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El futuro de los dos españoles de la Fórmula 1, Fernando Alonso y Carlos Sainz, pendientes de trueques y cambios de motores con Renault como eje

Septiembre 6, 2017
sainz-alonso

Sería una carambola. Si saliese la jugada completa sería un sueño para Carlos Sainz, un alivio para Fernando Alonso, una huida hacia delante para Renault y una solución digna para Honda, pero no va a ser fácil. Fuertes rumores surgidos durante el Gran Premio de Italia indican que el acuerdo entre dos de las partes, McLaren y Renault ya está alcanzado y tan solo a falta de anuncio oficial, aunque ello desencadenaría un dominó de piezas que podría cambiar el destino de unos cuantos jugadores. El equipo McLaren, escudería de Alonso ha mostrado su escaso aprecio por los poco eficientes motores Honda y andan sumidos en la crisis deportiva más profunda de su historia. Durante esta semana, o en la próxima antes del Gran Premio de Singapur, es muy posible que se haga oficial un anuncio que muchos observadores dan ya por hecho.

McLaren no aguanta ni un día más la actual situación, con abandonos encadenados, y condenados a vegetar lejos de la zona de puntos. No es ya un problema de imagen sino incluso de dinero, ya que con el exiguo cúmulo de puntos actual percibirán muy poco porcentaje del reparto anual de los derechos de televisión. McLaren es un buen equipo que ha construido un coche decente, pero con la escasa potencia y desastrosa fiabilidad de sus motores lleva tres años atrapados en tierra de nadie, y lo que es peor, sin ver luz al final del túnel a pesar de resultados puntuales que en ciertos momentos han ayudado a ser optimistas. Los británicos dan la callada por respuesta cuando se les pregunta, sus pilotos dicen estar asociados con fuerza a la escudería, pero de boca de ninguno de los protagonistas sale una palabra que parece maldita dentro de su lenguaje: Honda. Los japoneses tienen un acuerdo con la segunda formación más laureada de la historia que se rumorea tiene una duración de una década. Los japoneses aportan sus motores y una buena cantidad de dinero, pero en McLaren parecen decididos a olvidarse rápidamente de ellos sin en su asociación con el motorista alternativo, Renault, salen favorecidos al menos de cara a la galería. A día de hoy y tras trece carreras disputadas, matemáticamente uno de sus coches abandona en cada prueba, y la suma de puntos de sus dos pilotos sólo les permite superar a Sauber; son penúltimos.

Un acuerdo nada sencillo

El rumoreado acuerdo entre ambas partes, McLaren y Renault, no sería tan sencillo como la firma de un contrato sino que existen otro tipo de connotaciones y condicionantes. Los japoneses tienen detrás a una gran marca de la que tiene que defender su imagen, y dentro del espíritu nipón su defenestración por parte de la escudería como de la Formula 1 sería visto como una humillación de gran calibre. Si sus deseos no se cumplen es muy posible que seamos testigos de una incruenta pero costosa batalla legal. La idea de Honda, como la del resto de motoristas, era alcanzar acuerdos con más formaciones. Llegó a uno con Sauber que un mes después de ser anunciado se fue al garete para dar continuidad a la actual asociación con Ferrari.

Si Sauber no llevará los propulsores japoneses ni McLaren tampoco, la única opción que queda para poder permanecer en la parrilla sería, si todas las partes acceden, que Toro Rosso los aceptase. Desde el punto de vista técnico es relativamente sencillo. Los motores de todos los proveedores han de tener estandarizados una serie de medidas y puntos de sujeción, y la caja de cambios y sus sistemas periféricos podría ser cedida por McLaren. Esto llevaría al equipo B de Red Bull a una nueva situación, con unos motores a priori menos dotados pero que servirían como laboratorio a los orientales en un posible acuerdo de futuro con ellos para las dos formaciones azules, Toro Rosso y Red Bull. Esto abre nuevas posibilidades. En Red Bull se quejan desde hace tiempo de la poca eficiencia de los actuales motores Renault. Olvidan que los cuatro títulos de principios de la década fueron logrados gracias a ellos y llevan mal el vivir un ciclo desfavorable. El problema es que Renault tiene equipo propio y saben que cuando esos motores hayan madurado y se hayan puesto a la altura de los más potentes Ferrari y Mercedes, Renault habrá pasado de ser un proveedor a un enemigo en las pistas.

