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El ex novio de Rosario Mohedano se besa apasionadamente con otra

El “furor utrerino” y Antonio Tejado

Abril 14, 2009

A pesar de los desmentidos, Antonio Tejado mantuvo un encuentro repentino con una joven en un hotel de Sevilla. Además, el sobrino de María del Monte, este fin de semana, ha tenido nuevos encuentros.

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Las noticias vuelan. Cuando la semana pasada publiqué en exclusiva la noticia sobre el furtivo encuentro que Antonio Tejado, ex de Rosario Mohedano, mantuvo con Isa, una jovenzuela de explosiva anatomía en un hotel de Sevilla, se armó la marimorena en el coso rosa. La periodista Carmen Pardo, amiga personal del sobrino de María del Monte, aseguró que los hechos narrados en aquella crónica jamás ocurrieron. La Pardo atusó su melena y, con aplastante seguridad, desmintió que Tejado hubiera decidido aceptar la propuesta de una desconocida para pasar una agradable velada entre nubes de algodón.
Me sorprendió percibir que Carmen se alzara como portadora de la verdad absoluta, anulando otros puntos de vista o filtraciones. Y más cuando la información divulgada por este periódico fue rigurosamente contrastada por esos reporteros asfálticos sevillanos a los que ensalza incansablemente. A pesar de que Pardo no estuvo presente en el lugar de los hechos, resulta más apetecible desacreditar para sobresalir, que conceder el beneficio de la duda y respetar. En los últimos tiempos es tónica habitual negar informaciones por necesidad o interés. Y, en ciertos casos, el hedor que se desprende con semejante actitud resulta mareante. Hay tantos Evangelios como evangelistas.

Pues bien. El ya famoso encuentro sí que existió. Es una realidad que no se puede negar. Isa, hija de un importantísimo ganadero y vecina de un pueblo cercano a Utrera, disfrutó de la compañía de Antonio en una habitación del Hotel Alcalá de Sevilla, decorada con motivos egipcios. Pasaron más de cinco horas juntos y prometieron que se volverían a ver. Más de uno se sobresaltó cuando les vio acceder a la habitación mientras sus manos se entrelazaban con cierta premura.

A pesar de que Isa guarda muy buen recuerdo de aquella cita, lo cierto es que prefiere no hacer declaraciones públicamente por temor a la reacción de su progenitor. Eso sí, me cuentan que cuando Carmen Pardo desmintió lo ocurrido, su mirada enfureció. No es de extrañar. No obstante, lo que pudo haberse convertido en un idilio algo clandestino, cayó en el olvido cuando Isa comprobó que Antonio prefería seguir cultivando su alegre soltería. Y no se equivocó. El pasado fin de semana protagonizó una llamativa escena en la discoteca Antique de Sevilla.

Antonio besó desenfrenadamente los labios de Elisabeth, una de las camareras del local, mientras acariciaba su atlético torso, del que quedé practicamente obnubilado durante mi visita a la capital hispalense. No les importó la presencia de miradas indiscretas que les observaban con ansia. Me insisten en que no es su novia, y que ni siquiera mantienen un romance extraoficial, pero es cierto que desde hace algunos días se encuentran ardientes en la noche. Es una más de la lista, o tal parece.

Por Saúl Ortiz

saul@extraconfidencial.com