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La tonadillera vuelve a abrazar a la tristeza

El llanto desgarrado de Isabel Pantoja

Noviembre 12, 2009

Superó la tristeza que un día le asoló, pero los últimos comentarios e informaciones han vuelto a hacer mella en el estado anímico de Isabel Pantoja. El documental que Telecinco emitió anoche en horario estelar ha provocado que la tonadillera derramara las lágrimas más amargas.

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Consiguió censurar parte del documental que Telecinco tenía previsto emitir en horario de máxima audiencia. Un trabajado especial basado en un informe, hasta ahora secreto, que demuestra la supuesta implicación de Isabel Pantoja en una trama de blanqueo de capitales por la que también están encausados Julián Muñoz y Maite Zaldívar. La magistrada del Juzgado de Instrucción nº9 de Madrid aceptó la petición de la cantante y prohibió, de manera tajante, la difusión del ya archifamoso expediente. En él se recogen datos, cifras e inversiones que dejarían al descubierto la burda estrategia con la que la tonadillera pretendió, al parecer, hinchar sus innumerables cuentas corrientes. Entre otras muchas apreciaciones, esa documentación censurada daría a conocer cómo consiguió reflotar las sociedades que antes de conocer al ex edil se encontraban prácticamente en bancarrota. Pantoja nunca ha conseguido demostrar la procedencia de los más de tres mil euros que Julián le ingresó en su cuenta durante un largo periodo de tiempo. Ella dice que desconocía, qué no sabía. Lo mismo que en su día alegó Lola Flores cuando defraudó a la Hacienda pública. Cosas raras de folclóricas raras.
 
Isabel Pantoja vuelve a la tristeza
 
Consiguió salir del profundo pozo de tristeza al que cayó poco antes de su detención marbellí. Necesitó seguir a rajatabla un tratamiento médico para lograr que en su rostro se volvieran a dibujar sonrisas multicolores. Lo pasó mal. Isabel tuvo el apoyo desinteresado de sus más íntimos, de sus hijos y sus familiares más directos. Se refugió en ellos igual que lo hace ahora. Vuelve la polémica, los comentarios y los recuerdos. Vuelve la tristeza. Me cuentan que Isabel estuvo pendiente del especial que Jordi González condujo anoche en Telecinco. No lo vio completo –ni tampoco en directo-, pues no pudo soportar la presión que el pasado ejercía sobre ella. Las lágrimas rodaron por sus ajadas mejillas. Lloró, pataleó y hasta deseó que el pasado fuera borrado de un plumazo. Pero la realidad supera a la ficción. Nunca le perdonará a Muñoz que le empujara a vivir una vida que no le correspondía. Fue, quién sabe, demasiado ingenua, demasiado ambiciosa y poco o nada precavida.
 
No obstante, ahora que se cuestiona el amor que existió entre Isabel y Julián, recuerdo una de las incontables conversaciones que mantuve con ella. Era poco más de las dos del mediodía y Julián había tenido que ser trasladado desde la cárcel a un nosocomio. Su vida parecía pender de un hilo: “Me lo van a matar, me lo van a matar. Por favor, no puedo más, si me lo matan yo no podré más. Dime que no me lo van a matar, por favor. Lo quiero, dime que está bien”, me espetó totalmente rota de dolor. Nunca antes había escuchado tanto sufrimiento en alguien. Sus expresiones eran escalofriantes. Por eso, cuesta creer que aquellos carraspeos lacrimógenos eran fingidos. Aquello sí fue amor.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)