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LA VERDAD DEL CAR DE MARBELLA (I)
En la actualidad está valorado en unos 12 millones de euros y genera rentas superiores a los 460.000 euros anuales

El ex presidente del Consejo Asesor del PP Andaluz, Luis Marín Sicilia, podría haber aprovechado su condición de notario para apropiarse del Centro Internacional de Alto Rendimiento para Fútbol Príncipe de Asturias (Marbella), por 300.000 euros

Junio 25, 2014

Según el testimonio de Antonio Romero, fuente de información vinculada al caso, este importe habría sido repartido entre el fedatario público y los conocidos intermediarios Rodríguez de Moya y Herminio Menéndez, quienes, a través de la sociedad MARPAFUT, enarbolaron el proceso y fueron desposeyendo poco a poco a la familia Romero Morales (propietaria de los terrenos),  de sus derechos
En marzo de 2014 estaba previsto subastar el complejo por una deuda de 22.000 euros que no fue notificada a los titulares de la carga hipotecaria pero sí a Rodríguez de Moya para que pudiese mantener la titularidad del bien
 

Antonio Romero, asegura una connivencia política (PP andaluz), y judicial con los intereses particulares de Marín Sicilia, Rodríguez de Moya y Herminio Menéndez      


Copas de Europa, Mundiales, Bundesligas, Premiers o Copas de la UEFA. El mejor entrenador de fútbol del año 2012, Vicente del Bosque; el cuarto máximo goleador de la historia de la Champions, Ruud van Nistelrooy; el campeón de la Champions League de 1994 como entrenador, Fabio Capello; o el campeón de la Champions League de 2013, Franck Ribéry. Todo eso es lo que en algún momento de su dilatada historia -inauguración en 2001-, se posó en el césped balompédico del Centro Internacional de Alto Rendimiento para Fútbol Príncipe de Asturias (CAR), sito en la ciudad andaluza de Marbella. Y es que durante mucho tiempo, el complejo ha sido y es la niña bonita de las pretemporadas de los equipos más laureados del viejo continente como el Hamburgo o el CSKA de Moscú.

Sin ir más lejos, el último en caer prendado de sus cantos de sirena ha sido el Dnipro ucraniano de Juande Ramos. Unos campos convertidos en leyenda: 55.600 metros cuadrados y una superficie construida -en concepto de vestuarios, gimnasios, etc.-, de 609 metros cuadrados que suman una tasación de unos 12 millones de euros y rentas actuales superiores a los 460.000 euros. A pesar de todo ello, el Centro esperaba para ser subastado en las oficinas del Patronato de Recaudación de la Diputación malagueña el pasado 20 de marzo por culpa de una deuda pírrica de 22.000 euros.
 
Una jugada estratégica perfecta pero ¿legal?
 
Sin embargo, el acto nunca llegó a producirse gracias a la intervención de la familia Romero Morales (hermanos Alonso e Isabel Romero Morales), que poseía un porcentaje superior al 50% de los terrenos -al ser éstos de su propiedad-, cedidos a la sociedad MARPAFUT en 1999 en base a los cuales se constituyó una hipoteca que sirvió para financiar dicho Centro. Misteriosamente, pocas horas después del saldo de la deuda por parte de los otrora propietarios de los terrenos, otra carta de pago aparecía para limpiar la deuda y desbancar de su posición privilegiada a la familia Romero Morales, a la que poco a poco le han ido esquilmando todos los derechos que poseía sobre el CAR.
 
Este es el testimonio de Antonio Romero, fuente de información de Extraconfidencial.com y conocedor del caso de esta pequeña familia de empresarios hosteleros, cree que esta intervención providencial de una mano negra para impedir el proceso de subasta en la Diputación malacitana -cuando la deuda ya había sido depurada por su familia- es parte de una conspiración elucubrada por tres nombres clásicos vinculados al mundo del fútbol y que también forman parte de MARPAFUT con el único objetivo de quedarse, cueste lo que cueste y caiga quien caiga, con el Centro Internacional de Alto Rendimiento para Fútbol Príncipe de Asturias (CAR).
 
Rodríguez de Moya, Herminio Menéndez Rodríguez y Marín Sicilia
 
El primero –Jesús Rodríguez de Moya-, es un afamado representante en el mundo futbolístico, conocido por el desaguisado ocurrido en torno a la figura del jugador sevillano Jesús Navas; el segundo –Herminio Menéndez Rodríguez-, destaca ahora como dirigente deportivo y agente de futbolistas, pero su celebridad se ha forjado en el pasado, cuando fue deportista olímpico español en la modalidad de piragüismo; el tercero y último –Luis Marín Sicilia-, es un notario sevillano jubilado y persona de reconocido prestigio social al haber desempañado importantes cargos institucionales en la política andaluza (ex vicepresidente del Parlamento Andaluz por UCD)  así como ex presidente del Consejo Asesor del Partido Popular Andaluz (PP-A), partido que regenta la Diputación de Málaga y que por ello, comenta Antonio Romero, sus intenciones de echar mano al CAR se habrían desarrollado de un modo más satisfactorio.
 
