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El Gobierno central silencia la deuda inmobiliaria de 49 millones de euros del complejo de Jesús Ger, Marina D´Or, que podría ser condonada por la Agencia Tributaria de Montoro

Abril 17, 2017
Marina-Dor-Jesus-Ger

La Costa del Azahar no sería lo mismo sin Marina d´Or. El resort que empezó a ser erigido en los años 90 con la construcción del primer hotel del complejo ocupa ya una superficie de unos 1,4 millones de metros cuadrados en pleno litoral mediterráneo del municipio castellonense de Oropesa del Mar. Apartamentos turísticos, parques de ocio, un centro médico y un balneario de agua marina son sus principales prestaciones. El slogan más conocido de los paquetes turísticos en época estival -aquel que reza aquello de Marina d´Or Ciudad de Vacaciones– sigue en pleno auge 20 años después de la colocación de la primera piedra del complejo. Este modelo de negocio salido de la iniciativa del empresario Jesús Ger García, parece haber triunfado aprovechándose del ruido de la burbuja inmobiliaria española si nos remitimos a la afluencia de turistas y a que la idea empresarial ha llegado a contar con más de 3.000 empleados y unas 100 oficinas en España y en el extranjero, llegando a países como Reino Unido, Francia, China e Irlanda. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce.

El senador del Grupo Mixto, Carles Mulet y adscrito al partido de Compromís se ha empecinado en que salga a la luz toda la verdad sobre la gestión financiera del complejo de Marina d´Or. El motivo, la reciente reclamación de la Agencia Tributaria (AEAT) del Ministerio de Hacienda y Función Pública de Cristóbal Montoro -uno de los mayores acreedores del grupo inmobiliario de Jesús Ger– de 49 millones de euros a dos firmas del empresario por la deuda de su inmobiliaria que se encuentra en suspensión de pagos.

Uno de los grandes morosos de Hacienda

La deuda corresponde originariamente a Comercializadora Mediterránea de Viviendas (Comervi), promotora y constructora que suspendió pagos en 2014 y que figura en la lista de grandes morosos del fisco. En 2010, Ger reestructuró la auténtica matriz del grupo y dividió su actividad en cuatro sociedades para evitar que la crisis inmobiliaria arrastrase a sus hoteles y al negocio turístico del complejo junto a la playa de Oropesa del Mar (Castellón). Hacienda señala esa operación de “vaciamiento patrimonial” de la mayor sociedad de Ger para frenar el posible cobro de la deuda de Comervi –que cifra en 57,48 millones de euros- , al escindir su actividad en varias empresas, a saber Gestión Cartera Castellón (dueña de las acciones de Marina d’Or-Loger y propietaria de los hoteles y otros negocios) y Golf Playas Castellón (titular del proyecto de macrourbanización Marina d’Or Golf). Debido a la responsabilidad solidaria de la deuda, la Administración reconoce que la deuda original pasa a ser responsabilidad de Gestión Cartera, por un importe de 47,9 millones y de Golf Playas, por otro millón. Los recursos de Ger y sus sociedades respecto a la imposibilidad de su defensa presentados ante Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid fueron desoídos y desestimados. Hacienda habría aprobado el embargo cautelar de bienes a varias sociedades del fundador y dueño del complejo castellonense por el importe mencionado, pero las últimas informaciones advierten que esta deuda podría ser condonada y quedar sin efecto.

El artículo 95 bis de la Ley General Tributaria regula la publicación periódica, por parte de la Administración Tributaria, de listados comprensivos de deudores a la Hacienda Pública, cuyo importe total de deudas y sanciones tributarias pendientes de ingreso supere el millón de euros. El último listado de deudores fue publicado en la sede electrónica de la Agencia Tributaria en fecha 30 de junio de 2016. Según este listado, la deuda de Comercializadora Mediterránea de Viviendas estaría viva por importe de 46.477.636,48 euros.

Acuerdo con la Agencia Tributaria

El 3 de enero de 2017 Expansión se hacía eco de una noticia en la que se podía leer que “fuentes de Marina d’Or señalaron ayer que se ha logrado un acuerdo con la Administración Tributaria por el que van a quedar sin efecto tales embargos cautelares y que los mismos no se han llegado a ejecutar por lo que no han tenido ningún efecto sobre la actividad de sus empresas”. Esta noticia es la que llevó al Grupo Mixto a denunciar tales hechos ante la Cámara Alta realizando una pregunta escrita en la que se inquiría qué había de cierto en la publicación, qué empresas figuraban entre los 30 principales deudores a Hacienda y si el Gobierno central tenía en mente amnistiar a esas empresas deudoras.

La respuesta dada por el Gobierno refleja una clara intención gubernamental de escurrir el bulto e irse por los cerros para intentar no ahondar en un tema espinoso. Así, la respuesta escrita establece que “la Administración Tributaria no entra nunca a considerar ni a difundir las circunstancias o incidencias de concretas actuaciones inspectoras” ya que “la información tributaria tiene carácter reservado (…) por lo que la Administración Tributaria no puede comentar los datos fiscales de ningún contribuyente en particular, ni las informaciones en torno a la situación fiscal o el estado de tramitación de expedientes concretos”. Un régimen hermético que priva de toda información al Grupo Mixto y a los ciudadanos españoles.

Esta rocambolesca situación financiera no es el único lunar que brota en la piel de la ciudad de vacaciones. A las acusaciones por un presunto delito de tráfico de influencias y prevaricación urbanística a varios concejales en el Ayuntamiento de Oropesa del Mar así como al arquitecto y al presidente de Marina d’Or en 2010, se le unen las sempiternas quejas que sitúan al complejo veraniego en la picota de la cuestión medioambiental. De hecho, la ONG Ecologistas en Acción cataloga a Marina d’Or como una urbanización costera muy agresiva con el paisaje y masificada que se levanta sobre lo que fueron comunidades litorales de vegetación y playas relativamente bien conservadas. También se ha pronunciado Greenpace sobre el modelo insostenible de la Costa del Azahar. Es por ello por lo que insistimos que la costa del mar Balear, indudablemente, no sería lo mismo sin Marina d´Or.

Doinel Castro