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UN TODO PODEROSO VENIDO A MENOS (I)
Una de sus empresas principales, Di Bocca Restauración SL, cerró el 2011 con unas pérdidas de 1,6 millones de euros

El imperio empresarial de Javier Merino al borde del abismo: reconvierte jurídicamente dos de sus sociedades mientras otras tres están en concurso de acreedores

Noviembre 24, 2013
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Seguramente que son muchos los que están deseando acabar este año 2013, y entre estos es muy probable que se encuentra Javier Merino. El marido de Mar Flores está sin duda atravesando un “annus horribilis”  en este ejercicio, marcado especialmente por la condena de un año de cárcel y multa de 1,54 millones de euros por uso de información privilegiada para lucrarse, con un posterior recurso rechazado en la Audiencia Provincial. Aún le queda la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional. Este, no es el único problema judicial del empresario, que también se encuentra imputado por el Caso Astapa, un escándalo de corrupción urbanística vinculado al Ayuntamiento de Estepona. Todo ello es la punta del Iceberg de los graves problemas económicos que atraviesa buena parte de su conglomerado de empresas, gestado desde hace tiempo, pero que le ha estallado de pleno en este ejercicio.

La lista de empresas de Francisco Javier Merino de la Cuesta es más que larga, actualmente ejerce como administrador único de 12 sociedades, principalmente de hostelería pero también relacionadas con los combustibles y gasolineras. Son precisamente estas últimas las que están en una situación más grave. Para la primera, Multipetróleos SL, fue admitido su concurso de acreedores por el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Madrid hace poco más de un año, el 15 de octubre de 2012. El posterior informe de “masa crítica”, es decir, del valor de los bienes de la sociedad, realizado meses más tarde por la administración concursal es demoledor, dando una tasación concursal de todas sus propiedades de 2,19 millones de euros. Y aun así es benévolo, ya que incluye casi exclusivamente una serie de parcelas y naves en las localidades sevillanas de Aznalcollar y Valencina de la Concepción, propiedades de difícil venta en estos momentos.

Concursos y reconversiones

Pero a Multipetroleos SL le han seguido en el mismo camino otras dos sociedades, algo lógico cuando en el informe de patrimonio de esta sociedad figuran créditos o cobros pendientes de otras sociedades de Merino, como Trade Petroleum Red SL, Jardín Fortuny SA y Star Petroleum Red SL. Justamente esta sociedad junto a Multipromotur SL solicitaron concurso voluntario de acreedores este año, admitido por el Juzgado de lo Mercantil nº 10 de Madrid. Star Petroleum es, sin duda, un pequeño gigante con pies de barro. Mientras que sus ventas descendieron levemente en los últimos años (12,8 millones de euros en 2009, 12,6 millones de euros en 2010 y 11,6 millones de euros en 2011) no evolucionaron igual sus resultados netos: en 2009 apenas ganó 35.099 euros para desplomarse a los -494.426 euros de pérdidas en 2010 y los -975.920 en 2011.

Todo ello con un balance que ya denotaba problemas: de los 11,95 millones de euros que suponían sus activos, 5 millones eran intangibles (Fondo de Comercio) y 6,9 millones inmovilizado material y una tesorería de tan sólo 560.122 euros. Mientras, en el Pasivo acumulaba -3,4 millones por pérdidas de los distintos ejercicios (pasados y el último año) y deudas de 9,7 millones de euros distribuidos en 5,3 millones en el pasivo no corriente (largo plazo) y 4,4 millones en el pasivo corriente (corto plazo).

Con toda esta tormenta financiera desatada, pocos días después de ser admitidos sendas peticiones de concurso, Javier Merino decidió reconvertir jurídicamente dos de sus sociedades. En concreto el 15 de abril de 2013 se adoptó transformar la sociedad Restaurantes Latinos SA a Sociedad Limitada y una semana más tarde, el 23 de abril, la archiconocida Palacete Fortuny SA también a Sociedad Limitada.

Un buque insignia con fisuras desde hace tiempo

Estas reconversiones parecen buscar salvaguardar el funcionamiento de las mismas, pero no siempre los cambios han conseguido su objetivo. Este es el caso de Di Bocca Restauración SL, una empresa de restaurantes que fue uno de los buques insignias de Javier Merino. Su situación económica es también delicada (cerró 2011 con un resultado negativo de -1,6 millones de euros) y demuestra como los ajustes no siempre enderezan el rumbo empresarial. En 2007 esta sociedad cerró con una facturación de 25,2 millones de euros y una plantilla de 784 empleados. La venta (o más bien recompra) de 20 de las franquicias de Telepizza que poseía Di Bocca, y al cierre de muchos de los restaurantes que tenía en su propiedad ha llevado a que en 2011 las ventas fueran prácticamente 5 veces inferiores a las de 2007 (5,8 millones de euros) y que su plantilla se redujera hasta los 120 trabajadores.

Este dilatado proceso de descomposición ha dejado más de un ejemplo. El 17 de mayo de 2011, el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicó un edicto del Juzgado de lo Social número 6 de Valencia para celebrar un acto de conciliación por un despido, citando a la sociedad por este método por hallarse “en ignorado paradero, para que comparezca ante este Juzgado de lo Social”. O en 2009, con un embargo de una de sus cuentas corrientes publicado en el Boletín Oficial de Cantabria decretado por la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social. Si a esto añadimos que uno de sus principales accionistas es Mulipromotur SL, que como hemos señalado está en concurso de acreedores, desde luego el corto plazo parece muy negro desde el punto de vista empresarial para Javier Merino.