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El ladrillo murciano no se desinfla: la partida de gasto destinada a Ordenación del Territorio, Urbanismo y Vivienda aumentó un 67,41% en los últimos seis años

Septiembre 16, 2015

Los presupuestos globales han pasado de 4.725.923.153 euros en 2009 a 3.724.943.225 euros en 2015: una bajada temeraria de más de 1.000 millones. Incluso la Sanidad se ha visto menguada en un 11,31% y la Educación en un 9,84%

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España vivió buena parte del final de la pasada década y el comienzo del nuevo milenio por encima de sus posibilidades. Lo mismo que le ocurre a Grecia ahora, siete años más tarde de que la bomba de la inflación estallara en suelo hispano. La des-Grecia -como diría Francisco Marhuenda, director de La Razón-, se debe a multitud de factores pero detrás de la irreverencia ante la troika se esconden años de excesos y abultados cheques que los griegos nunca podrían pagar.

El ladrillo -las infraestructuras-, fue el elemento sólido sobre el que se inyectaron millones y millones, primero, y que se resquebrajó después al no poder absorber el impacto del golpe. Infinidad de bloques de viviendas vacías en el medio de la nada, obras faraónicas inservibles y aeropuertos colosales para civilizaciones anodinas son algunos de los ingredientes que aquí y allá castigaron al erario público. El contexto coadyuvó al desastre final. La sucesión de terribles desdichas -desde la quiebra de AIG y Leman Brothers hasta la abrupta caída de la prima de riesgo nacional-, ya es conocida por todos. Ahora solo queda remontar, pero a costa de mucho.

Y Murcia apuesta por el ladrillo

Por norma general, todos los territorios han visto, desde entonces, reducidas sus partidas en materia de construcción. Los presupuestos, esquilmados por la depresión, debían ser suficientes para mantener las mismas partidas de gasto año tras año. Por ello, en la mayoría de los casos, se limitó el crecimiento urbanístico para poder alimentar las bocas de la educación, la Sanidad o el Bienestar Social. Murcia es una de las excepciones. Gobernada desde 1995 por el Partido Popular (Ramón Luis Valcárcel primero, Alberto Garre después y Pedro Antonio Sánchez López actualmente), la Región ha estado siempre íntimamente ligada al dispendio urbanístico: la partida de gasto destinada Ordenación del Territorio, Urbanismo y Vivienda aumentó un 67,41% (al pasar de 38.721.496 euros en 2009 a 64.825.242 euros en 2015) en los últimos seis años. Además, la Región murciana aumentó su deuda pública en un 480,29% en los mismos seis años que van de 2009 a 2015.

Todas las demás partidas de gasto se han visto reducidas, a excepción de la Seguridad y Protección Social, que se ha incrementado en un pírrico 3,52%. Los presupuestos globales han pasado de un total de 4.725.923.153 euros en 2009 a 3.724.943.225 euros en 2015.  Una bajada temeraria de más de 1.000 millones de euros (1.000.979.928 euros). Incluso la Sanidad se ha visto menguada en un 11,31% y la Educación en un 9,84%. Dos áreas esenciales que no han aguantado el tirón provocado por la crisis.

El crecimiento de la partida destinada a las infraestructuras murcianas se entendería parcialmente si se hubiera producido un incremento directamente proporcional de la población. Sin embargo, la demografía murciana presenta una depresión espectacular. Murcia es la Comunidad española en la que más años viven sus ciudadanos (84,4 años), y esta dilatación de la esperanza de vida no se ve apoyada en una natalidad que la sustente. Y lo que es peor: gran parte de la población en riesgo de exclusión social.