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El marido de Begoña Ruiz Mateos, el italiano Antonio Biondini, cuestiona la muerte natural del fundador de Rumasa acaecida en septiembre pasado

Octubre 21, 2015

El yerno de José María Ruiz Mateos acusa de negligencia y pasotismo a su suegra, Teresa Rivero, y a sus otros 12 hijos: “Se denunciaran antes los Tribunales penales competentes todos los hechos que presuntamente causaron su muerte”, afirma en su Twitter

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El empresario italiano Antonio Biondini, marido de la segunda hija del fundador de Rumasa, Begoña Ruiz Mateos Rivero, ha cuestionado la muerte natural de su suegro, José María Ruiz Mateos Jiménez de Tejada, acaecida a los 84 años de edad el pasado 7 de septiembre en un Hospital de El Puerto de Santa María (Cádiz), donde había sido ingresado de urgencia.

Biondini acusa ahora de negligencia a su suegra Teresa Rivero, a los 12 hijos restantes de Ruiz Mateos y exculpa a su mujer Begoña). Así se lo ha dicho a su entorno más cercano y también lo ha propagado a través de su cuenta de Twitter el pasado día 13 de octubre: “@ABiondini. Se denunciaran antes los tribunales penales competentes todos los hechos que presuntamente causaron la muerte de JMª Ruiz Mateos el 7.9.2015”.

“No estaba bien alimentado y medicado”

Según cuenta Biondini, el empresario jerezano y fundador del holding Rumasa se cayó de noche en el baño de su domicilio del Puerto de Santa María donde había sido recluido tras su paso por la prisión madrileña de Soto del Real el pasado mes de junio y haber sido luego puesto el libertad por el Juzgado de Ejecutorias tras detectarle enfermedades incurables. “No estoy diciendo que le dispararan, estoy diciendo que no se le cuido adecuadamente por su estatus físico y mental…A un enfermo se le pone una persona día y noche”,  afirma el yerno de Ruiz Mateos.

Según cuenta Biondini, al caerse el patriarca se rompió la cadera y en el Hospital de El Puerto de Santa María donde fue ingresado de urgencia se complicó todo con una infección pulmonar. Por esa fechas Ruiz Mateos estaba ya muy debilitado en su salud, como habían atestiguado tantos los médicos de Instituciones Penitenciarias como los especialistas del Hospital madrileño del Gregorio Marañón donde había sido hospitalizado tras su entrada en prisión. “Creo que no estaba bien alimentado y medicado, esta es mi opinión” afirma Biondini.

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Antonio Biondini junto a Begoña Ruiz Mateos

Según ha comentado su esposa Begoña Ruiz Mateos, su padre dormía desde hace tiempo solo en una habitación y su mujer Teresa Rivero en otra habitación independiente. “Por eso digo que todo esto fue una negligencia, que antes o después se habría provocado lo que ocurrió… era solo cuestión de tiempo…. a todo hay un por qué”, afirma Biondini.

Una muerte sin sorpresa

La muerte el 7 de septiembre de 2015 del empresario José María Ruiz-Mateos, fundador del holding Rumasa, no pilló de sorpresa a quienes lo conocían. Los informes médicos dictaminaban ya que su salud era dramática. Ante estos informes médicos el Juzgado de Ejecutorias decidió suspender la ejecución de la condena de tres años y nueve meses por el Caso Waltari, y poner en libertad al empresario para que pasara sus últimos meses de vida en su casa.

Ruiz-Mateos presentaba un parkinson en estado muy avanzado y enfermedades seniles con padecimientos no curables. También advertían de un deterioro progresivo de su habilidad cognitiva, comunicativa y funcional. Una enfermedad que ya se le diagnosticó en el año 2004 y que le obligó a apoyar las manos en los escritorios para no denotar ante sus entonces ilustres visitantes su principio de enfermedad. Fue esta lesión cerebral la que le obligó a dejar en manos de sus hijos la manija y gestión de Nueva Rumasa a partir del año 2006. Fue también debido a ella cuando tuvo que dejar todos los ejercicios gimnásticos que realizaba diariamente. Una práctica que empezó a desarrollar tras sufrir varias intervenciones quirúrgicas, debido a su paso por diferentes cárceles españolas y europeas allá por los años ochenta y noventa.

Daño psíquico y abandono familiar

En sus últimos años de vida, el fundador del holding de la abeja se consumió entre el daño psíquico y el abandono familiar, ocasionado tras el fiasco de Nueva Rumasa, su nuevo emporio cuya existencia arranca en abril de 1986. Antes de trasladarse este pasado verano a El Puerto de Santa María, el empresario vivía, desde que saliera hacía ya meses de su mansión cuartel general de Somosaguas, embargada como muchos otros de sus bienes por un banco, en un dúplex situado en la localidad madrileña de Aravaca, en la calle Rigel. Allí residía junto a su mujer, Teresa Rivero. Él vivía en la parte de arriba y su mujer Teresa Rivero en la de abajo y apenas se veían.

El empresario gaditano, según relatan las personas cercanas a él, vivió sus últimos meses “como un niño de seis años. No sabía dónde estaba. A veces ni se ubicaba. Iba perdiendo las fuerzas poco a poco. Era como un juguete roto. Las lagunas de memoria eran cada vez más grandes”. Lo que antes era un ir y venir de empresarios en busca de boyantes negocios durante sus últimos años se convirtió en un cementerio. El silencio imperaba en su devenir y ya no recibía la visita de casi nadie. Su mujer, con la que se casó en 1958 y con la que tuvo 13 hijos, hacía su vida aparte. Máxime después de que se publicara que el empresario tenía una supuesta hija secreta, Adela Maria Montes de Oca, conocida como Adelita. La madre de ésta, la mejicana Patricia Montes de Oca, mantuvo una supuesta extramatrimonial a comienzos de la década de los noventa con el dueño de Rumasa.

Don José María aún no descansa en paz

Hoy ya nadie duda de que el fundador de Rumasa consumió sus últimos días de vida entre el daño psíquico por Nueva Rumasa y el abandono familiar. Aunque hay que resaltar que cuando el pasado mes de junio ingresó en prisión, tanto su mujer Teresa Rivero como sus hijos, hicieron las gestiones oportunas para sacarlo de la cárcel y le visitaron en el centro hospitalario del Gregorio Marañón. También Teresa Rivero junto a su hijo José María se entrevistaron con el titular del Juzgado de Ejecutorias Penales número 7 de Madrid para que éste reconsiderara su postura por el grave deterioro de la salud del empresario jerezano.

Ahora su yerno, Antonio Biondini, acusa a todos sus familiares de negligencia y pasotismo y anuncia que se denunciaran antes los Tribunales Penales competentes todos los hechos que presuntamente causaron la muerte de José Ruiz Mateos Jiménez de Tejada, cuyo cuerpo todavía no descansa en paz.

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extraconfidencal.com

@jlgaliacho