El futuro de Carlos Sainz

Si la pauta de que los equipos que están ganando hoy son escuderías y al mismo tiempo motoristas, en Red Bull saben que Ron Dennis tenía razón cuando se decantó por Honda y abandonó a Mercedes. Desde que la firma de la estrella barre al resto de la pista con su acierto tecnológico ni un solo coche equipado con sus motores ha ganado una sola carrera. Lo mismo puede decirse de los clientes de Ferrari, y es por esto que en el equipo azul saben que cuando el motor Renault acabe siendo eficaz, que lo acabará siendo, ellos no serán la prioridad de un motorista que tiene equipo propio. Entonces será perfectamente razonable no ir de su mano sino de un motorista, que, como Honda, no tiene escudería propia.

 En todo este dominó de fichas que no paramos de barajar hay dos más: Carlos Sainz y el piloto indonesio Sean Gelael. Sainz afirma públicamente que su futuro está asociado a Red Bull mediante un contrato renovable anualmente pero que le tiene sujeto hasta 2019. En 2018 Carlos disputará contra todo pronóstico su cuarta temporada en Toro Rosso, con un coche con el que tiene que sudar bien la camiseta para estar en la zona de puntos, nunca podrá llegar al pódium so pena de que ocurran cosas raras en carrera, y con el que lo de vencer es ya impensable. Debe ser muy duro salir a pista cada domingo a sabiendas de que no vas a mejorar el destino al que estás condenado, y salir de ese círculo vicioso sería un sueño para el de Madrid. En la ecuación se ha hablado de que uno de los ‘pagos’ para que Carlos viajase hacia Renault bien podría ser la jugada de los motores, pero no es el único. De acuerdo con una información de Raymond Blancafort, para facilitar la permanencia de Honda el organizador de la Fórmula 1 podría ceder en los requisitos a los que somete al Gran Premio de Austria. Patrocinado y organizado a nivel local por la compañía matriz de las bebidas energéticas, se quejan de lo costoso de la anualidad, que no va tanta gente como ellos esperaban, y que acaban perdiendo dinero. Si el canon se rebajase, en Red Bull verían con otros ojos el perder a su principal valedor en su equipo junior. No es la única razón que puede ayudar a este viaje a Sainz. Es aquí donde entra un invitado de última hora: Sean Gelael. Este piloto indonesio lleva tres años sin apenas brillo en la categoría inmediatamente inferior, la Fórmula 2. Su padre es el propietario de cientos de establecimientos de la cadena de comida rápida Kentucky Fried Chicken en su país y China, y no sólo paga su carrera deportiva, sino que abona las facturas de sus compañeros de equipo y otras formaciones. Gelael no se desplaza a las carreras en coche, ni tren. Lo hace en avión, pero tampoco en turista ni primera clase. El corredor de casi metro noventa utiliza un impactante jet privado Bombardier Global Express, el avión no comercial más grande y costoso del mercado. Sin duda el acaudalado progenitor está detrás de una jugada inédita hasta hoy en Toro Rosso; el espigado Sean se subirá en cuatro ocasiones durante los entrenos libres antes de acabar la temporada. Toro Rosso jamás había hecho esto, y no sería desdeñable pensar que, si le ofrecieran la oportunidad de completar una temporada completa de su mano, aceptaran a cambio de una abultada factura que Gelael pagaría sin inmutarse.

Si todas estas piezas encajasen, que ya sería raro, la cascada quedaría con Alonso repitiendo en McLaren impulsado por motores Renault, Carlos Sainz en el equipo galo y vestido de amarillo junto a Nico Hulkenberg, los motores Honda en Toro Rosso donde sus carencias quedarían más disimuladas y con campo para el crecimiento y la experimentación, y en Red Bull con un ojo puesto en ellos para una posible asociación futura. Así es la Fórmula 1, un campo de minas de intereses en el que a veces es casi más divertido ver qué ocurre fuera de las pistas que dentro. ¿Dentro? Ah, si… Lewis Hamilton acaba de arrebatar el liderazgo a Sebastian Vettel en Monza, pero su ventaja es escasa y las pistas venideras ayudarán al de rojo que tiende a estar soberbio en los finales de temporada. Va a ser divertido.

José M. Zapico

@VirutasF1