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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

El Estado mantiene un fantasma: la ONCE acumula pérdidas desde hace 15 años y rehúye de su labor social en favor de su propio beneficio (II)

Noviembre 29, 2016

Según PUEDO, entre 1996 y 2001, “un total de 65 millones de euros fueron desviados de su verdadero fin, que era atender las necesidades de los minusválidos no ciegos”.
Si en el año 2001 la media de cupones vendidos para el sorteo ordinario era de 5,4 millones, en 2004 bajó hasta los 3,5 millones. Lo mismo ocurrió en esos tres años con el sorteo de viernes (de 15 millones a tan solo 7,2), y con el sorteo de domingo (de 3,12 a 1,9 millones).

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El carácter social de la ONCE se diluye. Si bien es cierto que muchos de sus afiliados con minusvalía han perdido su modo de subsistencia, que no era otro que la venta del cupón, en favor de otros establecimientos comerciales gracias al despiadado CFC (Canal Físico Complementario), la Organización Nacional de Ciegos Españoles creada en 1938 por Ramón Serrano Suñer y presidida en la actualidad por Miguel Carballeda, tiene otros métodos a través de los que continuar enterrando su vocación originaria y convertirse, como ya alertó este medio la semana pasada, en un perfecto modelo de negocio en el que el Estado posee un papel protagonista. Tal y como denuncia la revista Capital -ligada a la plataforma PUEDO-, entre 1996 y 2001 “un total de 65 millones de euros fueron desviados de su verdadero fin, que era atender las necesidades de los minusválidos no ciegos”. La Legislación que rige los Estatutos de la Organización establece que ésta debe transferir a su Fundación el 3% de los ingresos brutos del cupón con objeto de realizar un reparto entre los minusválidos no ciegos. Estos 65 millones de euros no habrían llegado a las manos de estas personas con discapacidad durante estos cinco años y se especula que en los siguientes, hasta la fecha, la ONCE tampoco habría cumplido con su cometido y que este capital se hubiera reingresado automáticamente en la Fundación.

Hay que apuntar que un 3% de los ingresos brutos del cupón, no es mucho. Al menos ahora, momento en el que los boletos de la ONCE sufren una depresión abominable, muy lejos de otros tiempos -en los albores de los 90-, en los que los ciudadanos se lanzaban a los vendedores. Muchas de las voces cercanas a la ONCE, denuncian esta situación como una manipulación del cupón por parte de los dirigentes de la Organización. No se descubre la pólvora al afirmar que la venta del cupón ha bajado estrepitosamente en los últimos años y un progresivo alejamiento del ciudadano a este tipo de juego. Puede ser, dicen algunos, que la gran cantidad de productos y precios dispares haya confundido al habitual cliente. Las cifras hablan por sí solas. Si en el año 2001 la media de cupones vendidos para el sorteo ordinario era de 5,4 millones, en 2004 bajó hasta los 3,5 millones. Lo mismo ocurrió en esos tres años con el sorteo de viernes (de 15 millones a tan solo 7,2), y con el sorteo de domingo (de 3,12 a 1,9 millones).

En más de la mitad de los sorteos celebrados en un año por la ONCE no se reparte el premio mayor

El problema es tan severo que en más de la mitad de los sorteos celebrados en un año por la ONCE no se reparte el premio mayor: o bien se devuelve el cupón o bien éste no sale de la imprenta. Es lo que se conoce como la abismal diferencia entre lo vendido y lo emitido. La plataforma PUEDO considera que esta forma de proceder no es honesta ya que “es normal que, emitiendo diariamente seis millones de cupones, una parte considerable del cupón quede en casa, mayoritariamente en concepto de sobrante, por lo que ni tan siquiera sale a la venta, quedándose algunos días en reserva de imprenta”. Inclusive, advierten que la ONCE podría incurrir en delito al permitir “que series enteras se queden reservadas en la imprenta, sin salir un  solo  número  a  la  calle,  como  ocurrió con los sorteos de domingo de los días 1 y 29 de junio (2003), en los cuales las 50 series se quedaron en imprenta; por tanto, a ningún cliente  le  tocó  ningún  primer  premio”. Se han dado sorteos en los que, habiéndose emitido 11 millones de cupones, solamente se vendieron unos 5 millones.

