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Su mujer, Ana Zacher, fue jefa del servicio del Juego de la Comunidad Autónoma de Baleares desde el otoño de 2003, con la llegada de Matas al poder, hasta septiembre de 2012

El fiscal Horrach, que intenta exonerar a la infanta Cristina de cualquier delito en el caso Noos, está casado con un alto cargo del PP balear

Enero 16, 2014
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El fiscal Anticorrupción Pedro Horrach Arrom (8 de septiembre de 1966, Sa Pobla, Mallorca), que intenta exonerar a la infanta Cristina de Borbón de cualquier delito en el caso Noos ya sea fiscal o de blanqueo de capitales-, está casado con un alto cargo del PP Balear. Su mujer, Ana Zacher, fue jefa del servicio del Juego de la Comunidad Autónoma de Baleares desde octubre de 2003 hasta septiembre de 2012, dentro de la dirección general de Comercio y Empresa. A raíz de que saltó a la opinión pública todo el escándalo jurídico del caso Noos ha sido designada a  otra jefatura dentro de la Dirección General de Economía del Govern Balear.

Antes de ocupar este puesto de mando en la Administración balear, esta licenciada en Derecho por la Universidad de Deusto ocupó la subdirección general de Instituciones Penitenciarias, fue letrada en el Ministerio del Interior y juez en Bilbao, su ciudad natal. Durante su puesto en la jefatura de sector del juego de Baleares muchas han sido las críticas hacia su persona. Así, según publicó libertadbalear.com, “más de 66 millones de pesetas (400 mil euros) es la cantidad que se ha embolsado el matrimonio Horrach gracias a un concurso hecho a la medida de la esposa del fiscal, Ana Zacher, sin publicidad, sin concurrencia, sin igualdad de trato y sin motivación alguna que justificara sus méritos, experiencia o conocimiento de la materia para acceder, por la vía de la libre designación, a la jefatura del Juego en Baleares”.

La sombra de Jaume Matas planea

Fue en septiembre de 2003, tras la llegada del condenado líder del PP Jaume Matas a la presidencia del Govern balear, tras su periodo de ser ministro de Medio Ambiente con José María Aznar, cuando la mujer del fiscal Horrach, en una extraña decisión, entró como jefa de servicio en la consellería de Interior del Govern con unos sustanciosos emolumentos que oscilaban entre los 45.000 y 49.000 mil euros anuales, según la Confederación de Española de Organizaciones de Empresarios del Juego del Bingo. Un cargo muy importante en la estructura organizativa y reguladora en el Departamento de Juego del Gobierno de las Islas Baleares

Tras su salida de esta jefatura pública, la propia Ana Zacher declaraba a una conocida revista de ese gremio, Sector del Juego,  que “ha sido una experiencia dura, un trabajo intenso. Con el empresariado no ha habido ningún problema, es gente legal exceptuando uno o dos y es por ahí por donde se tiende a personalizar. No ha sido un servicio cómodo, pues ha estado marcado por la intensidad y el dinamismo. Y sobre todo muy responsable ya que detrás de estas empresas hay unas cuentas de resultados. No sólo es mover papeles, es algo más pues de este trabajo dependen empresas y personas. Pero en conjunto estoy satisfecha con estos casi 9 años trabajando en el sector del juego“.

Según publicó la prensa nacional, el matrimonio Horrach adquiríó en su día una vivienda la Avenida Picasso, en Palma de Mallorca, con jardín, piscina comunitaria y vistas a la Bahía de Palma, por una cantidad que era notablemente inferior a la tasación del banco en la escritura de hipoteca efectuada casi en unidad de acto con la escritura de compraventa. En otra operación de venta de otro chalet, localizado también en la isla, en la urbanización Son Bauló, en Can Picafort, a cuatrocientos metros de la costa, también ocurrió lo mismo.

