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Fernández Díaz y la comisaria europea de Interior se reunían el lunes para evaluar proyectos valorados en 45 millones de euros

El Gobierno endurece las medidas contra la inmigración al tiempo que destina 8 millones de euros para la manutención de los sin papeles en Ceuta y Melilla

Marzo 6, 2014

El Gobierno de España al fin ha reconocido la herida que se enquista en sus carnes una y otra vez durante los últimos meses. “Le he pedido a la comisaria ayuda extraordinaria y de emergencia porque la situación que vivimos es de emergencia”, señalaba el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tras reunirse anteayer con la comisaria europea del ramo, la sueca Cecilia Malström. Y es que la política de Estocolmo se reunía con el vallisoletano el pasado lunes para exigir explicaciones sobre la tragedia acaecida en Ceuta que se cobraba a principios de febrero la vida de 15 subsaharianos cuando intentaban llegar a nado a la costa española. Por aquel momento, la comisaria de Asuntos de Interior de la Unión Europea calificaba la actuación de la Guardia Civil en el día de los hechos como “totalmente inaceptable” ya que existían, según Malström “señales de que la normativa europea ha sido violada” por lo que amenazaba a España con un procedimiento sancionador que podría incluir una demanda ante la Justicia comunitaria. Todo ello tras señalar directamente a los agentes del Estado como culpables de la muerte de los inmigrantes por haber disparado las polémicas pelotas de goma y crear “un pánico tal que 15 personas se ahogaron“. Una total injerencia en frío en la gestión de las fronteras nacionales.

Parece que ahora sí, a la comisaria europea se le ha pedido opinión y ayuda para proyectos valorados en 45 millones de euros y destinados a mejorar la gestión de la inmigración irregular en Ceuta y Melilla. Un buen impulso económico a una frontera que ya ha devorado cientos de millones de euros sin obtener grandes resultados. El último giro de tuerca lo ha anunciado el propio Fernández Díaz en su visita a Ceuta: el margen territorial será reforzado en próximas semanas con 20 guardias civiles, un helicóptero y mallas anti trepa. Más madera para el fuego ceutí, y es que mientras Mallström critica la actuación de la Guardia Civil, Díaz se deshace en elogios a la misma por su “benemérito comportamiento”.

Y otros 6 millones de para el servicio de seguridad los Centros de Estancia Temporal

A los 45 millones en mejoras se sumarían los casi 8 millones (7.931.878 euros) que la Subdirección General de Administración Financiera estima necesarios para el “servicio de elaboración y reparto de comidas para los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla y Ceuta”. El contrato, estará dividido en dos lotes, uno por cada ciudad autónoma.

El primer paquete, encargado del reparto de comidas en el territorio melillense, se ha adjudicado con fecha del pasado 28 de febrero por algo más de millón y medio (1.645.828,8 euros) que beneficiarán directamente a la sociedad anónima Serunión, una empresa de restauración con 30 años de historia, filial del grupo internacional Elior, y que cuenta con una plantilla de 16.700 profesionales repartidos en 2.800 centros por todo el mundo.

Ante esta línea de actuación resultan cuando menos curiosas otras estrategias del Gobierno de Mariano Rajoy como la emprendida el pasado 28 de mayo por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social de Fátima Báñez, que destinaba casi 6 millones de euros para el servicio de seguridad y vigilancia de los locales ocupados por los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes en Ceuta y Melilla. Un contrato para cada una de las Ciudades Autónomas por un plazo de ejecución de 25 meses y que fue asignado por tramitación urgente a las empresas Eulen Seguridad S.A. y Serramar Vigilancia y Seguridad S.L.  

Aumentar las barreras físicas y legales para proteger la frontera, vigilar arduamente la entrada de inmigrantes, dar de comer a los que se cuelen para después deportarlos irregularmente y sin prestarles atención sanitaria. Así se comporta el Estado con los inmigrantes en los lindes de Ceuta y Melilla. Un cúmulo de despropósitos que nadie se ha parado un momento a reformular.

Millones sin soluciones

El miércoles 18 de diciembre la Comisión Interior del Congreso rechazaba la retirada de las cuchillas de las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, así como las alternativas presentadas por la oposición, aduciendo, en palabras del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que “no existe una alternativa tan eficaz”.  “Las cuchillas cortan y cortan mucho, pero como el Gobierno no va a Melilla, les traemos las cuchillas para que las vean”, decía el diputado socialista, Antonio Trevín en la cámara baja de las Cortes españolas. Lo cierto es que contra las vallas se hieren multitud de inmigrantes que intentan saltar la barrera para pisar suelo español. La mayoría de ellos son deportados irregularmente incluso sin prestárseles atención médica: “Son llevados de vuelta a los furgones hasta la puerta número A 13 de la verja de Melilla, un lugar vetado al tráfico civil, donde no hay cámaras de vigilancia y donde los inmigrantes suelen ser expulsados de noche en caliente”, relataba El País a mediados de febrero.

En lugar de buscar un método menos nocivo, el Ministerio del Interior refuerza el sistema adjudicando más de 11 millones de euros en los primeros días del año para el mantenimiento de la verja de la discordia. En primer lugar, a través del expediente para los “servicios de mantenimiento integral de las instalaciones de los perímetros fronterizos de España con Marruecos en las Ciudades Autónomas de Melilla y Ceuta”, con un valor estimado de casi 10 millones de euros (9.754.183 euros).  En segundo lugar, el contrato para la “obra de reforma consistente en la adecuación de las instalaciones del Puesto Fronterizo de Beni Enzar, en la ciudad autónoma de Melilla”, que dejó más de 1 millón de euros (1.139.429,71 euros) en las arcas de la empresa adjudicataria, Acciona Infraestructuras S.A.-.