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La aeronave sobrevoló en varias ocasiones la Isla de Arosa, para sorpresa de los vecinos

El helicóptero de seguridad para José Blanco

Septiembre 13, 2010
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Es discutido, por la oposición, e indiscutible para su partido y el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. José Blanco ha cambiado de imagen –se ha operado de la vista en Asturias y ya prescinde las gafas-, lo que no le ha ablandado en absoluto. Triunfó a la hora de poner firmes a uno de los colectivos más conflictivos y con más poder de nuestro país, los controladores aéreos, al modificar por Decreto su Convenio Colectivo. Sus maniobras políticas las cuenta por éxitos. Y mucho le tiene que agradecer en esta meteórica carrera política al ex juez de la Audiencia Nacional, Ventura Pérez Mariño.
Cambio de look –dicen las mujeres que cuando un hombre cambia de imagen es porque hay alguien detrás-, y cambio de posesiones. El pasado mes de diciembre, el diario El Mundo que dirige Pedro J. Ramírez, denunciaba con pelos y señales que el edificio en el que tiene el ático José Blanco, y en el que otros dirigentes socialistas poseen también sendas viviendas, es conocido en Galicia como “Villa PSOE”. La Fiscalía de Pontevedra habría recibido una denuncia contra dicho inmueble y que va dirigida contra el Ayuntamiento de Isla de Arosa, gobernada por el Partido Socialista, la Xunta de Galicia y la empresa constructora. Siempre según el mismo medio de comunicación, el edificio en el que está situado el ático del vicesecretario general del PSOE se ubica a tan sólo 20 metros del mar, lo que vulnera la Ley de Costas y, además, se acentúa con el hecho de que fue construido en suelo urbano no consolidado. En este sentido, la construcción del edificio provocó que se talará medio pinar, unos 280 ejemplares, considerado por el Ayuntamiento años atrás como “uno de los lugares con mayor valor paisajístico y natural de todo el municipio”.
Pues según distintas informaciones recabadas por este periódico, a lo largo de este verano los vecinos de la cada vez más degradada Isla de Arosa, se han visto alterados y sorprendidos con la visita inesperada de un helicóptero de reconocimiento sobrevolando la Isla y, más concretamente, la zona de residencial del ministro de Fomento. Esos vecinos descartan que sea por motivos de control de incendios, ya que hasta que José Blanco adquirió su propiedad, nunca habían contemplado algo similar.
La futura residencia veraniega de Blanco ha soliviantado a gran parte de los vecinos no sólo por el ruido inconfundible del helicóptero. Han visto cómo, mientras sobre ellos pende una orden de derribo y sanciones por las antiguas viviendas levantadas junto a la costa, a él y a varios cargos del partido socialista se les permitirá vivir a pie de playa. Todo gracias a una sospechosa recalificación. Que se lo pregunten sino a Celsa Otero, de 83 años, que tenía hasta hace poco una envidiable vista al mar en la casa que habita desde hace 25 años. La suya era la última residencia de una discreta hilera de casitas bajas junto al puente que une la isla con Villanueva de Arosa. Pero desde hace algunos meses ya no ve el pinar que antes rodeaba la zona. Lo único que puede contemplar ahora es un gigantesco muro y a Pepe Blanco y sus escoltas supervisando personalmente cada pocos días la evolución de la obra.