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EXCLUSIVA: SUMARIO ÍNTEGRO DEL CASO "MINUTAS" (7)
El trabajo se lo encargó Jesús Gil, según su declaración ante su señoría

El juez imputa a la ex mujer de Del Nido por una factura de 100.000 euros al Ayuntamiento de Marbella

Enero 15, 2009

La factura es por un recurso contencioso administrativo contra la segregación del municipio de San Pedro Alcántara, incluyendo en el término a segregar Puerto Banús, Nueva Andalucía y Guadalmina Alta y Baja
La abogada aclaró que fue un caso puntual y que considera que no era preciso el expediente de contratación pública, existiendo razones de “urgencia”
Del mismo modo explicó ante su señoría que “ya pacté los honorarios con el Sr. Gil”


El caso que se lleva en el Juzgado de Instrucción número 1 de Marbella y conocido como “Caso Minutas”, se cobra otra imputada más a la que sumar los 17 imputados anteriores. En este caso se trata de la propia ex mujer de José María Del Nido, Ángeles Carrasco, que hasta su separación en 2003 compartía la profesión de la abogacía con el presidente del Sevilla. Carrasco, que declaró en las dependencias judiciales de Marbella el pasado viernes, tuvo que justificar un pago por parte del Ayuntamiento marbellí que asciende a 96.719,91 euros por llevar un recurso contencioso administrativo.
En su declaración, a la que ha tenido acceso el Extraconfidencial, la ex mujer del abogado explicó que “el trabajo me llegó tras un encargo que le hizo Jesús Gil un día en Club Financiero para defender los intereses municipales en un recurso contencioso administrativo contra la segregación del municipio de San Pedro Alcántara, incluyendo en el término a segregar Puerto Banús, Nueva Andalucía y Guadalmina Alta y Baja”.
El juez que instruye el caso, Ricardo Puyol, se interesó de porqué no se tramitó un expediente administrativo de contratación tal y como dispone la Ley de Contratos de Administraciones Locales, teniendo en cuenta que el tipo de procedimiento, sin cuantía determinada, y el elevado importe de la minuta girada.

Otras facturas

La abogada aclaró que fue un caso puntual y que considera que no era preciso el expediente de contratación pública, existiendo razones de “urgencia”. Del mismo modo explicó ante su señoría que “ya pacté los honorarios con el Sr. Gil”, y según dice en su declaración acordaron que éstos estarían determinados por la Normas orientadoras del Colegio de Abogados de Málaga, tal y como hacía en todos sus asuntos.
La nueva imputada del famoso Caso Minutas intentó aclarar ente el juez que aunque trabajaba desde el despacho de su ex marido era completamente autónoma y giraba sus facturas según su propio sistema, por lo que el pago por los servicios fue ingresado en su Cuenta del Banco Santander.
Otra de las cuestiones que se interesa en dejar clara es que su ex, José María Del Nido, nunca consultó su escrito de oposición a la demanda aunque si lo pudo hacer con otros abogados del despacho. Una demanda que confecciona desde su despacho porque asegura que “nunca se desplazó hasta el Ayuntamiento de Marbella, aunque mantuve conversaciones con la Secretaría municipal para recabar datos”.
La demanda por el recurso contencioso administrativo sobre la que fue preguntada la ex esposa de Del Nido fue incoada en 1994, aunque ésta no se hizo cargo de la misma hasta el año 2000 después de que José Luis Sierra le diese la venia. Pero Carrasco tampoco terminó el trabajo y tras la moción de censura en 2003 lo abandonó.
Pero esta factura no es la única que la abogada pasó al Ayuntamiento de Marbella, sino que en su declaración manifiesta que “creo recordar que giré otras por valor de 6.000 euros”, aunque no aclara cuáles.
Por último, expresa que el ex alcalde Julián Muñoz nunca fue cliente suyo. Asimismo relata textualmente que “tengo experiencia en segregaciones, ya que he participado en la de Lebrija con Torre del Mar-Vélez Málaga”. Imaginamos que debe ser un “lapsus” ya que entre ambas poblaciones andaluzas existe una distancia de casi trescientos kilómetros.
El numero de imputados en ésta causa ha ascendido después de ésta hasta dieciocho, llevando camino de convertirse en otro macroproceso al estilo de Malaya, ya que todos intentan echar la culpa sobre otros.