Menú Portada

El Gobierno de Mariano Rajoy pone ahora en vigor las enmiendas realizadas en 1989 sobre el Convenio del dopaje que incluyen numerosísimas sustancias prohibidas en la práctica del deporte

Marzo 14, 2016

A María Sharapova se le puede haber acabado su carrera deportiva y económica, sus patrocinadores huyen tras reconocer que durante 10 años consumió un medicamento conocido como meldonium, que ahora está en la lista de productos prohibidos por las autoridades contra el dopaje y la ITF. Pero no tenemos que irnos lejos de nuestras frontera, con Marta Domínguez se le retiró su condición de deportista de alto nivel. Entre los métodos prohibidos se censura la manipulación de sangre, la manipulación química y física y el dopaje genético

rajoy marta dominguez

Otra vez, mitos deportivos se caen bajo el escándalo del dopaje. Maria Sharapova acaba de reconocer que consumió meldonium, un medicamento que aumenta el rendimiento durante 10 años.  Su uso, prohibido desde el mes de enero, ha acabado siendo detectado en el pasado Open de Australia y puede haber acabado con su carrera deportiva y económica. En España, Marta Domínguez ha perdido la última vinculación que le quedaba con el deporte de élite al ser desposeída de su condición de deportista de alto nivel. Días antes la Corte Arbitral del Deporte y el TAS anunciaban su sanción por infracción en materia de dopaje y la anulación de sus resultados entre 2009 y 2013, por lo que su oro mundial de 3.000 metros obstáculos y la plata en la misma prueba en los Europeos de Barcelona se fueron al limbo. Es quizás el suceso más doloroso que ha padecido el deporte español en cuanto al uso de sustancias prohibidas se refiere. Junto a la Operación Puerto que, además de ensuciar el nombre del ciclismo, llegó a otros deportes como el fútbol, el boxeo, el tenis o el atletismo, se ha convertido en una de las páginas negras de la historia deportiva nacional.

Para evitar sucesos como estos, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de José Manuel García Margallo publicó la resolución de 27 de enero de 2016, de la Secretaría General Técnica, sobre las Enmiendas al Anexo del Convenio contra el dopaje, aprobado en Estrasburgo el 16 de noviembre de 1989”. Unas enmiendas que, a pesar de estar aprobadas desde 1989, toman vigencia desde el 1 de enero del presente año.

Cuatro páginas es el volumen total de texto en el que se incluyen las nuevas sustancias prohibidas por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación en su Convenio contra el dopaje. Entre ellas destacan: agentes anabolizantes como los esteroides anabolizantes androgénicos (EAA), tanto exógenos (sustancia que normalmente el organismo humano no produce de forma natural), como endógenos administrados por vía externa (sustancia que normalmente el organismo humano produce de forma natural). En el primer grupo destaca la nandrolona y, en el segundo, la testosterona. También se prohíben otros agentes anabolizantes como el clembuterol.

Métodos antirreglamentarios

Las hormonas peptídicas, factores de crecimiento y sustancias afines y miméticos (agonistas de los receptores de eritropoyetina; estabilizadores del factor inducible por hipoxia (HIF), y activadores del HIF; gonadotrofina coriónica (CG) y hormona luteinizante (LH) y sus factores de liberación; corticotrofinas y sus factores de liberación; y la hormona de crecimiento (GH) y sus factores de liberación) tampoco pasan el veto del Ministerio. Lo mismo ocurre con los beta-2 agonistas, incluidos todos sus isómeros ópticos; algunos moduladores de hormonas y del metabolismo como la testolactona o el ciclofenil y algunos diuréticos y agentes enmascarantes como la desmopresina.

Entre las sustancias prohibidas en competición destacan los estimulantes no específicos como la metanfetamina y los estimulantes específicos como la efedrina. También se penaliza el uso de narcóticos como la metadona, de cannabinoides como la marihuana o de glucocorticoides. El último punto de la resolución se ocupa de las sustancias prohibidas en ciertos deportes como el alcohol (aeronáutica, tiro con arco, automovilismo y motonáutica) o los betabloqueantes (tiro con arco, automovilismo, billar, dardos, golf, tiro olímpico y algunas modalidades de esquí y snowboard).

Entre los métodos prohibidos que incluyen las enmiendas al Convenio contra el dopaje, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación establece censura contra la manipulación de sangre o de los componentes sanguíneos -administración o reintroducción de cualquier cantidad de sangre autóloga, alogénica (homóloga) o heteróloga, o de productos de hematíes de cualquier origen en el sistema circulatorio; mejora artificial de la captación, el transporte o la transferencia de oxígeno; así como cualquier forma de manipulación intravascular de la sangre o de los componentes sanguíneos-. También se contraindica la manipulación química y física -manipulación de las muestras tomadas durante los controles de dopaje; así como inyecciones intravenosas de más de 50 mililitros por intervalo de seis horas-. Por último se veda el dopaje genético prohibiendo métodos con capacidad mejorar el rendimiento deportivo como la transferencia de polímeros de ácidos nucleicos o el uso de células normales o genéticamente modificadas.

¿Está España preparada para el gasto en este tipo de acciones de inspección?

Demasiadas prohibiciones por dos razones. La primera, por la cantidad de materias que no pueden ingerir los deportistas, convirtiendo la vida de los atletas en un suplicio, ya no por lo que deben evitar en sus hábitos alimenticios y de suplementos, sino por lo que ingieren sin conocer su procedencia o constituyentes. Conviene recordar el caso del chuletón de Alberto Contador y su positivo por clembuterol. Aunque para los escépticos la excusa del producto cárnico siempre será una burda mentira para evitar la sanción. La segunda razón por la que todas estas sustancias son nocivas es por el control íntimo y constante al que las autoridades deben someter a los deportistas. Un control que, como resulta obvio, tiene un precio.

¿Está España preparada para el gasto en este tipo de acciones de inspección, cuando todavía se lame las heridas de la crisis más gravosa de su historia? La contraparte la pone la política antidopaje norteamericana. Como ejemplo típico destacan las normas de la NBA, mucho más laxas que las españolas. Solo desde 1983 se regula el consumo de ciertas sustancias como anfetaminas, cocaína, LSD y opiáceos; marihuana, esteroides y diuréticos varios; efedrina y la hormona de crecimiento.

Doinel Castro