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La ex secretaria de Estado de Igualdad, nueva Asesora Especial de ONU Mujeres

El Instituto de la Juventud de Bibiana Aído realizó contrataciones de personal al margen de la Legislación laboral

Junio 26, 2011

Informaban de aspectos técnicos de los concursos antes de que se produjeran las licitaciones

En expedientes tramitados en 2008 y 2009 aparece como fecha de formalización el 2007

Adjudicó un acto en el Círculo de Bellas Artes sin mediar procedimiento de concurso


Hoy lunes Bibiana Aído viaja a Nueva York para tomar posesión de su nuevo cargo en la Asesoría Especial de ONU Mujeres que dirige la ex presidenta chilena, Michele Bachelet. Aído entrará como consejera en la división de Gestión y Administración. Hasta allí la ha conducido “una distinguida carrera de servicio público para el Gobierno de España”. Si ellos lo dicen. Pero esta debió iniciarse en abril de 2008, cuando José Luis Rodríguez Zapatero la designa Ministra de Igualdad, aunque posteriormente la tuvo que degradar a secretaria de Estado. Hasta esa fecha, su único cargo relevante anterior fue el de Directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, entre julio de 2006 y marzo de 2008.

Bibiana Aido asegura que aplicara en su nuevo trabajo el bagaje adquirido al frente de Igualdad, que se va con la satisfacción del trabajo bien hecho y “con casi todos los proyectos iniciados en la Legislatura conseguidos y, los que no, muy avanzados”. La pregunta del millón es cuánto dinero se ha empleado realmente en culminar esos proyectos y los que costarán los que quedan: la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, la de Igualdad de Trato y el veto a los anuncios de contactos.

Pero quien puede dar la verdadera dimensión de la capacidad de gestión de Aído es el Instituto de la Juventud (INJUVE), organismo del que ha informado ampliamente este periódico. Por ello no vamos a juzgar dónde destinó sus recursos, sino cómo se gastaban millones de euros en muchos programas, llenos de irregularidades. Al menos, eso evidencia la documentación a la que ha tenido acceso Extraconfidencial.com

Así por ejemplo, en la propia sede del Instituto de la Juventud se contrató una obra de acondicionamiento. Requisito indispensable era que se realizara antes de doce semanas: el adjudicatario ganó el contrato ya que prometía que lo iba a realizar en diez semanas, pero el resultado es que no sólo no cumplió el plazo si no que se fue más allá de las doce ¿Responsabilidad? Ninguna, ya que el criterio por el que se eligió la empresa adjudicataria ni siquiera fue incluido en el contrato.

Pero incluso la revisión de los contratos debe ser nula, cuando aparecen en expedientes tramitados en 2008 y 2009 como fecha de formalización ¡2007! O en el Instituto de la Juventud utilizan mucho el copio y pego o tienen artes adivinatorias.

Gastar por gastar

En 2010, se cerró el Ministerio de Igualdad. Pero en 2008 y 2009, se debieron creer a pies juntillas esas famosas frases de José Luis Rodríguez Zapatero de que no había crisis, había desaceleración, los brotes verdes y esa ya mítica de “lo peor de la crisis ha pasado”. De no ser así, no hay explicación sobre contratos en los que no se justificó la necesidad de contratar, cubriendo carencias de personal al margen de la Legislación laboral e incluso de la normativa de la función pública.

De hecho era desgraciadamente bastante normal realizar procesos de contratación sin publicidad y concurrencia, como por ejemplo la elección del Círculo de Bellas Artes para la presentación del programa Creación INJUVE 2009.

El recurso de la urgencia

También le gusta al INJUVE utilizar el procedimiento de urgencia cuando no hay ni “necesidad inaplazable” o “razones de interés público”. De hecho utilizan pretextos como “aprovecharse” de determinadas fechas para realizar el mantenimiento ¿Acaso no sabían en Igualdad cuando es verano y que entonces la gente suele tener la costumbre de coger vacaciones? También desconocían cuando se cumplían contratos y, lo que es el colmo, la necesidad de aventurar qué piensan los jóvenes de la crisis, en muchos de los cuales se llega hasta a calcular erróneamente las garantías.

¿Filtraciones?

Pero quizá el caso más llamativo, y muy pocas veces visto, es como, con carácter general, los pliegos de cláusulas administrativas aplicables a los contratos proporcionaron información de determinados aspectos técnicos que eran evaluables antes de que se efectuará la licitación.

Con todo ello, se vulneraba el carácter secreto que deben tener las proposiciones y se beneficiaba a que ciertas ofertas destacaran los puntos clave. ¿Qué ganaba el Instituto de la Juventud? Nada, pero las empresas adjudicatarias poder “afinar” en que aspectos destacar. Incluso, hasta en valorar sus propios criterios cometían errores, como las reducciones de plazo en las obras, que no lo hacían de forma proporcional. Dos más dos no es cuatro, para el Instituto de la Juventud, al menos.

Toda una tarjeta de visita para la ONU. ¡Tiembla Nueva York!