La comparativa con Lotería Nacional también es gravosa para la ONCE. Por norma general, Lotería Nacional genera más ingresos tan solo en el Sorteo de Navidad que la ONCE juntando todos sus productos a lo largo del año. Y para muestra un botón: en 2004 Lotería Nacional recaudó 2.378 millones en el Sorteo de Navidad, mientras que la ONCE contabilizó 2.230 millones a lo largo de todo el ejercicio.

Cada día que pasa las ventas del Cupón caen en picado. Y, además de señalar directamente a los gestores de la ONCE como los principales responsables, también se critica abiertamente las características de los nuevos productos y el formato de sorteos y premios anquilosado en el tardofranquismo. ¿Cómo es posible que se autofinancie la ONCE?

Los propios directivos de la Organización continúan negando la evidencia. En 2012, en boca de su delegado territorial en Castilla-La Mancha, Antonio Cebollada, la Organización aseguraba que no recibía subvenciones del Gobierno y que sólo se autofinanciaba con los ingresos que obtiene por la venta de sus productos de juego: “Hemos tenido ayudas del Estado hace algún tiempo, en el sentido de que cuando presupuestábamos los ingresos de un año y no se alcanzaban esas ventas, el Gobierno nos subvencionaba con la cantidad que había faltado para el presupuesto de ingresos que habíamos acordado conjuntamente con el Gobierno pero actualmente ya no es así”.

Las verdaderas ayudas estatales

Atendiendo al Informe de Auditoría Independiente de Cuentas Anuales e Informe de Gestión del Ejercicio 2015, la ONCE cuenta con dos métodos infalibles de financiación. Por un lado, las subvenciones, donaciones y legados recibidos, principalmente, por contratación indefinida de trabajadores discapacitados que están vinculadas al cumplimiento del requisito de permanencia de dicho empleo durante tres años y las donaciones recibidas correspondientes a elementos del inmovilizado intangible (concesiones administrativas). En este aspecto, la ONCE ha recibido un total de 1.720.000 euros en 2014 y 1.069.000 euros en 2015.

Por otro lado, el Estado protege a la ONCE a través de una asignación fija que marca el Fondo de Estabilidad de Premios. El Consejo General establece mecanismos específicos para cubrir posibles desviaciones anuales que se produzcan en el porcentaje de premios del cupón pagados. En base a dicho precepto el Consejo General aprobó crear en su momento el mencionado Fondo de la modalidad de Lotería Cupón, con el fin de paliar el efecto de las desviaciones anuales existentes en los premios mayores vendidos, respecto de los premios mayores teóricos (exceptuando los premios que por su funcionamiento tienen carácter fijo acumulándose para sorteos futuros si no se han vendido). Estamos hablando de más de 60 millones en 2014 (60.073.000 euros) y casi otros 30 millones en 2015 (29.435.000 euros).

A pesar de ello, los resultados no son siempre los deseados. El 16 de diciembre de 2004, el Consejo General de la ONCE vaticinaba una tendencia alcista para 2005 y pronosticaba unos beneficios de 66,2 millones de euros. A pesar de existir un Informe de la Dirección General que criticaba la forma de gestión de la ONCE  durante la última década, el Consejo decidía hacer caso omiso de tales advertencias y anunciaba unas ventas totales por valor de 2.701 millones de euros. Un año después, el Consejo General se veía obligado a reconocer unas ventas de 2.020 millones de euros (681 millones menos de lo pronosticado). Los beneficios ilusorios se esfumaron y en su lugar aparecieron pérdidas millonarias.

Doinel Castro