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Es el principal organismo público que financia, gestiona y ejecuta la investigación biomédica en España

El Instituto de Salud Carlos III cerró el ejercicio 2013 con un saldo negativo de tesorería de 74,3 millones de euros

Enero 7, 2015

La Auditoría realizada por el Ministerio de Economía y Competitividad de Luis de Guindos pone en duda “la capacidad del organismo, no sólo de hacerse cargo del exceso de financiación afectada, sino para hacer frente al cumplimiento de las obligaciones a reconocer en el ejercicio de 2014”
A pesar de haber previsto 100 millones de euros en materia de ingresos para 2014, por el momento solo se han recaudado 37
Más de 500.000 euros se contabilizan como deuda no reconocida y de imposible recuperación


La crisis del ébola que tuvo en vilo a España a finales de 2014 puso en evidencia muchos aspectos sociales y sanitarios. Más allá de las polémicas que surgieron durante el ingreso de la enfermera Teresa Rodríguez y tras su curación, sí reveló lo importante que es la investigación y la prevención, algo que se ha descuidado en estos años a pesar de tener organismos especializados en ello, tal y como el Instituto de Salud Carlos III. Esta institución, que no hay que confundir con el Hospital Carlos III donde se trató a los enfermos de ébola,  es el principal Organismo Público de Investigación (OPI), que financia, gestiona y ejecuta la investigación biomédica en España.

Con más de 20 años dedicados a la investigación en ciencias de la vida y de la salud y prestación de servicios de referencia, es además el Organismo gestor de la Acción Estratégica en Salud (AES), en el marco del Plan Nacional de I+D+I. Esta Institución está adscrita al Ministerio de Economía y Competitividad de Luis de Guindos y funcionalmente, tanto a este mismo como al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad dirigido desde el pasado diciembre de 2014 por Alfonso Alonso y hasta entonces por Ana Mato.

Delicada situación financiera

Esta doble responsabilidad ministerial no deja de ser importante si tenemos en cuenta la misión principal del Instituto que desde marzo de 2013 dirige Antonio Andreu: “El fomento de la generación de conocimiento científico en ciencias de la salud y el impulso de la innovación en la atención sanitaria y en la prevención de la enfermedad”.

Con estas premisas, los datos que refleja su propio organismo responsable, el Ministerio de Economía y Competitividad regido por Luis de Guindos sobre las cuentas del 2013 son más que alarmantes. En el plano económico, “el remanente de tesorería no afectado del ejercicio tiene un saldo negativo de 74.309.729,75 euros. Ya en el ejercicio anterior, 2012, existía un saldo negativo de 31.888.857,97 euros”; es decir, no disponía de fondos en su cuentas, sino todo lo contrario, obligaciones de pago que superaban los 74,3 millones. Además, según reconoce el Ministerio de Economía y Competitividad, estos datos ponían en peligro no sólo el pago de las deudas generadas si no incluso de hacer frente a los gastos del año 2014, siempre que se cumplan todos los objetivos: “esta circunstancia hace dudar de la capacidad del organismo, no sólo de hacerse cargo del exceso de financiación afectada, sino para hacer frente al cumplimiento de las obligaciones a reconocer en el ejercicio de 2014, si se cumple con la ejecución del presupuesto aprobado para el ejercicio”.

En esta línea de previsiones negativas para el ejercicio 2014 que acaba de concluir, se ha puesto en duda la ejecución del mismo teniendo en cuenta lo realizado en los 9 primeros meses: “están presupuestados 100.000.000 de euros; y hasta finales de septiembre se ha contabilizado un ingreso de 37.041.491,04 euros y parece ser que se está tramitando en la Secretaría General del Tesoro y Política Financiera otro ingreso de 42.058.570,76 euros”. Una imposibilidad para alcanzar los registros previstos que solo encuentra justificación por parte del Centro de Salud en “que los ingresos que tiene previstos el Instituto según se establece en la Disposición Adicional 6ª de la ley 29/2006 han sido inferiores a lo previsto, ya que únicamente se recibió la liquidación de uno de los dos cuatrimestres anuales que le corresponden”.

Ingresos, gastos y errores contables

Dentro de la partida de ingresos comerciales se registraron una serie de ingresos y gastos que deberían haberse aplicado, siempre según la documentación referida, a otros presupuestos y haber procedido a tramitar un expediente de generación de créditos, proceso que no se ha realizado. Con todo, la cifra contabilizada incorrectamente roza los 10 millones de euros (5.264.269,36 euros como ingresos y 4.443.531 euros como gastos).

Existen además numerosos problemas con el cobro y pago de las facturas emitidas porque, entre otros problemas, el seguimiento y control de las mismas “se realiza en una aplicación informática de gestión que no está conectada con el Sistema de Información Contable”. Según la auditoría, “hay determinadas facturas incluidas en el saldo contable, que suman 666.440,84 euros, que el centro gestor emisor considera anuladas” y que tienen una antigüedad de hasta cinco años. De este modo, “se ha solicitado por esta Intervención, a los deudores, la confirmación de su respectiva deuda, por un importe de 14.401.154,05 (el 94,98% de la deuda total). En las contestaciones recibidas que afectan a 9.879.447,88 de deuda contable, la deuda reconocida suma 9.291.588,60, y la no reconocida, 586.833,56. Al mismo tiempo, 2 deudores han manifestado tener una deuda de 17.736,50 que no está en la relación nominal de deudores, ni contabilizada”.

Una delicada situación financiera que imposibilita las importantes funciones del Instituto Carlos III en las que se basa buena parte de nuestro bienestar futuro: coordinar la investigación biomédica y ofrecer servicios científico-técnicos de la más alta calidad, en colaboración con todos los agentes del sistema español de ciencia, tecnología e innovación. Algo que sin fondos suficientes, es sencillamente imposible.