Menú Portada
A través de la empresa DEFEX de la que la sociedad armamentística tiene un 10,88% de su capital y que ganó 5,3 millones en 2009

El Gobierno, socio de Instalaza en la comercialización de munición de racimo

Abril 17, 2011

La empresa pública, controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, está dedicada a la intermediación en el mercado mundial de armamento y de material para la defensa

Instalaza, junto a otro fabricante de armamento comprometido, Expal, forman parte de su Consejo de Administración


Este fin de semana el ex presidente de Gobierno José María Aznar volvió a saltar a la actualidad con sus declaraciones en la Universidad de Columbia en las que definía a Gadafi como un “amigo extravagante de Occidente”, recordando que desde 2003 el líder libio ha apoyado “todos los esfuerzos” de Occidente contra el terrorismo, además de abandonar “todos los programas de armas nucleares, biológicas y químicas”.

Estas declaraciones llevaron a que el ministro de Fomento, José Blanco, durante la fiesta del Día de la Rosa en Pamplona, pidiera a Rajoy explicaciones “hoy mejor que mañana, porque Aznar es el único líder europeo que no apoya lo que se está haciendo en Libia y el único que apoya a Gadafi”. Parece que Blanco se olvida cuando el 1 de septiembre de 2009 el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos declaraba “Libia es un país muy importante para la zona del Mediterráneo y para el Magreb” o cuando en diciembre de 2007, Gadafi hizo su primera visita oficial a España desde su llegada al poder en 1969.

El líder libio llego con un séquito de 300 personas (incluidas las amazonas vírgenes) y un reguero de lujosos Mercedes donde fue recibido con todos los honores de Estado. Devolviéndole la visita el rey Don Juan Carlos en enero de 2009 y Zapatero en junio de 2010.

Bombas de racimo con el beneplácito del Gobierno

Con esta polémica, Blanco, intenta desviar las revelaciones de The New York Times, el uso en el asedio de la ciudad de Misrata de bombas de racimo MAT-120, fabricadas por la empresa española Instalaza. El Gobierno se excusa en dos razones para “defenderse” de esta polémica venta, por un lado, que el país desde el 2003, se levantó el embargo de armas, comercial y financiero y que la exportación se realizó en 2008 pero antes de que España firmara la destrucción de este tipo de armamento y la firma de la convención de Oslo en la que se compromete a no exportarlas.

Desde entonces la versión de los medios oficiales es que Instalaza tiene serios problemas financieros, está pendiente de una recalificación de terrenos para construcción de viviendas que salve esta situación y está enfrentada con el Gobierno.

Lo que no se señala es como Instalaza es socia, con un 10,88%, de una empresa pública, DEFEX, con más del 51% de su capital, dedicada a la exportación de todo tipo de armamento, y por supuesto incluso antes de su prohibición, de bombas de racimo que producían Instalaza y otra empresa socia, Expal.

DEFEX está controlado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales SEPI, y tiene como objeto social desde su creación en 1972 la intermediación en el mercado mundial de armamento y de material para la defensa, cerrando 2009 con 53,4 millones en ventas y un resultado de 6,3 millones, conseguido principalmente de países problemáticos.

Y es que como señala la propia SEPI “De los nuevos pedidos, obtenidos principalmente en países de África y del Lejano y Medio Oriente, aproximadamente un 71% corresponden al mercado de defensa”. Y es que mientras que las empresas venden directamente sus pedidos a países sin problemas, como ha sido el caso de la pública Navantia y su programa de fragatas a Australia, DEFEX es la tapada del Gobierno para sus negocios más comprometidos.

Armas controvertidas, países inestables, todo un ejemplo de Alianza de las civilizaciones.