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Se cobra una nueva víctima: Ana Obregón

El falso Pepe Navarro

Abril 8, 2010

Una llamada telefónica puso en alerta al equipo de ´DEC´. Un falso Pepe Navarro intentó engañar a todos los profesionales del programa. Ahora le toca el turno a Ana Obregón.

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Estos últimos días están siendo algo ajetreados en el mundo del corazón. El enfrentamiento, más vigente que nunca, entre el presentador Pepe Navarro y la modelo Ivonne Reyes está dando mucho de qué hablar. No sólo porque ya se ha hecho pública la petición de la venezolana para que Navarro se someta a las pruebas de paternidad que finalmente demuestren si su hijo Alejandro fue fruto de su intermitente relación, sino porque anda revoloteando un imitador de Pepe que, suplantando su personalidad, intenta gastar bromas y meter en aprietos a algunos de nuestros más queridos famosos. Hace algunos días, durante la entrevista que José Luis Sousa ofreció en el programa ‘DEC’, se dio paso a una llamada telefónica, supuestamente del presentador, que pretendía aclarar algunos de los puntos más comprometidos de la conversación con Sousa. Una vez el supuesto Pepe se encontraba en pleno directo, algunos de los colaboradores percibieron diferencias entre la voz del llamante y la del presentador. Fue entonces cuando Jaime Cantizano prefirió cortar por lo sano. Menos mal. Todo era un auténtico despropósito. No es de extrañar el cabreo monumental del jerezano cuando se dio cuenta que le estaban tendiendo una envenenada trampa. Nadie daba crédito a semejante historión. Pues bien, el susodicho, un caradura de medio pelo, sigue intentando molestar a los personajes conocidos. Esta ocasión le ha tocado a la magnífica Ana García Obregón que está centrada en su nuevo proyecto profesional que verá la luz próximamente en Telecinco. Hace unos días, Obregón recibió una llamada telefónica, pocos días después de que Sousa asegurara que Pepe Navarro había mantenido una relación sentimental o sexual con Ana. Su voz le resultaba familiar: “Hola, Ana, soy Pepe Navarro, ¿qué tal?”. En un primer momento, convencida de que la voz era de quien decía ser, Ana le preguntó por la aparición de su ex amigo José Luis en televisión: “No tengo ni idea, yo no sé por qué habla”, le dijo ante su pregunta. A pesar de todo, algo rechinó en su diálogo y Ana se mosqueó. Por eso decidió tenderle una pregunta trampa. Cayó de pleno. Ahora anda preocupada por la actitud de semejante sinvergüenza. Debería denunciar.
 
Ana vuelve a ser ella
 
Ana ya es la que era, sonríe por fuera y, sobre todo, brinda constantes carcajadas por dentro. En las distancias cortas, Anita es mucho más honesta, sincera, divertida y pícara de lo que se refleja en televisión. Tiene un carisma especial y su cortesía la convierte en auténticamente apetecible. Por eso le llueven contratos y ofertas para asistir a numerosos programas de televisión. Pero, si algo sabe hacer la Obregón, es escoger con auténtico acierto. De hecho, la mini serie que protagonizará en la cadena de Paolo Vasile promete ser toda una revolución. No lo digo yo, sino quienes han tenido acceso a los guiones y cameos que están previstos para tan magnánima superproducción. A buen seguro que es un éxito de audiencia y críticas. Ana se lo merece. Lleva prácticamente toda su vida dedicada a la pequeña pantalla y, en esta nueva etapa de su vida, volver a la interpretación es, quizás, la única espinita que queda clavada.  Eso y volverse a enamorar. Lo tiene fácil, pues yo he sido testigo de la avalancha de hombrecitos, hombres y hombretones que la miran con libidinosidad. La desnudan con la mirada, no sólo porque lleva el morbo escrito en su nombre, sino porque sigue conservando el atractivo de su juventud pero asentado en la madurez. Y, eso, es realmente impactante. Tanto, que hace unos días fue inmortalizada en compañía de un imponente bailarín italiano mientras pasaba unos días en Roma. La prensa meridional todavía especula con la posibilidad de que entre ellos haya nacido algo más. Quién lo sabe.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)