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DÉCIMO ANIVERSARIO DE LA CATÁSTROFE (II)
Creado ex profeso tras la tragedia, y haciendo oídos sordos a las opiniones de expertos

El Gobierno Español tomó la decisión de “mandar el barco al quinto pino” fundamentándose tan solo en las opiniones del CECOP

Noviembre 21, 2012

El informe de fiscalización de SASEMAR, adelantado en la edición de ayer de extraconfidencial.com, cataloga como “dificultad” la gestión de las acciones a adoptar, especialmente en los casos graves o complejos.


El flagrante error cometido por el Gobierno español en la gestión del desastre causado por el ‘Prestige’ y que condenó a la costa gallega y cantábrica descansa en su génesis. Como aseguró en su día la Conferencia Española de Decanos de Biología (CEDB) a través de un comunicado, <em>“la mayoría de las actuaciones realizadas por las Administraciones, difícilmente se pueden entender desde un punto de vista científico”. Decisiones que en ningún momento contaron con el asesoramiento científico de los expertos de las facultades españolas, prescindiendo del servicio de biólogos y científicos “de credibilidad contrastada” que prestaron su colaboración al Estado.

Tras el accidente, el gabinete de crisis barajaba en Moncloa dos opciones: acercar el buque a algún puerto marítimo para trasvasar su contenido o alejarlo. La primera decisión del ministro de Fomento por entonces, Francisco Álvarez Cascos, fue “mandar el barco al quinto pino”, esto es, a más de 120 millas. Según José Luis López Sors, director general de la Marina Mercante, el motivo era evidente. Por un lado, en el supuesto de que el barco naufragase sería lejos de la costa ganando “tiempo para preparar la respuesta de la Administración”, y por otro, “el fuel se solidificaría si el barco se hundía a 3.000 metros de profundidad”. Un cálculo que quedó totalmente refutado por la evidencia aplastante, 125 toneladas diarias de fuel emanaban de un ‘Prestige’ hundido a 3.600 metros.    

Sin asesoramiento técnico

Todo apunta a que esta decisión fue tomada sin asesoramiento técnico exhaustivo. Los responsables de la misma, el Centro de Coordinación de Operaciones (CECOP) –creado tras la catástrofe del ‘Prestige’ y formado por el delegado del Gobierno, Arsenio Fernández de Mesa; el director general de la Marina Mercante y el jefe de demarcación de costas-, asesorados por técnicos de la Marina Mercante. Esta información esconde detrás un confusa asunción de responsabilidades. Según el informe del Tribunal de Cuentas acerca de la fiscalización de SASEMAR para el periodo 2003-2005 al que extraconfidencial.com hacía referencia en su edición de ayer, la entidad pública “tiene encomendada la prestación de servicios de control y ayuda al tráfico marítimo competencia que corresponde al Ministerio de Fomento y que se ejerce bajo las directrices y supervisión de las Capitanías Marítimas”. ¿Qué peso pues, tuvo en esta cuestión la opinión del capitán marítimo de A Coruña, Ángel del Real, quien declaró ante el juez que se limitó a “obedecer” a López Sors? El propio Ángel del Real deja al descubierto una nueva deficiencia al asegurar que la orden del Gobierno presentaba una laguna peligrosa. Se desconocían “los datos del presunto boquete en el casco”. Por otra banda, Sabiendo que José Luis López Sors realizó tales declaraciones el 14 de noviembre y que el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, aseveró que la primera reunión con asesores científicos se produjo el día 19 –una vez partido el barco en dos-, ¿qué técnicos fueron consultados?

División de responsabilidades

Profundizando en este epígrafe y como el mismo informe de Salvamento Marítimo reza, “la evaluación global de la situación y la determinación de las acciones a adoptar, especialmente en los casos graves o complejos, corresponde directamente a las autoridades marítimas (Ministerio de Fomento y Dirección General de la Marina Mercante) y no a los responsables de los Centros de Coordinación”. El Estado vuelve aquí a hacer gala de las trabas que opone al intelecto de los expertos en la materia. SASEMAR dispone de veinte Centros de Coordinación de Salvamento con un importante equipamiento y un personal avalado por una adecuada preparación técnica y cualificación profesional que el Estado ignora por completo. La misma memoria concluye tajantemente que “esa división de responsabilidades podría suponer una dificultad”.   

El Gobierno, en su defensa, atestiguó que el práctico mayor del puerto de A Coruña, Evaristo Landeira, fue uno de los técnicos cuya opinión fue escuchada para dirimir el destino del ‘Prestige’. Landeira asegura sin rodeos que “nunca se me consultó oficialmente la decisión de alejar el barco ni de entrarlo en puerto”. José Luis Velasco, presidente de Tecnosub Internacional, empresa contratada por SASEMAR (empresa con libertad contractual pero sin voto en este tipo de casos) para rescatar al Prestige –junto con Smit Salvage- echa más leña al fuego y critica la posición del Estado de hacer oídos sordos ante opiniones autorizadas: “las empresas encargadas del rescate pedimos a las autoridades entrar en puerto, en una zona de refugio o en el pantalán de Repsol para descargar de barco a barco, lo cual fue denegado. Podemos comprender que en aquel momento autorizar lo solicitado era complicado, al menos políticamente. Ya veremos si se mantiene la misma opinión en el próximo siniestro que lo habrá, sin duda, porque esto es cíclico”, aseguró en una entrevista concedida a La Voz de Galicia.