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El plan del Ministerio de Trabajo e Inmigración les paga el billete, les da apoyo psicológico y les ayuda a instalarse y a abrir un negocio

El Gobierno concede cerca de cuatro millones de euros a los inmigrantes para que vuelvan a sus países

Octubre 25, 2011

Entre los importes concedidos están 1.600 euros familia, como ayuda a su primera instalación en el país de procedencia, así como la entrega de un dinero de bolsillo de 400 euros por unidad familiar

Para acceder, tan sólo no pueden volver a realizar actividades laborales en tres años en España y comprometerse a remitir la tarjeta de embarque

En los últimos seis años, en España hay 2,67 millones más de extranjeros y 1,94 millones de parados


Hace tan sólo menos de tres semanas se anticipó la proyección de población en España, Esta decrecerá en más de medio millón de personas (un 1,23 %) en los próximos diez años debido fundamentalmente a un descenso en el número de nacimientos y un saldo migratorio negativo Así. el flujo inmigratorio puede alcanzar en 2011 unos 450.000 inmigrantes, ligeramente inferior a los estimados para 2010 (465.169) y 2009 (480.974) mientras que 580.850 personas pueden abandonar el país para residir en el extranjero este año.

En este contexto, el ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, ha destinado 3.700.000 euros, divididos en dos partidas de dos millones y 1.700.000 euros, para la concesión de subvenciones para el retorno a sus países de origen de personas inmigrantes. Todo ello con el objetivo de apoyar la vuelta a sus países de procedencia de personas inmigrantes en situación de vulnerabilidad social, para trabajadores extranjeros que estén cobrando el paro y para aquellos extranjeros que deseen complementar el retorno con un proyecto productivo empresarial, mediante la creación de una microempresa que favorezca la sostenibilidad del retorno. Así, con esta importante inversión económica, garantizar el retorno digno de las personas y favorecer su reasentamiento en la sociedad de la que partieron. Según distintas fuentes, de los cinco millones de parados con los que cuenta el país en la actualidad, cerca de la mitad son inmigrantes.

En esta partida se incluyen las prestaciones que recibirán los inmigrantes que decidan volver, que son amplias y variadas. En concreto, disfrutarán de un servicio de información y orientación sobre los trámites necesarios para la obtención de la documentación necesaria para su viaje de retorno. También contarán con apoyo psicológico, con el fin de que la persona que retorna reciba esta ayuda en su nueva etapa, así como el pago de tasas de visado o de obtención de los documentos de viaje imprescindibles, y del transporte necesario para la tramitación de esta documentación. El Estado español y la Unión Europea también abonarán el billete de retorno al país de procedencia desde el lugar de su domicilio en España, tanto para el interesado como para los menores dependientes y sus familiares, y los desplazamientos desde su lugar de residencia hasta el punto de salida. Incluso, en este servicio, la Dirección General de Integración de los Inmigrantes incluye el abono de los gastos de alojamiento de una noche por motivos de tránsito.

Por otro lado, el plan de Valeriano Gómez, que estará vigente hasta diciembre de 2012, otorga una subvención económica de 400 euros por persona, hasta un máximo de 1.600 euros por unidad familiar, como ayuda a su primera instalación en el país de procedencia, así como la entrega de un dinero de bolsillo de 50 euros por persona, hasta un máximo de 400 euros por familia, para facilitar la manutención durante el transcurso del viaje desde su lugar de residencia hasta el punto de salida. En caso de tener que cubrir el transporte desde la localidad de llegada al destino final en su país de procedencia, esta ayuda podrá aumentarse hasta 100 euros por persona, con un límite máximo de 600 euros por unidad familiar. Los fondos públicos también harán frente a los desembolsos imprevistos de medicamentos y a los gastos de acompañamiento por enfermedad o discapacidad.

Además, si cualquier inmigrante que se haya acogido a esta ayuda decide volver a España, podría hacerlo sin ningún problema, aunque en un plazo de tres años. Según la página web del Ministerio de Trabajo e Inmigración, “con esta nueva medida, todos aquellos inmigrantes en situación de desempleo y que procedan de países extracomunitarios con los que España haya firmado convenios bilaterales en materia de Seguridad Social, podrán asegurarse un retorno con las máximas garantías. En primer lugar, porque podrán cobrar por anticipado toda su prestación por desempleo y, en segundo lugar, porque podrán computar todas las cotizaciones realizadas en España y en su país de origen a efectos de su pensión futura”. Además, recuperarán su condición anterior como residentes temporales o permanentes.

Para poder acogerse a este plan de ayudas, los inmigrantes deberán tener la nacionalidad de Andorra, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Rusia, Filipinas, Marruecos, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Túnez, Ucrania, Uruguay y Venezuela. También deberán estar inscritos como demandantes de empleo en el Servicio Público de Empleo, encontrarse en situación legal de desempleo y tener reconocido el derecho a cobrar el paro, sin compatibilizarlo con un trabajo a tiempo parcial. Asimismo, deberán comprometerse a retornar al país de origen en 30 días, hacerlo en compañía de los familiares que no disfruten de una autorización de residencia independiente, y no retornar a España en tres años.

Fracaso del Gobierno

El plan de retorno voluntario de inmigrantes entró en vigor en noviembre de 2008. En 2009 y 2010 fue solicitado por unas 15.000 personas, de las que sólo partieron finalmente 5.000. Las previsiones del Gobierno, que pronosticó que unas 100.000 personas se acogerían a la iniciativa, cayeron en saco roto. “Ha sido un fracaso, la cantidad que se cobra no basta para adquirir los billetes de vuelta, comprar una casa e instalarse o crear un pequeño negocio”, dijo entonces Raúl Jiménez, portavoz de la ONG Rumiñahui.

Por otro lado, una investigación del Real Instituto Elcano sobre la migración temporal entre Marruecos y España concluyó que el retorno de los extranjeros que se han quedado en el paro a sus países de origen sería mayor si las normas españolas y europeas no fueran tan estrictas, ya que imponen que quienes se marchen, no podrán regresar en al menos tres años.

El estudio, realizado por la investigadora de Demografía, Población y Migraciones Internacionales de la institución, Carmen González, explicó que “muchos de los inmigrantes desempleados volverían a su país si las normas les permitieran retornar legalmente a España cuando aparecieran nuevas oportunidades laborales”. “El plan de retorno actual, incorporado al nuevo Reglamento de la Ley de Extranjería, exige un período mínimo de estancia fuera demasiado prolongado, tres años, lo que obliga al migrante a hacer una apuesta incierta a largo plazo”, señaló la autora.

El mapa del desempleo en España

Pero lo que es una realidad son las cifras como publicó extraconfidencial.com, en seis años, en España hay 2,67 millones más de extranjeros y 1,94 millones de parados. Los números son más que claros y las interpretaciones pueden ser muy variadas pero en algunas Comunidades Autónomas los datos son más llamativos aún.

En Cataluña y Andalucía, el número de parados creció entre los años 2004 y 2010 en 405.606 y 540.111 personas, respectivamente, lo que supone un 92% y un 111% más en regiones que ya partían con grandes tasas de desempleo, y en las que la población extranjera crecía hasta los 1.182.957 personas y 727.176, lo que supuso un 126% y un 84% más en estos años.

Así hemos vuelto a una situación nunca vista en las últimas décadas, los trabajadores españoles vuelven a buscar trabajo fuera y hemos pasado del “papeles para todos” de Caldera a gastarnos recurrentemente millones de euros para el retorno.