El juez José Castro, instructor del caso Noss, está muy decepcionado con la conducta procesal de sus hasta ahora amigos, los fiscales anticorrupción de Mallorca, encarnados por Pedro Horrach, que le han negado el apoyo en un tema que para el es fundamental y donde ha volcado toda su investigación en los últimos meses. Castro ha cribado la conexión de la infanta Cristina con todo el entramado financiero de Iñaki Urdangarín y su ex socio, Diego Torres.

A las órdenes del ministro Gallardón

Pedro Horrach, que es un fiscal al que le gusta acelerar con su moto de gran cilindrada Harley Davinson, no ha tenido más remedio que aceptar y acatar la orden de sus superiores jerárquicos, encarnada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón ,el jefe supremo de los fiscales, de no recurrir el auto de imputación de la infanta Cristina. Por eso, en una maniobra procesal, no exenta de todo tipo de controversia y aprovechando la solicitud para testificar de los peritos de Hacienda, ha arremetido contra la instrucción del juez Castro con el fin último de intentar lavar su imagen, ya de por sí muy desprestigiada en círculos jurídicos de las Baleares por su comportamiento al dictado del poder establecido

Las dos caras del fiscal Horrach han salido ahora a la luz, según los que conocen. Este funcionario público, al que le gusta la ginebra Hendrick´s, con pepino y bayas de enebro tiene una cara, la incisiva, la que mantiene con sus enemigos; y, otra, la amable, de trato correctísimo y tendencia a la sonrisa, la complaciente con el poder. La cara y cruz de un mismo hombre que dicen que se transforma totalmente según las circunstancias. Su enemistad con el juez Castro, dicen que por deslealtad mutua, ya es evidente ante todos los ojos objetivos. Pero el fiscal Horrach no es precisamente de los que se esconden , como se ha podido comprobar en su último escrito en el que ataca al juez Castro: “Se corre el grave riesgo de que la toma de declaración de doña Cristina de Borbón verse sobre reproches éticos y no sobre hechos presuntamente delictivos”, dice en su escrito. También añade que las dudas “no sirven como base de una imputación” y reitera que “el hecho de imputar gastos personales ajenos a la actividad mercantil como costes de explotación no se contempla en el Código Penal como figura delictiva”.

Éste es sin duda el caso más mediático de sus seis años en Anticorrupción, donde llegó, a finales de 2006, procedente de la Fiscalía de Menores. Horrach, natural de la Isla, con 47 años, fiel seguidor del Real Madrid, como el juez Castro, conoce muy bien la capital de España. Allí preparó su oposición a fiscal –la misma que la de juez–-, y allí conoció también a la que hoy es su mujer, la bilbaína Ana Zacher, cuando ambos preparaban oposiciones bajo la tutela del fiscal del Tribunal Supremo José María Luzón Tienen una hija en común que se ha inclinado por estudiar Medicina. Dicen en Mallorca que es muy incisivo y contundente en sus actuaciones. Brillante y atrevido en sus interrogatorios (habrá que verlo ahora con la infanta Cristina). Con un carácter fuerte, que no se arruga, es hijo de una familia adinerada, propietarios de hoteles. Es amante de las motos y de los deportivos, al igual que el juez José Castro, y trabajó antes de recalar en su tierra natal en Sevilla. Ahora vive en un espectacular ático en la parte alta de Palma.

Guerra abierta en la Fiscalía Anticorrupción de Mallorca

Pero la Fiscalía Anticorrupción de Mallorca vive actualmente una guerra abierta entre sus principales integrantes, claves en la instrucción del ya denominado Caso Urdangarín, la pieza separada número 25 del Caso Palma Arena. La imagen de unidad y de criterio es pura fachada. Según ha podido saber Extraconfidencial.com, la situación entre estos fiscales es muy difícil -de casi no hablarse entre ellos-, por lo que es muy complicado que pueden unificar criterios ante la ya imputación de la duquesa de Palma. El más veterano de los tres fiscales Anticorrupción de las Islas es Joan Carrau, valenciano de nacimiento y de pensamiento de izquierdas como el mismo ha reconocido. Fue el precursor en esta fiscalía y ha estado al frente de todas las investigaciones sobre los múltiples escándalos de corrupción que han salpicado las Baleares durante los últimos años. Este Fiscal ya saltó a las portadas de los periódicos en 1995 con la investigación del Caso Túnel de Sóller, que acabó costándole el cargo al entonces presidente del PP, Gabriel Cañellas, por cobrar comisiones a cambio de la adjudicación de dicho túnel de peaje. Luego vendrían casos tan mediáticos como el Caso Andratx, el Palma Arena, pasando por el caso Relámpago, el caso Son Oms o Maquillaje. En todas estas causas ha participado activamente junto a su compañero en la Fiscalía Anticorrupción, Pedro Horrach,con el que ahora apenas se dirige palabra alguna.