Las cargas hipotecarias
 
El primer paso para hacerse con el CAR, según relata Antonio Romero a Extraconfidencial.com, fue llevar a cabo la venta del CAR mediante la venta de todas las participaciones de dicha MARPAFUT. En el proceso, auspiciado por Rodríguez de Moya y Marín Sicilia y “accidentado” de por sí, “se llegó a un acuerdo con los compradores por el que asumían la primera carga hipotecaria que pesaba sobre el CAR, asumían el pago del precio que quedaba por abonar por la venta del CAR mediante una segunda carga hipotecaria y asumían el pago de una obligación a favor de Rodríguez de Moya a través de una tercera carga hipotecaria”.
 
Para colmo de colmos, los compradores habrían incumplido las obligaciones garantizadas con la segunda y tercera carga hipotecaria, a pesar de cumplir con la primera. Por ello, en el año 2007, los antiguos socios de MARPAFUT “iniciaron la ejecución de la segunda y tercera carga hipotecaria con el claro propósito de recuperar el CAR”.
Un nuevo obstáculo
 
De nuevo, y maniobrado por el trío mentado anteriormente para evitar la adjudicación del CAR a la familia Romero Morales, se presentó un documento por el cual se suspendía la subasta de la segunda carga hipotecaria y se celebraba la tercera a favor de Rodríguez de Moya, quien se hacía finalmente con la titularidad del bien por unos míseros 300.000 euros -11,7 millones menos de su tasación actual-, tal y como relata Antonio Romero.
 
Todo este proceso habría sido acordado en las ciudades de Marbella y Sevilla, desde el secretismo y bajo la batuta del notario Marín Sicilia, quien habría atado todos los cabos para acometer el cambio de propiedad del CAR al borde de la legalidad y de manera “poco ortodoxa”. Éste, además, se hizo con la primera carga hipotecaria y procedió a su ejecución “sin avisar a la familia Romero Morales porque, de haberlo sabido, en ningún caso hubiesen firmado en marzo del 2009 el documento por el cual suspendieron la subasta por la cual se adjudicarían el CAR”. Para rizar el rizo, el CAR “está alquilado a una sociedad –Marbella Football Center-, generando más de 340.000 euros anuales con los que se pagaría fácilmente la primera carga hipotecaria”.
 
Las cargas hipotecarias que se reparten Rodríguez de Moya (la tercera), y Marín Sicilia (la primera) se estarían gestionando, según Antonio Romero, al gusto de cada quien. Al parecer, según su testimonio, estos créditos hipotecarios no se estarían pagando. Un proceso maquiavélico que ha resultado del pacto firmado entre los dos agentes para quedarse con el CAR ignorando hasta la extenuación a la familia Romero Morales, sin ser avisados éstos de todos los trámites que MARPAFUT estaba realizando a sus espaldas para apartarlos cada vez más del presente y del futuro del Centro Internacional de Alto Rendimiento para Fútbol Príncipe de Asturias.
 
La rabia de los Romero Morales
 
Obviamente, “la maniobra fraudulenta de los señores Marín Sicilia y Rodríguez de Moya fue objeto de querella por los hermanos Romero Morales”. Pero como dice el adagio popular, poco dura la alegría en la casa del pobre. El Juzgado de Instrucción número 1 de Marbella tramitó la denuncia que, tras la indolencia mostrada por un sinfín de magistrados, se ha archivado, cerrando toda posibilidad de resarcimiento para la familia Romero Morales, propietarios de los terrenos y padres del CAR.
 
El sobreseimiento de la querella ha sido, para los Romero Morales un jarro de agua fría y creen que se ha realizado de forma premeditada y combinando ostensiblemente intereses políticos y particulares ya que se han omitido testificaciones en contra de Marín Sicilia ni se ha tomado declaración a los hermanos Romero Morales, grandes perjudicados en el fraude y víctimas de los hechos denunciados. Dicen también que no se han tenido en cuenta pruebas de gran importancia que acreditan el acuerdo entre Marín Sicilia y Rodríguez de Moya y muestran su convencimiento de que se archiva la causa para proteger el honor del notario, a pesar de que esta situación ha sido recurrida.
 
Por todas estas variables, la familia Romero Morales, cree tener indicios suficientes y necesarios para sospechar que el único objetivo de la subasta que se iba a producir el pasado jueves 20 de marzo de 2014 era la venta del bien y no el cobro de la deuda pendiente.  De hecho, la celebración no fue notificada a los titulares de la carga hipotecaria y pequeños accionistas de MARPAFUT, pero sí se dio conocimiento a Rodríguez de Moya para que éste pudiese ejercer sus opciones de modo prioritario y exclusivo, evitando así que los titulares pudiesen pagar la deuda. En nuestra edición de mañana seguiremos relatándoles otros detalles de lo que se anuncia como un suculento negocio supuestamente irregular en torno al mundo del fútbol con el uso de la imagen del entonces príncipe de Asturias – desconocemos si con la autorización de la Casa Real -, y la sorprendente reacción de los propietarios de la empresa gestora.