohedano pero tiene que ser en su propia casa.

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Mucho se ha hablado del eterno enfrentamiento entre los Mohedano y los Ortega Cano. Un eterno enfrentamiento que comenzó a desperezarse la madrugada en la que Rocío Jurado puso el punto final a su vida. Ella era la única que podía mantener unidos a los miembros más revoltosos de ambos clanes. Ahora, la situación parece algo caótica. Las declaraciones que Eugenio Ortega Cano, hermano del diestro, arremetiendo sin ton ni son contra Rosa Benito y Rosario Mohedano ha despertado el interés por conocer más sobre las diferencias que les separa. Nada nuevo. Me cuentan que la primera en lanzar la piedra de la desunión fue Conchi Ortega Cano que, en una conversación grabada, se lanza a cuchillo contra la colaboradora de ‘Sálvame’ a resultas de unos supuestos comentarios que ésta había realizado sobre su yerno. Un batiburrillo de comentarios que dejan claro que los problemas entre ambas no se han solucionado. Por si fuera poco, desde hace ya algún tiempo, la peluquera mantiene conversaciones telefónicas con José María Franco, otrora azote público de la familia Jurado. El que fuera chófer de la tonadillera parece tener adeptos en la polémica familia.
 
Otro de los puntos de confrontación en estos momentos es la no visita de Rocío Carrasco al hijo que su prima Rosario tuvo con Antonio Tejado. A pesar de que ya tiene una edad considerable, la hija de la Jurado todavía no lo conoce. Me insisten en que Rocío no tiene ningún problema en conocer al hijo de su prima en su propio domicilio. Tanto, que ya se lo ha comunicado a sus tíos en más de una ocasión. Lógicamente, ellos, consideran que la que debe desplazarse es ella. Será difícil. Rocío teme que a las puertas de la casa que Rosa y Amador tienen en Torrejón de Ardoz haya reporteros y fotógrafos con ansias de inmortalizarla. Tiene tanta fobia a las cámaras que prefiere perderse tan importante momento. Lejos de lo que se podría imaginar, las relaciones entre la Carrasco y Mohedano no parece haberse visto afectada por el desplante de la primera. Habrá que esperar.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)