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Sólo Cataluña, con su idea de ser reconocida como nación, sigue apoyando las selecciones nacionalistas

El fútbol autonómico languidece por falta de apoyo popular

Diciembre 29, 2008

El invento de las selecciones de fútbol autonómico languidece por la falta de apoyo popular. Lo que hace unos años parecía prender con fervor en los aficionados, hoy en día se ha quedado casi en exclusiva para Cataluña por el deseo de sus políticos de lograr la oficialidad de su selección y la presencia de la misma en europeos y mundiales. Algo a día de hoy inviable. La otra selección con reivindicaciones nacionalistas, la del País Vasco, ha dado un paso atrás al no jugar estas navidades precisamente por las intromisiones políticas.

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Ya saben todos ustedes que en su afán de eliminar a la oposición el presidente de la Federación Española de Fútbol, Angel María Villar, prometió a la Federación Catalana –en quiebra económica- la posibilidad de organizar un torneo internacional denominado de las Naciones. Hace dos años el nombre era el de las Naciones sin Estado, pero por eso de la crisis económica el nuevo presidente de la Catalana, Ricardo Campoy, aceptó perder parte de ese espíritu independentista a cambio de dinero. La liberación de una subvención retenida y la promesa del torneo de las Naciones –tres partidos en fechas oficiales de FIFA- convencieron a Campoy para cambiar de bando en las elecciones.
De momento el dinero no ha llegado y el torneo no está firmado en ningún documento, por lo que habrá que esperar a que transcurra 2009 y ver cómo se forma el cartel, las facilidades que da la RFEF o las trabas que pone. Conociendo al personaje, serán trabas e incumplimiento de palabra. Campoy ha quedado a los pies de los nacionalistas y sin nada que llevarse a las arcas.
Cataluña esperaba llevar unos 60.000 espectadores al Camp Nou para el partido ante Colombia. No llegaron a 30.000. La gente no va a cualquier espectáculo si no tiene calidad por medio, y este partido ofrecía pocos alicientes. Ni los reivindicadores estuvieron por la labor. O el rival es de enjundia o tiene gancho por la política –por ejemplo, el Cataluña-Euskadi de hace un año- para llenar un estadio como el blaugrana donde caben casi cien mil personas.
Si el reiterado torneo de las Naciones se disputa pasará una de estas dos cosas: o coincide con un partido de España o la selección española perderá tres de los trece partidos anuales que permite FIFA. Corderos contra pajaritos a que esto último no pasa. Y si España y Cataluña juegan el mismo día, los Xavi, Cesc, Capdevila, Bojan, Riera, Sergio García… ¿con quién van a jugar? Mal panorama para el incauto señor Campoy.

La Vasca, ni jugó

A la selección vasca no le van mejor las cosas. Las presiones de los de amigos de las pistolas han impedido jugar este año. El manifiesto firmado por los jugadores –firmaron hasta los no vascos del Athletic- exigiendo que la selección se llamase Euskal Herria –como las navidades de 2007- supuso un encontronazo con la Federación de Fútbol del País Vasco, que decidió que el equipo tenía que llamarse Euskadi. Ante la negativa de los jugadores, el partido de esta Navidad fue suspendido. La imposición de la fuerza de la minoría sobre el deseo de la mayoría llevó la situación a un callejón sin salida del que ha salido perjudicada la propia selección vasca. Y el conflicto está enquistado con lo que no se ve una solución próxima.
Más cuando las encuestas de tendencia de voto para las próximas elecciones en el País Vasco vaticina en estos momentos un empate técnico ente PSE y PNV. Si los nacionalistas pierden el gobierno autonómico las reivindicaciones de selecciones nacionalistas se dilatará en el tiempo al menos por cuatro años.
Total, que lo que en su día fue un virus apenas si mantiene la llama popular. Este año han jugado Galicia y Extremadura tan solo, amén de Cataluña. Tres de diecisiete. En sólo un año veremos cómo sigue el enfermo.