Menú Portada
Próximo a cumplirse el segundo aniversario del anuncio de fin de la violencia por parte de la banda terrorista

El fin de ETA provoca movimiento de fichas en Policía Nacional y Guardia Civil

Septiembre 25, 2013
pq_936_fernandez_guardia_civil.jpg

Próximo a cumplirse el segundo aniversario del anuncio de fin de la violencia por parte de ETA, Policía y Guardia Civil comienzan a registrar los primeros cambios de relevancia en las Unidades dedicadas a combatir a la organización terrorista. En los últimos días, dos destacados agentes han dejado sus puestos para encaminar su destino profesional por otros derroteros. Se trata de un teniente coronel de la Guardia Civil, implicado en todos los grandes golpes a la cúpula y los comandos de ETA durante décadas, y un comisario del Cuerpo Nacional de Policía, que durante muchos años lideró la estructura antiterrorista en Francia. El primero ha dirigido sus pasos a la Unidad Central Operativa, la unidad de élite de la Guardia Civil en la lucha contra la delincuencia. El segundo, es el nuevo jefe de la Unidad Central de Información Exterior; es decir, la estructura de la Policía que vigila y reprime el fenómeno yihadista en España.

Ambos han sido relevados por personas de su confianza y con una amplia trayectoria en la lucha contra ETA, pero su salida es significativa del estado de la amenaza. El pasado verano, las diferencias en las conclusiones recogidas en informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), y la Guardia Civil, por una parte, y de la Policía, por otro, motivaron que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, citara en Moncloa a los directores de los tres organismos por separado. CNI y Guardia Civil coincidían en apuntar a que no había ningún indicativo de un posible regreso a la violencia, mientras que la Policía dejaba una puerta abierta a la misma, elucubrando incluso en cómo se podía producir. A estas alturas, el Ejecutivo tiene claro que la posibilidad de un atentado es lejana y que, de producirse, respondería a una escisión en el seno de la banda de la que tampoco hay indicio alguno.

Escoltas antiterroristas a destinados a seguridad en las cárceles

Los cambios internos que la actual situación ha comenzado a producir en las Fuerzas de Seguridad del Estado no tendrá continuidad, por el momento, en un plan que sirva para redistribuir los recursos humanos y materiales dedicados durante décadas a la lucha operativa contra ETA. Hasta el momento, solo los agentes dedicados a escoltar a miembros colectivos de amenazados han cambiado de destino. En total, 1.010 agentes que pasaron a prevenir la delincuencia en un plan puesto en marcha por Interior en tres fases y que culminó en el verano de 2012. De igual manera, muchos escoltas de empresas privadas que cubrían los huecos donde no llegaban las plantillas de las Fuerzas de Seguridad en Euskadi y Navarra han sido enviados a tareas de seguridad en las cárceles.

Fuera del plano operativo, los expertos antiterroristas tienen puesta la vista ahora en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH), que en los próximos días debería fallar sobre la ‘doctrina Parot’. El sentido de esa sentencia puede marcar el futuro inmediato de ETA, centrada ahora en buscar una salida a su mayor colectivo, el de los presos. Un fallo del TEDH avalando el cálculo de reducción de condenas del Tribunal Supremo dejaría a más de 60 veteranos presos en prisión y podría empujar al colectivo a la asunción de la legalidad y la reinserción. Por contra, un fallo contrario podría reforzar al sector ortodoxo, que sigue reclamando la amnistía y abomina de asumir unos cauces legales que les desproveería de su reivindicado estatus de “presos políticos”.

Pedro Águeda