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PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO 2013 (III)
Justicia reconoce ingresos adicionales para los fiscales y funcionarios de la Administración

El Estado destina en 2013 más de 554 millones de euros a la formación de funcionarios de las carteras de Interior, Hacienda, Educación, Defensa y Justicia

Febrero 12, 2013

Las partidas formativas de los Ministerios de Justicia e Interior son impartidas por “miembros de los cuerpos” de las diferentes administraciones

En 2012, las mismas partidas con el mismo objeto, supusieron un importe total de 608 millones

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Dos meses después de la aprobación de los Presupuestos Generales para el ejercicio de 2013 en el Congreso de los Diputados, estos siguen aportando hectáreas de tela que cortar. Tras el análisis de las partidas asignadas por un lado a la Jefatura del Estado -en un momento de máxima tirantez en el que sus representantes intentan salvaguardar su honor entre tribunales- y por el otro, a la Presidencia del Gobierno, la conclusión ante la exigua merma que el Estado ha aplicado a sus números para 2013 parece clara. La pírrica disminución que éstos han sufrido en algunas de sus partidas no parece suficiente y la recurrente pregunta acerca de su rentabilidad sobrevuela a los fondos públicos, ¿son realmente provechosas para la sociedad y el estado de bienestar la mayoría de estas inversiones? Quizás el punto de mira de la optimización de su eficiencia no esté en su adelgazamiento, sino en su priorización.

En este punto encontramos en el dossier presupuestario siete puntos destinados al aprendizaje y la formación. Siete partidas que figuran en el informe al lado de otras como ‘Protección civil’, ‘Bibliotecas’ o ‘Desarrollo industrial’. Un grupo de inversiones que se lleva, en su totalidad, unos 554 millones de euros. En concreto, las inversiones responden a los conceptos de ‘Formación del Personal de la Administración de la Justicia’ (8.185.700 euros), ‘Formación de la Carrera Fiscal’ (3.390.170 euros), ‘Formación del personal de las Fuerzas Armadas’ (387.211.590 euros), ‘Formación de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado’ (75.051.370 euros), ‘Formación del Personal de las Administraciones Públicas’ (67.941.870 euros), ‘Formación del personal de Economía y Hacienda’ (8.952.250 euros) y ‘Formación permanente del profesorado de Educación’ (3.451.030 euros). Ante esta ingente cantidad de miles de euros destinadas a la formación, las preguntas necesarias para su legitimación pública saltan a la vista: ¿qué?, ¿a quién?, ¿cómo?, ¿para qué? Extraconfidencial.com se ha puesto en contacto con los órganos ministeriales de turno –Justicia, Defensa, Interior, Hacienda y Administraciones Públicas, y Educación- para obtener una explicación básica del objeto de estas partidas formativas.

11,5 millones para el CEJ

Desde Justicia, aseguran que el Centro de Estudios Jurídicos (CEJ) es el órgano que gestiona estas partidas. Éste tiene encomendada la formación inicial de los aspirantes al ingreso en la Carrera Fiscal y en los Cuerpos de Secretarios Judiciales, Médicos Forenses y, en su caso, demás personal al servicio de la Administración de Justicia. Esta formación se imparte a los funcionarios de carrera de la Administración de Justicia, ya que según el Ministerio, “es una formación reglada y obligatoria para acceder a esta condición”. Según el departamento, estas partidas no se adjudican a ningún ente ajeno al ministerio, “la formación la imparten fundamentalmente miembros de los cuerpos de la Administración de Justicia, Abogados del Estado y en algún caso miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado seleccionados por convocatoria pública”. Ante esto, es lógico pensar que los más de 11,5 millones de euros que gestiona el CEJ para la formación son una vía encubierta de ingresos para los funcionarios de la Administración. Extraconfidencial.com así lo ha planteado al Ministerio de Justicia, obteniendo la callada por respuesta.

Formación militar

En cuanto a la ‘Formación del personal de las Fuerzas Armadas’, el Ministerio de Defensa ha contestado de un modo mucho más escueto. Esta partida se encarga, según el órgano estatal, de “gastos de la actividad docente y de los Centros Militares de Enseñanza, Formación, Perfeccionamiento y Altos Estudios de la Defensa Nacional” destinados a la formación de “oficiales, suboficiales, militares de complemento, tropa y marinería y reservistas voluntarios”. Nada comentan acerca de las cláusulas de permanencia en servicio de estos tipos de prácticas, pero cuando son interpelados acerca de los cursos de formación de pilotos de las Fuerzas Armadas reconocen que éstos deben permanecer, según la normativa actualmente en vigor, “entre 8 y 15 años cuando las necesidades del Planeamiento de la Defensa Militar así lo exija”. ¿Pero quién determina las necesidades de la defensa del país?, ¿Es posible que estos trabajadores no solo se formen a través del erario público, sino que también ocupen un puesto de trabajo ineficiente durante 15 años que todos los españoles pagamos?  

Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

De acuerdo con la ‘Formación de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado’, desde el Ministerio del Interior aseguran que con esta partida “por un lado se forma a las personas que optan a entrar en las Fuerzas y Cuerpos y por otro lado, los que ya forman parte del cuerpo, se les da formación complementaria para adquirir una especialidad”. En función del tipo de formación impartida, ésta se lleva a cabo mediante “escuelas propias de los Cuerpos, Universidades o escuelas privadas”. Nada concretan respecto al tipo de metodología que se lleva a cabo para seleccionar a estas “escuelas privadas”.

El resto de departamentos –véase Hacienda y Administraciones Públicas, por un lado y Educación, por el otro- han hecho mutis por el foro y han evadido las preguntas de extraconfidencial.com. De este modo, poco se puede esclarecer en el farragoso campo de los presupuestos destinados a la formación debido en gran medida a dos factores: la escasa transparencia con la que los órganos contestan a preguntas incómodas y su silencio sepulcral cuando los vientos no son propicios.

Con todo, el pueblo sigue sin saber con exactitud a dónde se destinan 554 millones de euros, camuflados bajo el paraguas de la formación, y para qué. La necesidad y la prioridad de nuevo a escena. Mientras, la creación de empleo sigue estancada y 6 millones de españoles hacen cola en el paro.

Jesús Prieto