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LA CALIDAD ALIMENTARIA DE LOS ENFERMOS NAVARROS (I)
En plena deflagración de Unión del Pueblo Navarro y Yolanda Barcina por el estallido de numerosos problemas en la Comunidad

El Gobierno de Navarra privatiza el servicio de alimentación hospitalaria sin conseguir el ahorro esperado y generando tres expedientes sancionadores por valor de 75.000 euros en 6 meses

Julio 6, 2014

Según un Informe demoledor, “si el servicio se hubiera prestado con medios propios el Sistema Navarro de Salud habría obtenido un ahorro de 667.640 euros”
La empresa adjudicataria, Mediterránea de Catering (MC), recibió 2.322 quejas en 17 meses
De 16 cocineros existentes solo 4 continúan desempeñando esa función; otros 6 han pasado pasan a ser auxiliares administrativos o telefonistas en el Complejo Hospitalario de Navarra (CHN), y 128 contratos temporales existentes han sido rescindidos


En los albores de 2014, apenas un año después de que se pusiera en servicio, la unificación y externalización del servicio de alimentación hospitalaria de Navarra levantaba las primeras ampollas y recibía su primera amonestación. Ésta adquirió la forma de una petición de la Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra – impulsada por los grupos parlamentarios Bildu-Nafarroa y Aralar-Nafarroa Bai-, para que se realizara un Informe de Fiscalización sobre este proceso que fue adjudicado a la empresa Mediterránea de Catering, S.L. (MC), que presta el servicio desde enero de 2013. El guante fue recogido por la Cámara de Comptos de Navarra que se puso manos a la obra para elaborar un dossier que destapa todas las vergüenzas de susodicho servicio. No es éste el primer Informe de Comptos que golpea al Gobierno de Navarra, precisamente en uno de los momentos más delicados de su historia: las dificultades vividas por los grupos políticos tras la moción de censura fallida del Partido Socialista de Navarra (PSN), y los escándalos de la Fundación Caja Navarra. Un legislatura peliaguda desde los famosos tartazos a la presidenta regionalista Yolanda Barcina (UPN), hasta el día de hoy.

Los motivos principales que llevaron al Parlamento navarro a aprobar dicha propuesta se basaron en las sospechas que existían sobre el cumplimiento de las condiciones económicas y técnicas halladas en los pliegos de adjudicación, el análisis de la gestión presupuestaria de la prestación del servicio y la facturación a la empresa (dietas, obras realizadas, sanciones económicas…), y el desconocimiento del ahorro rea producido en el servicio. Los tres puntos señalan a la misma cuestión: ¿se ha conseguido algún beneficio con la gestión cedida a la iniciativa privada (Mediterránea de Catering) en lugar de realizar la misma con los medios públicos disponibles? La respuesta parece clara: no.

Falta tras falta y sin control… de ningún tipo

Según el capítulo IV.5 del informe de fiscalización sobre la unificación y externalización del servicio de alimentación hospitalaria, “la unificación e implantación del sistema de producción en frío en el servicio de alimentación hospitalaria en el CHNha supuesto un ahorro para el Sistema Navarro de Salud (SNS-O)”, si bien “si el servicio de alimentación se hubiera prestado con medios propios, el SNS-O habría obtenido un ahorro de 667.640 euros frente al gasto facturado por MC”. El ahorro total a lo largo del año, en este caso, habría sido de 676.314 euros. Por ello la Cámara de Comptos conmina al Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) en sus recomendaciones a “evaluar el seguir prestando el servicio de alimentación de forma externa, o si es más conveniente la gestión con medios propios o la fórmula de gestión mixta”.

En el período que va de 2012 a 2014 se han producido diferentes hechos relevantes, por tratarse de diversas faltas, relacionados con la prestación del servicio de alimentación en el Complejo Hospitalario de Navarra. Desde la adjudicación del contrato a Mediterránea de Catering, en julio de 2012, para un periodo de cuatro años por un valor estimado de casi 23 millones de euros (22.818.215 euros sin IVA). A partir de esta fecha, el adjudicatario comenzó las obras para albergar las nuevas cocinas e implantar el sistema de producción en frío.