Dicen en Palma que Horrach ha levantado más escándalos que Carrau y que éste último se apunta luego a la fotografía y que esto ha sido el desencadenante final que ha destapado la caja de los truenos. También afirman que “el 90% de los casos llegados e investigados lo fueron desde la llegada de Horrach a Anticorrupción en Mallorca y que eso lo sabe muy bien la policía judicial”. Indican que Carrau vive precisamente de una fama que le ha precedido cuando estaba el sólo. Aunque otros afirman, sin embargo, que Carrau es una persona “trabajadora, respetuosa y muy íntegra”. Lo que sí es más evidente es que el Fiscal Pedro Horrach es el más proclive de los tres a las tesis que mantiene el Juez José Castro, instructor de la causa, con el que le une gran amistad y con quien ha viajado en las múltiples comisiones llevadas a cabo en los distintos puntos geográficos de España dentro del Caso Urdangarín.

Todo bajo control de la Fiscalía Anticorrupción

También aseguran que el tercer fiscal anticorrupción de Mallorca, Miguel Ángel Subirán, nacido en Calahorra (La Rioja) en 1961, en el seno de una conocida familia de fabricantes de zapatos, es el más callado de los tres. Según cuenta el diario La Rioja.com, incluso la calle donde estaba ubicada la fábrica familiar lleva el nombre de Ramón Subirán. Los primeros años de su infancia los pasó en Munilla, un municipio riojano donde sus padres fundaron en 1950 su primera fábrica. Miguel Ángel Subirán estudió Derecho en Zaragoza y aunque en un principio estudió para opositar para Judicatura finalmente sacó su plaza de fiscal que le llevo a la isla de Mallorca, donde ha afirmado públicamente que “trabaja con absoluta comodidad”, sin intimidarles los casos mediáticos, que los consideraba como su “trabajo cotidiano”.

Pero aquí todo está controlado por las tesis del fiscal jefe de Mallorca, Bartomeu Barceló, un personaje singular, con un perfil muy político, nada proclive a imputar a la infanta Cristina. Hay que significar que el fiscal jefe de Mallorca, Bartomeu Barceló, lo fue tanto con gobiernos del PP, que lo nombró en julio de 2002, como del PSOE, que lo mantuvo en su puesto, lo que manifiesta su buen don de relaciones institucionales. No hay que olvidar que la cúpula de la Fiscalía Anticorrupción está ligada a la Fiscalía General del Estado. Y que su Fiscal Jefe, Eduardo Torres Dulce, recibe cada día informes de su íntimo amigo el ministro Gallardón sobre sus pesquisas en un asunto que salpica a un integrante de la familia real española, con el relieve social que ello conlleva, y del que hay que estar muy vigilante para no encontrase con alguna sorpresa que luego no pueda digerirse.

La próxima declaración el próximo 8 de febrero de la infanta Cristina ha levantado una gran polvareda mediática en la isla, como también una alerta en la seguridad. Se peinará toda la zona de los juzgados palmesanos y sólo se dejara pasar a ella a los medios acreditados. La expectación está servida. La pregunta ahora es si pasará o no la infanta por la famosa rampa de los juzgados palmesanos. Se hará caso o no Gallardón. Ese son los interrogantes que aclararan si la Justicia es igual o no para todos. En breve, la contestación.

Juan Luis Galiacho