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El Gallo de Barcelos

Noviembre 25, 2012

Quien no se trae en su maleta el icono más famoso de Portugal o no conoce la historia del peregrino gallego condenado a la horca por robar a un terrateniente, que en sus ultimas voluntades ante el juez le dijo:” que el pollo (un gallo) asado que se estaba comiendo se levantaría y cantaría como prueba de su inocencia”. Y así fue, el gallo se levantó y se puso a cantar en el momento que estaba siendo ahorcado y se libró porque el nudo de la soga estaba mal hecho.

Pues bien, deben saber que  a partir de ahora a mis predicciones le he sumado el famoso Gallo portugués, que se ha convertido también en un “barómetro” que cambia de color cuando el tiempo se tuerce. Y créanme el mío no es que se haya puesto azul, sino hasta canta. Y es que la última semana de noviembre se despide con un rosario de alertas. Comenzando en Canarias, aviso naranja por olas de más de 5 metros en la Palma, vientos que pueden superar los 80 km por hora y lluvias fuertes en el Hierro 80 litros en 12 horas.

La potente borrasca atlántica nos dejará un lunes de “cachuscas” en Galicia, con vientos que durante el fin de semana superaron los 140 km por hora en el litoral cantábrico, soplará del oeste con intensidad pero ira perdiendo fuelle. Nieve a partir de 1.100 metros en la meseta norte, interior de Asturias, pirineos, sistema central y sierra de Madrid, no circular sin cadenas. Las lluvias harán acto de presencia por las tarde en Extremadura, Andalucía y litoral catalán. Por el sureste, no se mojarán, pero tendrán que tener cuidado con las nieblas tanto en Baleares como en la comunidad Valenciana.

Las temperaturas se resisten a ser desplumadas como el gallo y siguen cantando por encima de los 20 grados en el mediterráneo, Xátiva, Valencia. Baleares o  Andalucía se quedan cerca de la veintena. No será una mañana de grandes heladas, lo evitan las nubes, pero la diferencia entre las máximas y las mínimas serán muy cortas, Mieres, Oviedo, 6 y 9. Y noviembre se acerca a su final, impregnado de melancolía y nostalgia, como si fuera un fado sacado del humilde barrio de pescadores de Alfama en la romántica y decadente Lisboa.

Gallo que no canta, algo tiene en la garganta