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La amenaza de Carlos García Revenga, ex secretario de las infantas Elena y Cristina, planea sobre Zarzuela

El fiasco de la herencia de la reina Fabiola de Bélgica

Marzo 17, 2015

Cabrá ver quién recibe, entre otras cosas, la famosa tiara que recibió como regalo del general Franco en 1960 y que resultó estar compuesta por piedras falsas que cierta congregación de religiosas habían tenido que vender sin informar de ello al general

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Han transcurrido tres meses desde el fallecimiento de la reina Fabiola, y todo parece apuntar a que las fuertes criticas que en 2013 se vertieron sobre ella y sus deseos de intentar evitar impuestos sucesorios a sus numerosos sobrinos españoles y a algunas organizaciones católicas eran finalmente infundadas. Críticas que ella negó enfáticamente y que hicieron mucha mella en el ánimo de la muy religiosa reina, que tuvo que liquidar de un plumazo la Fundación Fons Pereos pocos meses después de su constitución y que en su testamento dejó el grueso de su herencia a sus múltiples iniciativas caritativas a través de la Fundación “Obras de la Reina”, creada por ella en 1960 y dotada con parte de sus regalos de boda, cuya misión es “dotar de ayudas de urgencia, de carácter temporal y limitado, a indigentes y personas en situación de urgente necesidad”. “Nada hemos recibido nosotros”, dice una de sus sobrinas, “pues todo ha ido a parar a los pobres”, aunque varios de sus numerosos sobrinos han quedado vinculados a las iniciativas caritativas como es el caso de Francisco de Borja de Silva y Mora, conde de Castelflorit, que viaja con frecuencia a Bruselas y que mantienen excelentes relaciones con la familia real pues es gran amigo del actual rey Felipe a quien conoce desde la infancia por el afecto que Fabiola siempre sintió por al ahora rey y por su esposa la reina Matilde.

Por otra parte, parece que -ya en vida-, la reina de los belgas liquidó, quizá con fines asistenciales, parte de la fortuna heredada de sus padres, los marqueses de Casa Riera, muchos de cuyos bienes se encontraban ubicados en la Comunidad de Navarra. Capítulo aparte son las valiosas joyas de la difunta, de cuyo destino aún no se sabe nada si bien ya cedió en vida algunas piezas a la princesa Astrid y es de esperar que muchas de ellas irán a parar a la nueva reina Matilde a quien estuvo tan unida.

Una tiara falsa regalo del general Franco

Cabrá ver quien recibe, entre otras cosas, la famosa tiara que la reina recibió como regalo del general Franco en 1960 y que resultó estar compuesta por piedras falsas que cierta congregación de religiosas habían tenido que vender sin informar de ello al general. Todo ello cuando un nuevo estudio histórico revela que la propia Fabiola fue un peón del franquismo al demostrar la gran relación de amistad y de intimidad que unió a los reyes de los belgas con el general Franco, que en 1960 confirió un enorme interés con fines propagandísticos al matrimonio de la aristócrata española con el rey de los belgas.

Tampoco se sabe a quien irá a parar la valiosa villa de Motril en la que falleció el rey Balduino, pero la cuestión de la herencia de Fabiola no puede desvincularse del reciente movimiento de los reyes salientes Alberto y Paola, que mediante un cambio en los términos de sus capitulaciones matrimoniales intentan cerrar el paso a Delphine Boël que -de poder probar ser hija extra matrimonial del rey Alberto-, tendría pleno derecho a un cuarto de la notable fortuna del rey. La supuesta hija de Alberto II, que hace un año vendió su mansión de la ciudad de Uccle por tres millones de euros, va a por todas y está a la espera de que su caso sea resuelto a su favor en los Tribunales belgas lo cual causaría aún mayor malestar en el seno de una familia real que, aunque fuertemente dividida, si hace frente común contra ella.

El peligro de Carlos García Revenga
 
Continúan los tiempos difíciles para la dinastía belga y en España, si el palacio de la Zarzuela ha podido respirar tranquilo tras el archivo de la causa de paternidad de Ingrid Sartiau, ahora es el turno de las molestas reclamaciones de Carlos García Revenga que, aparentemente caído en desgracia, tira ahora fuertemente contra Zarzuela después de haber hecho un primer intento de demandar a Patrimonio Nacional por lo que considera la merecida compensación por 20 años de trabajo para “la Casa”, desde que en 1993 se apoyase en la diplomática y aristócrata Anunciada Fernández de Córbova y Alonso-Viguera (nieta del que fue marqués de Ruchena), para crear la secretaría de las infantas.

Sin embargo, y aunque hay quienes le defienden en estos momentos de caída del pedestal por lo que consideran una situación lesiva para él, varias personas cercanas a Zarzuela y a la familia real le consideran un personaje peligroso que beneficiado por su estrecha relación con las infantas y con doña Sofía tiene un enorme poder sobre la infanta Elena, como lo tuvo en su momento sobre doña Cristina, que está teniendo muy malas consecuencias y que está fortalecida por su relación sentimental con Mencía Morales Borbón-Dos Sicilias que es sobrina del infante don Carlos.

De ahí que consideren que don Felipe hizo bien en despacharle nada más comenzar su reinado, aunque respetándole el sueldo de cerca de 60.000 euros anuales hasta final de año. En cualquier caso, sí sorprende mucho que alguien como él, que debe de conocer muy bien los entresijos y la estructura interna de Zarzuela, pretendiese en primera instancia colocar su reclamación monetaria de indemnización por despido por 21 años de trabajo ante Patrimonio Nacional, pues bien debía de saber que Patrimonio es un organismo independiente que no depende en absoluto de Zarzuela. ¿Un movimiento calculado?, ¿una fantasía de que la importancia de su persona tendría el efecto mágico de que Patrimonio se hiciese cargo de resolver tan espinoso asunto en su beneficio?

Preguntas y más preguntas que se ciernen sobre alguien que durante muchos años gozó de los parabienes de la familia real y que quizá se siente fuerte en los secretos de los que se considera custodio. 

Ricardo Mateos