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El mercado de pilotos de Fórmula 1 se agita a la espera de la decisión de Fernando Alonso

Mayo 16, 2017
fernando alonso indianapolis

Visto desde fuera parece una rareza, pero es absolutamente palpable: Fernando Alonso tiene la llave del mercado de pilotos de 2018. No gana nada desde hace años, ha acabado una sola carrera esta temporada tras cinco intentos, y su coche es tan flojo que cuando no se rompe rara vez alcanza la zona de los diez primeros, la de puntos. A pesar de portar un perfil de piloto del montón de-acuerdo-con-sus-resultados, no sólo no se devalúa, sino que parece el más valioso de la parrilla. De sus decisiones pende la catarata de fichajes y baile de pilotos que pueble la parrilla en 2018. Alonso, harto de no ganar, se perderá el Gran Premio de Mónaco para correr las 500 Millas de Indianápolis donde espera tener la oportunidad que la Fórmula 1 le niega. Nada hace pensar que se quede allí o que se replantee emigrar, pero la rumorología, y la llamada “voz de paddock” chirría como nunca con diversas teorías y posibles destinos no sólo para él, sino al dominó de fichajes que podría disparar haga kilo que haga.

Fernando liquida su contrato con McLaren-Honda a finales de la actual temporada y aunque en McLaren estén locos por renovarle, el piloto ya se ha encargado de decir a los cuatro vientos que quedará libre cuando termine el actual calendario. Con su anuncio se ha colocado en el mercado como agente libre en un deseo de dar continuidad a su carrera deportiva, pero a su edad, treinta y seis a partir del 29 de julio, le queda poco tiempo, al menos en F1. Su marcha a las 500 Millas de Indianápolis ha hecho girar la cabeza de toda la parrilla, su impacto mediático no tiene parangón en la historia de la velocidad, y aunque sus posibilidades sean limitadas pocos piensan que pueda marcharse a Estados Unidos y completar allí una temporada entera. Su siguiente paso, y posible salto a Le Mans (o su categoría de referencia con un calendario de varias citas anuales, el WEC, World Endurance Championship), parece vetado al menos para 2018. Los dos coches realmente competitivos, Porsche y Toyota, ya han aclarado que no tienen asiento para él en 2018. Si el asturiano quiere esa triple corona consistente en el ya logrado Gran Premio de Mónaco, la Indy 500, y Le Mans, necesita un plan a medio plazo.

La continuidad en McLaren en sus manos

A Alonso le quieren en McLaren y en principio su continuidad sería lo más fácil, pero ello dependería de que exista un coche competitivo que a día de hoy no lo hay. El problema más grave reside en su propulsor Honda, quebradizo y poco musculado que no le permite acabar carreras, y cuando lo hace, no es en puestos favorecedores. Corre el rumor de que su formación pudiera utilizar los excelentes motores Mercedes a partir de 2018; algo que niegan ambas partes, pero podría ser una solución de compromiso para retener al de Oviedo. El problema es que con un motor cliente sería muy difícil superar a la escudería que lo fabrica, enfrascada ahora en dar caza a una Ferrari que les aventaja en la tabla.

Precisamente uno de esos rumores de esta semana, poco probable, ha sido el del posible retorno de Alonso a la Scuderia. Desde que Kimi Raikkonen volvió a vestirse de rojo nunca ha brillado en exceso y podría ser el sacrificado, o la hipotética marcha de Sebastian Vettel hacia Mercedes podría dejar una vacante en Maranello. El final entre ambas partes en 2014 fue traumático y pocos piensan que esta posibilidad acabe siendo cierta, aunque el equipo da la callada por respuesta. Esto no quiere decir nada, y puede ser una jugada política en un momento de renovar contratos; la conocida táctica de crear un problema para solucionar otro.

Rumores alocados

Hay quien lleva al bicampeón de vuelta a Renault, el equipo con el que más éxitos ha acumulado. En la formación amarilla babearían por recibirle en sustitución de un poco afortunado Jolyon Palmer pero este equipo, estando mejor que McLaren, tampoco pasa por ser ganador. Se encuentra en plena reestructuración y con un proyecto a medio plazo. Acabará dando frutos, pero tardarán, justo lo que Alonso no puede permitirse. En Williams sería muy bien recibido, sustituyendo a un retirado y más tarde recuperado Felipe Massa, pero los de Grove tienen fama de pagar poco a sus pilotos, y como clientes de Mercedes el espacio para triunfar es escaso. A esto hay que sumar el decepcionante comienzo de temporada que están protagonizando.

El rumor más alocado y poco viable es el posible retorno de Flavio Briatore a la Fórmula 1 como director de Force India. La escudería con base en Silverstone anda en horas altas deportivamente hablando, pero bajas o muy bajas a nivel empresarial. El 85% de las acciones son a partes iguales de un tipo que está en la cárcel, y de Vijay Mallya, controvertido empresario y político hindú que está reclamado por la justicia de su país y tiene numerosas cuentas pendientes con hacienda, los juzgados, y otras compañías. Es el momento perfecto para comprarle un equipo; necesita dinero. No es la primera vez que pasan apuros en este sentido, y que sus dos coches hayan acabado todas las carreras de este año en los puntos es un argumento de ventas fenomenal para sacar una buena tajada. El mítico nombre de Brabham está sobre la mesa, y hay acercamiento entre las partes, aunque de momento es sólo una idea. De estar Briatore detrás de todo esto la puerta está un poco más abierta, aunque deportivamente Force India, o Brabham, está lejos de poder ganar carreras.

Y mientras, los ojos puestos en su papel en Indianápolis

Al final Alonso hará lo que ha hecho siempre: lo que le dé la gana. Tiene dos vías, la de vencer o la de divertirse, y todo apunta a que tirará por la segunda, porque lo de ganar al menos en la Fórmula 1 le está prácticamente vetado.

Este fin de semana su soberbia actuación del sábado, con una séptima plaza en parrilla y un coche que no le dejó tirado como el día anterior, encandiló al público que esperaba algo bueno. Montmeló rozó las 95.000 visitas y en TVE se superaron los dos millones de espectadores con el 20,6% de la audiencia, había ganas. Tras una salida bastante correcta, un toque con Massa tras la primera curva, se salió por la gravilla y se vio superado por más de media docena de coches de una tacada. Ahí acabaron sus posibilidades con un motor de eficacia limitada. Un detalle: todo lo que perdía en la recta, zona de influencia del motor lo recuperaba, al menos en parte, en la amplia curva 3 donde la carga aerodinámica es necesaria y en la zona de la chicane donde la tracción recauda tiempo. Una prueba más de que si su motor no funciona, el resto de su coche sí. Jenson Button, el banquillero de Mónaco, ya ha recibido el recado de que si el asturiano falla el año próximo puede que tenga que volver a la categoría como titular en 2018. Por su parte, y de manera absolutamente prematura y adelantándose a todos, el propietario de Red Bull ya ha hecho público que sus chicos, Daniel Ricciardo y Max Verstappen, se quedarán dónde están para el año próximo.

Alonso partió hacia Indianápolis el mismo domingo por la tarde y comienza para él la quincena más excitante, exótica y sorprendente de sus últimos años. Todos los ojos de la Fórmula 1 están puestos en él, y si tiene éxito, que a nadie le extrañe si otros pillan el mismo camino. Fernando se cita con su destino el domingo 28 de mayo, y en España podrá verse a través del canal #Cero de Movistar. Puede que el futuro del asturiano, y de varios pilotos más se escriba dentro de un par de semanas en Indiana.

José M. Zapico

@VirutasF1