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IRREGULARIDADES EN EL INSTITUTO CERVANTES (I)
Según la documentación que obra en poder de extraconfidencial.com

El Instituto Cervantes no utilizó la lengua castellana en la tramitación de los expedientes celebrados en el extranjero

Enero 27, 2008

Como consecuencia, “se originan restricciones en la adecuada comprensión de las obligaciones, garantías y compromisos asumidos por las partes”
 
“En los contratos privados de compraventa y arrendamiento, no se han aplicado los principios de publicidad y concurrencia, seleccionándose al adjudicatario mediante un sistema de contratación directa”
 
“No se efectúa un único acto formal y positivo de recepción del objeto del contrato, sino que realiza distintas recepciones parciales o provisionales en cada una de las facturas justificativas de los pagos efectuados”


El día 1 de junio de 2004 tomaba posesión como Director del Instituto Cervantes César Antonio Molina, en la actualidad ministro de Cultura, cargo en el que sustituyó a Carmen Calvo. Como se sabe, el Instituto Cervantes es una instituciónCésar Antonio Molina tomó posesión de su cargo en un acto celebrado en el que estuvieron presentes, entre otros, los ministros de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, y de Cultura, Carmen Calvo, así como los cuatros directores que hasta ahora ha tenido el Instituto: Nicolás Sánchez-Albornoz (1991-1996), el marqués de Tamarón (1996-1999), Fernando R. Lafuente (1999-2001), y Jon Juaristi (2001-2004). cultural pública creada el 11 de mayo de 1990 por el Consejo de Ministros,[] dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Su tarea es la promoción y enseñanza de la lengua española, así como la difusión de la cultura de España e Hispanoamérica. Sus sedes centrales se ubican en Madrid, en el edificio las Cariátides de la calle de Alcalá, antigua sede del Banco Central Hispano Americano[] y en la calle Libreros de Alcalá de Henares, lugar de nacimiento del escritor Miguel de Cervantes del que toma su nombre.

En casa del herrero, cuchillo de palo

El Instituto Cervantes se crea para la promoción y difusión del español. Pues nada. En casa del herrero, cuchillo de palo. Según la documentación que obra en poder de este periódico, “como práctica generalizada no se utiliza la lengua castellana en la tramitación de los expedientes celebrados y ejecutados en el extranjero, en particular en la formalización del contrato”. Consecuencias: “Se originan restricciones en la adecuada comprensión de las obligaciones, garantías y compromisos asumidos por las partes”.
Y no es que el Instituto Cervantes disponga de un presupuesto exiguo del que informaremos en próximas ediciones. Y es que, además de rechazar el castellano, siempre según el mismo documento, “en los contratos privados de compraventa y arrendamiento, no se han aplicado los principios de publicidad y concurrencia, seleccionándose al adjudicatario mediante un sistema de contratación directa”.

Incumplimiento de la norma de contratación

De los distintos contratos suscritos por el Instituto informaremos, pero tan sólo una aproximación: “Como práctica generalizada, no se efectúa un único acto formal y positivo de recepción del objeto del contrato, sino que realiza distintas recepciones parciales o provisionales en cada una de las facturas justificativas de los pagos efectuados”. Curiosamente, y como no podía ser de otra manera, la referencia a los contratos fiscalizados se refiere a obras en las distintas sedes del Instituto Cervantes en el extranjero o las obras de reforma correspondientes.