Menú Portada
Guillermo Morenés trabajaba con su esposa en el antiguo Banco Santander de Negocios

El marido de Ana Patricia Botín quiso despedir a una trabajadora por no atender al discurso de su esposa

Noviembre 7, 2010
pq_922_Ana_Patricia_Botin_presidenta_Banesto_consejera_Banco_Santander.jpg

Ha sido la noticia económica de la semana, el paso de Ana Patricia Botín de la presidencia de Banesto  en el madrileño barrio de Hortaleza, a la “City” para ocupar el puesto de CEO del Santander UK que hasta ahora ha dirigido con manos maestra Horta Osorio. Dicen que el portugués planteó a Emilio Botín ocupar ya el puesto de Consejero Delegado del Santander, pero que el presidente del mayor banco de España dijo que aún no era el momento para el relevo de Alfredo Saenz. Ante esto, decidió pasarse a Lloyds. Así mientras que el Santander comunicaba que era un “honor” que el Gobierno británico contara con su consejero para sacar a flote la entidad intervenida, por dentro dolía y mucho.

Esto ha obligado a que la que dicen algunos será la heredera del imperio, para otros este paso le hace perder puntos a favor de su hermano pequeño, a desplazarse al Reino Unido, donde por cierto ya están sus hijos y su marido Guillermo Morenés.

Una pareja de carácter

A la fuerza o no, el cambio está aquí, y el matrimonio volverá a pasar más días juntos sin necesidad de tantos vuelos. No saliendo en muchos medios, si han tenido alguna polémica, como por ejemplo la que rodea la casona santanderina que poseen en el ayuntamiento de Ribamontán del Mar.

Allí donde dicen que pasan escasamente unos diez días al año, no tuvieron otra feliz idea que demandar al ayuntamiento por que les molestaban las campanas del campanario que cada media hora, de 7 a 22, marcaban el horario, la tranquilidad ante todo.

Al paro por despecho

Pero antes de esto, el matrimonio coincidió en el primer destino de Ana Patricia después de su paso por JP Morgan. La banquera dirigía el entonces llamado Banco Santander de Negocios, al que la hija americanizó como Santander Investment, y en un discurso de navidad apareció un empleado que muchos desconocían que era marido de la presidenta. Al fondo en el coctail una empleaba hablaba, sin molestar,  y Guillermo Morenés la increpó si no le interesaba y pidió que se identificara. Ante la lógica respuesta de esta, diciendo que no estaba molestando, Morenés respondió que ya se enteraría de quien era y dicho y hecho.

A los pocos días recibió una citación de Recursos Humanos en la que se le despedía, razones ninguna. Afortunadamente la veterana empleada consiguió aplacar las intenciones y mantenerse en su trabajo, aunque desde entonces la fama y las formas del director del Front Office se hicieron famosas en el banco y en el grupo.

Que tiemblen en el Reino Unido si coinciden ambos.