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Se arroga la potestad de declarar su religiosidad

El Gobierno de Antich relega al Obispado en las fiestas populares

Febrero 22, 2011
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Las fiestas de “Dimonis” y los “Correfocs”, que tradicionalmente se celebran en Palma de Mallorca, tienen a partir de ahora carácter religioso, siempre y cuando así lo declare el Gobierno que preside el socialista Francesc Antich. Es por tanto, la Administración, y no el Obispado, quien declara la religiosidad de las actuaciones populares en las que intervienen representaciones de demonios, diablos y animales con artilugios pirotécnicos. El pasado día 11, el Consejo de Gobierno, a propuesta del consejero de  Educación y Cultura, se arrogó esa potestad, con independencia de lo que pueda considerar al respecto la Iglesia Católica.

 

La Instrucción técnica complementaria al reglamento de artículos pirotécnicos del Real Decreto de 7 de mayo de 2010 establece que la manifestación festiva de carácter religioso, cultural o tradicional en el ámbito local o autonómico la ha de efectuar la Administración de cada Comunidad Autónoma de oficio o a instancia de un Ayuntamiento. En el texto se excluye la posibilidad de que sea a instancia de la autoridad religiosa.

 


Popularizar al demonio

 

Aplicando el citado Decreto, el Gobierno socialista de Baleares entiende que, debido a que los “Correfocs”, “Cercaviles” y otras actuaciones donde intervienen representaciones humanas de demonios, diablos y bestias con el uso del fuego pueden ser instrumentos de difusión de la cultura de las Illes Balears en el exterior, se han de preservar dichas manifestaciones festivas. Por ello, consideran que es necesario el reconocimiento oficial, en el ámbito de la Comunidad Autónoma, del carácter religioso, cultural y tradicional de estas costumbres populares.

 

La religión es entendida por el Ejecutivo socialista de las Islas como un valor añadido a las fiestas populares. No debe ser lo mismo un “Correfoc” laico que uno de carácter religioso. Y sin duda, lo que habrá pesado más a Francesc Antich, para declarar de oficio la religiosidad de las fiestas de “Demonis” es que si éstos fueran laicos perderían su propia idiosincrasia y pasarían a tener la misma consideración lúdica que “El tren de la bruja”.

 

En Baleares, el demonio está asociado a las tentaciones que sufrió San Antonio Abad. Y en el día de su festividad, el 17 de enero, muchos pueblos de las Islas se inundan con diablos de todas las edades para escenificarlas a modo de pasacalles.


Diego Feliú