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Con un plazo de 23 años, y tres ejercicios de carencia, el rey cumpliría 91 años hasta que se haya amortizado la operación

El lado oscuro de la donación del Rey a la infanta Cristina: ¿Habrá hecho lo mismo con el príncipe Felipe y la infanta Elena?

Septiembre 5, 2013

Según una fuente no oficial de la Agencia Tributaria, si se tratara de una donación simulada, la infanta Cristina “debería haber liquidado el Impuesto de Sucesiones y Donaciones e ingresado unos 336.000 euros antes de enero de 2005”
La existencia o no, de otras transferencias a sus hijos, así como la forma en la que se hayan podido instrumentalizar tienen importantes implicaciones fiscales
En el caso de que falleciera el Jefe del Estado, el saldo vivo de los préstamos y las donaciones realizadas en los últimos 4 años se acumularían al caudal hereditario, y los herederos liquidarían el correspondiente Impuesto de Sucesiones según los respectivos importes heredados

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El caso Noos entra en una fase decisiva. Tal y como informó Juan Luis Galiacho este miércoles, las prisas de la Fiscalía Anticorrupción de finalizar la instrucción chocan con el trabajo del juez José Castro y la realidad, y esta última la hemos visto claramente al conocerse el préstamo-donación de 1,2 millones de euros del Rey Juan Carlos a la infanta Cristina. Una noticia que ha “espoleado” más aun al fiscal Pedro Horrach que como adelantó el diario El Mundo este jueves habría solicitado a Hacienda que verifique si ha prescrito ya el posible fraude de la infanta Cristina. Pero más allá de la prescripción o no del delito fiscal, la transferencia de esta cantidad millonaria por parte de Don Juan Carlos a su hija abre todo un abanico de dudas y puntos nada claros.

Este periódico se puso en contacto con fuentes, no oficiales, de Hacienda para aclarar todas las cuestiones y es que como reconoce, el debate sobre si estos 1,2 millones “es un préstamo verdaderamente o una donación simulada no es baladí, porque los préstamos están exentos del Impuesto de transmisiones patrimoniales, y solo pagaría una cantidad pequeña en la modalidad de actos jurídicos documentados en el concepto de documentos notariales”. Así, si se tratara de una donación simulada, la infanta Cristina “debería haber liquidado el Impuesto de Sucesiones y Donaciones e ingresado unos 336.000 euros antes de enero de 2005”.

Donación encubierta

Es más, y acorde con la actualidad, añade que “aunque haya prescrito administrativa y penalmente la posibilidad de investigar, liquidar y sancionar esa operación, lo cierto es que el Jefe del Estado merecería un serio reproche si se llegase a demostrar que simuló una donación como un préstamo para evitar que su hija pagase impuestos”. Al superarse el umbral de los 120.000 euros presuntamente defraudados estaríamos delante de un delito, ya que el supuesto préstamo tiene muchos indicios de ser una donación encubierta. Para ello se basa en las condiciones que aparecen en la escritura del préstamo: tres primeros años de carencia, un préstamo sin interés, un plazo de amortización a 23 años hasta diciembre de 2027, así “el Rey podría estar a 20 días de alcanzar la edad de 91 años, y no haber pagado las cuotas del préstamo en dos de esos años, al menos hasta diciembre de 2012”.

¿Habrá otras donaciones?

Además surge una nueva interrogante y es “si los otros hijos del Jefe del Estado han recibido otros préstamos o donaciones similares a esta”. De su existencia o no, así como la forma en la que se hayan podido instrumentalizar tienen importantes implicaciones fiscales. En primer lugar “puede ser relevante si se ha producido una simulación de la donación para evitar pagar impuestos” pero no sólo eso, ya que “en el caso de que falleciera el Jefe del Estado, el saldo vivo de los préstamos y las donaciones realizadas en los últimos 4 años se acumularían al caudal hereditario, y los herederos liquidarían el correspondiente Impuesto de Sucesiones según los respectivos importes heredados”. Es decir, las donaciones realizadas con cuatro años de anterioridad a la fecha de fallecimiento, no se acumulan y quien las percibiera se habría beneficiado por encima del resto de los herederos. Sea o no delito, o haya prescrito, la formalización d esta transferencia millonaria abre un nuevo capítulo negativo a la monarquía española con unas implicaciones que van más allá de lo ético o moralmente reprochable.