Un comienzo problemático con más de 2.000 quejas contabilizadas

El 21 de enero de 2013, MC comenzó a prestar sus servicios en el Complejo Hospitalario de Navarra y unos diez días después el Servicio Navarro de Salud (SNS-O) remitía una amonestación escrita a la empresa privada debido a la interposición de numerosas quejas. Desde ese momento los expedientes sancionadores han convivido con la empresa Mediterránea de Catering (MC). Hasta en tres ocasiones los ha recibido.

En marzo de 2013, apenas un mes después de echar a andar, Mediterránea de Catering (MC) recibía una sanción de 6.000 euros por una infracción leve contractual debido a “errores leves pero continuados detectados en catas realizadas al comienzo de la prestación del servicio referidos a: no presentación de dietas solicitadas, falta de productos, errores en las cantidades o elaboración, etc”.  En abril de 2013, el Instituto Navarro de Salud Pública (ISPLN) detectaba una serie de anomalías que desembocaron en “ocho infracciones sanitarias leves y siete graves proponiendo una sanción de 48.017 euros”. Por último, en agosto de 2013, MC incurrió en una infracción grave contractual debido a que “el 43% de las mediciones realizadas de temperaturas a alimentos, en un intervalo de tiempo determinado, no eran adecuadas por exceso y el 16,41% eran inferiores al rango legal establecido”, por ello se presentó una propuesta de sanción de 20.000 euros. Un total de casi 75.000 euros en concepto de expedientes sancionadores. Cabe destacar que en las 34 inspecciones realizadas en 2013, el ISPLN detectó 84 anomalías relacionadas principalmente con: el registro obligatorio de limpiezas, temperaturas y aceite, material sucio o inadecuado, equipamiento estropeado, deficiencias en los protocolos de control y prácticas inadecuadas de higiene.

Pero no solo los expedientes sancionadores fueron la espada de Damocles para Mediterránea de Catering. Los sistemas de control del CHN alertaron inmediatamente de la delicada situación por las quejas sobre el servicio de alimentación realizadas por los pacientes. En total, estaríamos hablando de 2.322 quejas contabilizadas en 17 meses -todo el año 2013 y hasta el 31 de mayo de 2014-. Los motivos más usuales fueron la mala calidad de la alimentación, errores en la dieta, temperatura de los alimentos, horario de alimentación e insuficiente alimentación.

Caos en el personal e incumplimientos de los pliegos

Las acciones llevadas a cabo para el personal de las antiguas cocinas, unas 200 personas, han supuesto un cambio radical. Destaca sobremanera que de 16 cocineros existentes solo 4 continúan desempeñando esa función, y seis pasan a ser ayudantes de cocina. El resto (6), han sido designados auxiliares administrativos o telefonistas en el CHN. El personal no cocinero pasó a desempeñar funciones en los servicios de limpieza, lencería, archivo, auxiliares o generales de ambulatorios o admisión del CHN. Un auténtico cambio de orientación profesional. Además se rescindieron de 128 contratos temporales existentes y 10 contratados temporales renunciaron a prestar sus servicios en MC. Las consecuencias de esta caótica e inmisericorde limpia no se hicieron esperar y en mayo y junio de 2014 se dictó sentencia contra el Servicio Navarro de Salud (SNS-O) por despido improcedente de dos personas de las antiguas cocinas obligando a abonar una indemnización por 37.083 euros.

La actividad de MC provocó incumplimientos tanto del Pliego de Cláusulas Administrativas como del Pliego de Prescripciones Técnicas. En el primer caso, la Cámara de Comptos dice que “en general” el Pliego de Cláusulas Administrativas se ha cumplido, pero que no consta la verificación de ciertos aspectos relacionados con “la recepción de materias primas, reparación del equipamiento y con el número de personas que prestan sus servicios en MC”. Respecto al Pliego de Prescripciones Técnicas, el SNS-O detectó irregularidades referidas a “temperaturas de alimentos, lavado del menaje y vajilla, elección de menú y horarios en los inicios de prestación del servicio, entrega de fichas técnicas de platos y diferencias frente a lo servido, cantidades de las raciones y poca variedad, calidad y calibre de la fruta”.