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Tras el descalabro del Plan E se reincide en el mismo error

El Gobierno prorroga el plazo de obras públicas en Andalucía, Extremadura y zonas deprimidas

Junio 24, 2013
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Han pasado cuatro años pero parece una eternidad. En el 2009, cuando José Luis Rodríguez Zapatero y su gobierno llamaban a la mayor crisis económica de los últimos 30 años eufemismos como “desaceleración”, se optó por un incremento del gasto público para frenar la caída del consumo a través del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo o, en su forma abreviada, Plan E. Pero aunque parezca mentira lo que hoy es un conocido fracaso, que ha incrementado el gasto público, se sigue aplicando (aunque en menor medida) y ampliando utilizando cualquier excusa. El Boletín Oficial del Estado publicaba en su edición del pasado 14 de junio la orden por la que se ampliaba “el plazo de finalización de las obras y servicios de interés general y social, iniciados en el ejercicio 2012, en el marco del programa de fomento de empleo agrario para las Comunidades Autónomas de Andalucía y Extremadura y en las zonas rurales deprimidas”.

Estas operaciones se amparan en el Real Decreto 939/1997, que tiene como actuaciones principales la “concesión de subvenciones a las corporaciones locales para la contratación temporal de trabajadores desempleados, preferentemente eventuales agrario, para la realización de obras y servicios de interés general y social, en proyectos de garantía de rentas o de generación de empleo estable”.

El documento difundido por el BOE apuntaba como razones que justificaban la prórroga de las obras, un retraso en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2012 como “causa excepcional” que determinaba “la imposibilidad de ejecución en dicho plazo”, así como “los daños ocasionados por las lluvias acaecidas durante los meses de diciembre de 2012 a abril de 2013 en gran parte de España, lo que ha dificultado fuertemente las obras a realizar por las corporaciones locales y obligado a retrasar o paralizar en gran parte la ejecución de las obras o servicios aprobados”. “Por todo ello, los plazos de ejecución (…) se muestran insuficientes ante las circunstancias extraordinarias antes señaladas, con la consiguiente repercusión en la contratación de los trabajadores desempleados que participan en las mismas, que ven reducido el periodo de contratación, y en su caso la posibilidad de acceder a las prestaciones o subsidios por desempleo, y a la renta agraria. Asimismo se altera el objetivo de la mejora de las posibilidades de inserción laboral de los desempleados participantes”.

Esta iniciativa bebe del siempre polémico Plan E, ahora denominado Plan de Economía Sostenible, que ideado por el Gobierno de Zapatero y basado en los preceptos de la economía keynesiana, intentaba paliar la crisis financiera mediante el impulso de la actividad económica movilizando grandes cantidades de dinero público. Como en el caso de las prórrogas concedidas ahora por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, las dos primeras fases del Plan E se centraron en millonarias inyecciones a las administraciones locales para la realización de obras públicas.

John Maynard Keynes establecía en su teoría económica que la principal estrategia para salir de la depresión era el estímulo de la economía. Keynes preconizaba la dotación de poder a las instituciones para controlar la economía mediante el gasto presupuestario, esto es, aumentar el gasto público e invertir en tiempos de crisis. Lo que daba por sentado el insigne economista británico es que tales operaciones deben realizarse desde la mesura y ser ejecutadas por una gestión coherente y racional. No a través de prórrogas interminables o 12.000 millones de euros destinados a obras innecesarias y administrados por los ayuntamientos españoles, no por las instituciones nacionales e internacionales de las que hablaba Keynes.

Jesús Prieto