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Así lo denuncia el Informe de Fiscalización del Tribunal de Cuentas

El inventario no valorado del Museo del Prado en el periodo 2003-2005 ascendió a 7,5 millones de euros

Diciembre 18, 2008

“No tuvo reflejo la localización y alta en el inventario de bienes artísticos de un total de 35 elementos, producidas durante el ejercicio 2005, cuyo valor a efectos de seguro se cifró en 2.978.000 euros”
“Los fondos bibliográficos adquiridos para su biblioteca con anterioridad al ejercicio 2004 se encontraban pendientes de reclasificación a una cuenta de inmovilizado material amortizable”
“Al cierre del ejercicio no se periodificaban contablemente los ingresos financieros por intereses bancarios, estando aquéllos infravalorados en un importe de 22.000 euros al cierre del ejercicio 2005”


No es arte todo lo que reluce en el Museo del Prado. A lo largo de esta semana desde estas páginas hemos informado de las supuestas irregularidades acaecidas en uno de los centros de arte más importantes de nuestro país y detectadas por el Tribunal de Cuentas en su Informe de Fiscalización correspondiente al ejercicio económico de 2005. El documento tiene fecha de 30 de octubre del presente año. Y para que nadie pueda o intente realizar interpretaciones erróneas, transcribimos textualmente las conclusiones que el mencionado Tribunal dicta sobre las “Cuentas Anuales” del Museo del Prado. 
 
 
“La mayor parte de los fondos artísticos carecían de valoración en la cuenta ”Bienes del Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural”, por desconocerse su valor de adquisición y no disponer de otro alternativo (como el de tasación) y suponer su determinación un elevado coste, resultando admisible su valoración con arreglo a un valor simbólico, por lo que lo anterior no afecta a la representatividad de las cuentas anuales. Además, no ha tenido reflejo en la citada cuenta la localización y alta en el inventario de bienes artísticos de un total de 35 elementos, producidas durante el ejercicio 2005, cuyo valor a efectos de seguro se cifró en 2.978.000 euros”.
 
“El inventario informatizado de bienes no artísticos, que se ha implantado en el ejercicio 2003 ha venido a corregir las deficiencias del inventario precedente, a las que se hacía referencia en el anterior Informe del Tribunal de Cuentas sobre el Museo Nacional del Prado, relativo al ejercicio 1998. No obstante, a pesar de haberse regularizado un número significativo de bienes que no tenían valoración en el inventario de bienes no artísticos, aún no existía plena correspondencia entre el valor que se desprendía de la contabilidad y el recogido en el referido inventario, ascendiendo las diferencias entre ambos a un total de 7.523.000 euros al cierre del ejercicio 2005”.
 
“Además, los fondos bibliográficos adquiridos para su biblioteca con anterioridad al ejercicio 2004 se encontraban pendientes de reclasificación a una cuenta de inmovilizado material amortizable, así como de la contabilización de su amortización acumulada, habiéndose efectuado con posterioridad al ejercicio fiscalizado, salvo en lo relativo a los fondos adquiridos antes de 1997”.
 
“El Museo Nacional del Prado contabilizaba como ingresos la totalidad de los importes
recaudados por la venta de los abonos del denominado “Paseo del Arte”, cuando parte de dicha recaudación debió contabilizarla como un cobro pendiente de aplicación por corresponder, en principio, a otras instituciones museísticas, ascendiendo el exceso de ingresos registrado en el ejercicio 2005 a un total de 45.000 euros. De modo análogo, no contabilizaba como ingreso el importe devengado por los visitantes que acceden con abonos adquiridos en otros museos, suponiendo los ingresos no contabilizados por este motivo una cuantía de 40.000 euros en el ejercicio fiscalizado. Cuando se efectúa la liquidación, el Museo contabilizaba un ingreso adicional o una devolución de ingresos, según el signo de la misma”.
 
“Al cierre del ejercicio no se periodificaban contablemente los ingresos financieros por intereses bancarios, estando aquéllos infravalorados en un importe de 22.000 euros al cierre del ejercicio 2005. Además, la entidad financiera con la que se había contratado la apertura de las nuevas cuentas corrientes practicó retenciones sobre los intereses generados por las mismas, de manera indebida, por tratarse el Museo Nacional del Prado de una entidad totalmente exenta del Impuesto sobre Sociedades. En el ejercicio fiscalizado tales retenciones supusieron 8.000 euros, mientras que en el ejercicio siguiente alcanzaron los 64.000 euros, no contabilizándose como ingresos, al haberse registrado los intereses por su importe neto”.