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La banca muy tocada tras repartir dinero a las inmobiliarias sin mesura

El ladrillazo hunde la bolsa española y atrapa a miles de ahorradores

Julio 15, 2008

Pepe Pérez va a su banco, tiene una muy buena idea de negocio y necesita dinero para ponerle en marcha. Seguramente le cerraran con las puertas en las narices o le pediran, aval personal, de su piso, de su mujer, de sus padres o de su tía de Cuenca. Claro no es un promotor inmobiliario en los años de bonanza, a los que se daba millones a raudales en una especulación sin fin. El resultado lo pagamos todos.

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Nuestro Gobierno insiste en achacar todos los males de la economía española a agentes externos, precios de alimentos, precios de petróleo, crisis del crédito en Estados Unidos. Todo es cierto, pero se olvida al que puede ser el mayor de nuestros males, la crisis inmobiliaria. La caída de Martinsa-Fadesa abre la caja de los truenos, ya no solo por el desempleo que está generando y el lastre al consumo, si no también por el golpe mortal tanto a los ahorros de muchos españoles que están en fondos de inversión y bolsa como a la restricción de créditos que paralizan muchos sectores económicos que nada tienen que ver con la especulación y que llevarán a muchas quiebras, cierres y suspensiones de pagos.

Todo el mundo culpa a las inmobiliarias pero ¿y la banca?. Ayer nos despachabamos con la noticia del directivo de una caja de ahorros que concedió un crédito de ¡1.000 millones! a Martinsa, luego fue fichado por la inmobiliaria y cuando se pusieron las cosas malas, media vuelta, y de nuevo en la Caja. Bancos y Cajas han dado dinero con los ojos cerrados, y ahora se encuentran con una tremenda crisis de liquidez que nos afecta a todos. El BCE, o sea todos, no deja de inyectar liquidez, pero lo peor aun no ha llegado. Si las quiebras y suspensiones de pago se multiplican, y las deudas se hacen incobrables las intervenciones pueden llegar en cualquier momento. Ya ha pasado en el Reino Unido o en Dinamarca hace algunos días. ¿Quienes pagarán estas intervenciones?. Pues entre ellos el pobre Pepe, que le acaban de negar su crédito para crear su negocio.