Menú Portada
Seis semanas después de su boda con la nieta mayor de la reina Isabel de Inglaterra

El marido de Zara Phillips pillado con una rubia

Septiembre 18, 2011
pq_927_Mike-y-rubia.jpg

Tan solo seis semanas después de su alegre boda en Edimburgo Zara Phillips, nieta mayor de la reina Isabel de Inglaterra, se desayunaba el pasado día 16 con la desagradable noticia de encontrarse un vídeo colgado en You Tube en el que su flamante esposo, el jugador de rugby Mike Tindall, compartía una sonada borrachera en un pub nocturno de Nueva Zelanda con una misteriosa rubia. Según este vídeo, uno de los más vistos en You Tube en Gran Bretaña, Mike Tindall, que se encuentra en Nueva Zelanda para participar en un campeonato de la Copa del Mundo de rugby en compañía de su equipo, compartió una noche loca con sus compañeros de equipo durante la cual, entre trago y trago de vodka a dos libras esterlinas la copa, estuvo todo el tiempo coqueteando, y algunos afirman que hasta besándose, con una rubia junto a quien se le vio salir del pub tomado del brazo.

Parece ser que, una vez en la calle, él se abrazó a ella impidiéndole que regresase al bar dejándolo solo. Dicen algunos que Zara Phillips, que en próximos días se reunirá con su esposo en Nueva Zelanda, está que trina pero intenta mantener la compostura calificando el incidente de irrelevante, aunque se afirma que días atrás se la vio muy estresada durante una de las competiciones hípicas en las que participa regularmente. Otras fuentes más oficiales pretenden quitar importancia al asunto alegando que la rubia en cuestión es una vieja amiga de otros tiempos y que fue una de las invitadas a la boda de la nieta de la reina.

Mientras, en Nueva Zelanda, Mike Tindall quita toda importancia al asunto afirmando que se trataba de una de sus muchas fans. Sin embargo, el responsable de la filmación, Jonathan Dixon, ha sido inmediatamente despedido del establecimiento por haber sido él mismo quien colgó el comprometido vídeo en la red (accesible en www.thesun.co.uk/sol/homepage/video/news/3818530/Mike-Tindall-bar-video.html).

En su descargo Dixon afirma que su propósito fue el poner en evidencia al nuevo nieto político de Isabel II por considerar que su comportamiento es totalmente indecoroso en una persona que, por su cercanía a la corona, “es embajador oficioso de la Gran Bretaña”.  

Las incongruencias de los Windsor

Entre tanto la prensa inglesa, que ha dado mucha cabida a este asunto, informa también con gran perplejidad que el príncipe Guillermo ha adquirido 250 patos, faisanes y perdices para organizar una gran partida de caza para celebrar el aniversario de su hermano Harry que el pasado día 15 cumplió 27 años. Ambos hermanos son grandes aficionados a la caza y buenos tiradores, y se afirma que la citada cacería se celebrará en una fecha posterior en el palacio de Sandringham, que es propiedad de la reina Isabel. Sin embargo un propósito semejante parece entrar en fuerte contradicción con el compromiso ecologista y proteccionista por el que su padre el príncipe de Gales viene luchando desde hace años haciendo gala de un enorme compromiso. Hace tan solo unas semanas salió a la venta un nuevo libro bellamente ilustrado sobre el significado de la geometría en las plantas y en las flores, que va prologado por un texto escrito por el propio Charles y en el que él mismo afirma: “Es un triste hecho que nuestra visión moderna no reconozca la geometría como un lenguaje mediante el cual podemos acceder a entender el orden Divino”.

El texto es de fuerte contenido antroposofista, un nuevo alegato a favor del cuidado de la tierra y de las políticas salvacionistas, y en esa misma línea se sabe que, a través de una de su Fundación para la Construcción Medioambiental, el príncipe de Gales se ha comprometido a colaborar en la financiación de la construcción de 1.000 eco viviendas en las Islas Galápagos, a donde a acudido atendiendo a la petición de ayuda de los conservacionistas locales, que esperan poder impedir la destrucción de un ecosistema tan importante y tan valioso que estuvo en el origen de los descubrimientos de Charles Darwin. Nada más cierto y más loable que el comprometido voluntarismo del príncipe Charles, origen de muchos de los problemas con los que se encuentra en su propio país, pero cabe preguntarse cómo podrá conjugarlo con la creciente frivolidad de la que hacen gala muchos de sus parientes más cercanos, y con partidas de caza, que ya parecieran ser algo de tiempos pasados, como esta en la que ya están empeñados sus propios hijos. 


Ricardo Mateos