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La entidad, colocadora de deuda española en el extranjero, acaba de fichar a Pedro Solbes

El Gobierno presiona al Banco de España para entregar la Caja Mediterráneo a Barclays

Junio 22, 2011

Acaba de aprobar un plan de prejubilaciones y bajas incentivadas de hasta un máximo de 700 empleados

La adquisición de la CAM se realizará tras finalizar el ERE ya aprobado y empezar a funcionar como banco

Actualmente no existe interés por Caja Mediterráneo por parte de ninguno de los grandes bancos españoles


Los últimos meses del actual Ejecutivo se plantean difíciles económicamente. Los datos de coyuntura que ya maneja el Ministerio de Economía, reflejan un derrumbe de la producción industrial, del consumo e incluso de la construcción que no remonta, sino que está mucho peor que en trimestres anteriores. Con ello, la consigna es agarrarse al clavo ardiendo del turismo, en el segundo trimestre por la creación de empleo, en el tercero por lo que pueda aportar el sector servicios al crecimiento. Mientras la más que amenaza, certeza, de que el BCE subirá los tipos en julio puede dar la puntilla a nuestra economía y aventurar un otoño muy caliente.

Así el Gobierno tendrá que hacer “malabarismos” para resistir en las mejores condiciones hasta final de año, si supera los primeros meses del otoño, por tiempo, no habrá adelanto electoral, pero por si acaso busca cerrar temas pendientes, como el deseo de “dar” a Barclays la Caja Mediterráneo después de ser saneada por los fondos del FROB.

Y es que la relación de Barclays con el ejecutivo ha sido estos años excelente, colocador preferencial de deuda española en los mercados extranjeros,  acaba de fichar como asesor, a nivel global, y consejero de Barclays España a Pedro Solbes. Sin moverse de su residencia en Madrid, Solbés colaborará con Pedro Santaella, responsable del área de banca inversión de la entidad, y con Jaime Echegoyen, su homólogo al frente de la banca para particulares, una de las áreas más problemáticas de la entidad financiera.

Una entidad en plena reestructuración

Barclays España se lanzó, como otras entidades, a una política agresiva de expansión con apertura de oficinas y contratación de hipotecas a tipos bajos y muy vinculadas a sectores con alto riesgo de impago, lo que le ha “destrozado” sus cuentas desde que empezó la crisis. Todo ello, le ha llevado desde hace meses a despidos y un clima laboral enrarecido, en un proceso que parece haberse aclarado con el acuerdo firmado esta semana pasada con los sindicatos de un Expediente de Regulación de Empleo que prevé la salida de 700 trabajadores de la entidad en España hasta el 31 de diciembre de 2013.

Este acuerdo estipula que aquellos trabajadores que hayan cumplido 56 años el 31 de diciembre de 2011 podrán acogerse a un plan de prejubilaciones por el que recibirán el 100% del salario neto recogido en el convenio, y que afectará al 80% de los 700 trabajadores que saldrán de la entidad, mientras que los que no lleguen a esta edad podrán acogerse a una baja incentivada  por la que percibirán una paga de 45 días de salario por año trabajado por un máximo de 42 mensualidades, más un cantidad complementaria de entre 10.000 y 30.000 euros por antigüedad.

Presiones políticas y falsos compradores

Pero no se crean que esto es una retirada para le entidad británica, que no renuncia a perder presencia en España, más cuando uno de sus máximos rivales internacionales, el Banco Santander no deja de crecer y robarle cuota en “su casa”. Por ello su interés por la Caja Mediterráneo, eso sí, limpia de polvo y paja, después de finalizar su reestructuración que supondrá el cierre de 125 oficinas y casi mil empleados menos y millones de euros a las arcas del Estado. Fuentes de Barclays consultadas por extraconfidencial.com no quisieron pronunciarse sobre su interés en la adquisición de esta Caja.

Lo que sí parece claro que esta operación tiene el beneplácito del Gobierno que intenta disimularla con falsos posibles compradores entre los grandes Bancos españoles. Así, mientras se habla mucho del interés del Grupo Santander directamente o a través de Banesto, lo cierto es que la entidad presidida por Emilio Botín en este momento no tiene ningún plan de compra y sus ojos siguen estando en el extranjero donde en las próximas semanas podría anunciar alguna nueva adquisición.

La mayor oposición está en la propia CAM y la Generalitat Valenciana. Los planes de la entidad se centran en una vez finalizada esta primera reestructuración recibir apoyo de fondos de inversión para poder continuar en solitario el proceso de bancarización. Pero la última palabra la tiene el Banco de España. La gran duda es si el a veces “díscoloFernández Ordóñez sucumbirá a las presiones de Moncloa o se moverá por las necesidades reales de la entidad.