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El escándalo de Volkswagen en EEUU empuja a Audi hacia la Fórmula 1 y lo van a necesitar

Septiembre 23, 2015
volkswagen

En menos de una semana los cimientos de la Fórmula 1 y el mercado de la automoción se han removido con un único protagonista en el centro de todo ello: Volkswagen. En el primero de los casos, de forma aparentemente voluntaria, pero en el segundo, de manera accidental, indeseada y con consecuencias mucho más graves que muy bien podrían incidir de manera positiva en la primera.

En Estados Unidos, la Environmental Protection Agency (EPA), entidad reguladora de las emisiones a la atmósfera de gases contaminantes detectó un truco en el software de control instalado en 482.000 Volkswagen y Audi con motores diésel de cuatro cilindros vendidos en el país de Obama entre 2009 y 2015. Este programa informático alojado en el ordenador central de los coches manipulaba los parámetros de CO2 emitidos por el coche durante los tests que han de pasar los vehículos, introduciendo un error de entre diez y cuarenta veces su valor real. Una vez terminada esta prueba, el software reiniciaba el proceso y volvía a mostrar mediciones normales y parejas a la realidad en orden de marcha.

Retirados de la venta hasta nueva orden

Estados Unidos, el mercado comercial más grande del mundo, es un país donde la trampa, la fullería y la competencia desleal no sólo están perseguidas por la legislación sino que además es fuertemente castigado por una sociedad que suele responder de manera muy enérgica. Las autoridades yankees han puesto sobre la mesa cargos criminales y una multimillonaria sanción que ronda los 30.000 euros por coche vendido, lo que dispara la posible factura final a más de 15.000 millones de euros al cambio (37.500 dólares por coche, 18.000 millones de dólares) El problema, más que por las multas, es lo que va a padecer la imagen del mayor fabricante europeo en un mercado clave en el que querían crecer. Los modelos de coches implicados -motor diésel, cuatro cilindros, dos litros de cubicaje, casi uno de cada cuatro de su catálogo-, han sido, de entrada, retirados de la venta hasta nueva orden.

El primer reflejo de las graves consecuencias que esto puede desencadenar fue la bajada en Bolsa padecido por el Grupo VAG en dos días, con una depreciación histórica del 35% pasando de 163 € por acción a poco más de 100 a cuenta del llamado “Dieselgate”. Flaco favor le hace todo este jaleo a la lenta introducción de este tipo de combustible en el poco permeable mercado norteamericano a los vehículos de gasoil, donde llegan desde hace poco y con cuentagotas, no en vano es un país donde hasta los camiones funcionan con gasolina.

El problema va más allá porque por el mundo ruedan 11 millones de coches de la firma que podrían estar aquejados del mismo problema. Esto se convierte en pandemia para Volkswagen y socava de manera peligrosa una credibilidad bien ganada durante décadas de excelentes e innovadores productos. Muchos observadores y críticos se preguntan si hay otras trampas dentro de estos coches… Y estamos hablando de vehículos con dispositivos destinados a transportar a personas a ciertas velocidades con unas garantías de seguridad.

volkswagen f1

El año pasado la compañía Takata tuvo que revisar 34 millones de airbags defectuosos o General Motors ha tenido que hacer frente a demandas millonarias por problemas relacionados con los sistemas de encendido. Debido a este mal funcionamiento se relacionó esta tara con una docena de fallecimientos. Se sabe que con referencia a lo ocurrido con Volkswagen hay otras marcas que están siendo investigadas.

Los antecedentes de Michelin y el Mercedes Clase-A

¿Qué tiene esto que ver con la Fórmula 1? Mucho. En 2005 la marca de neumáticos Michelin equipaba a más de dos tercios de la parrilla y en el Gran Premio de Indianápolis y, tras un reventón con posterior grave accidente que envió al hospital a Ralf Schumacher, los coches equipados con estos neumáticos decidieron no participar en la prueba. El público, con razón, abucheó a los participantes y a los que creyeron responsables de todo esto, el organizador, equipos, Michelin, etc. Al año siguiente la marca francesa se gastó una cifra cercana a los 60 millones de euros en comprar entradas, facilitar el acceso de sus clientes a la prueba de aquel año y decenas de acciones de relaciones públicas para enjugar el daño.

No fue intencionado, pero Michelin sobreactuó en un mercado de importancia capital para no perder cuota de mercado. Otro ejemplo similar lo protagonizó Mercedes cuando lanzó su Clase-A, el primer utilitario de la marca y su famosa y fallida “prueba del alce”. El Clase-A volcaba en una circunstancia muy concreta, y fue todo un escándalo en Alemania. Muchos apuntaron a la firma de la estrella como la causante de una debacle industrial en uno de los motores de la economía teutona. La reacción fue instalar sin coste alguno los mejores y más avanzados sistemas de seguridad destinados a los coches más altos de su catálogo, y crearon uno de los coches más seguros del mundo.

¿Se quedará Audi con la escudería Red Bull?

Con toda seguridad Volkswagen, Audi, y todas las marcas que una el Grupo VAG van a ser absolutamente escrupulosas con este tema en el futuro. Michael Horn, presidente de la filial americana, ya ha pedido disculpas públicamente. Ha dicho claramente: “La hemos jodido”, “hemos sido deshonestos” y “pagaremos lo que haya que pagar por todo esto”. De hecho la casa matriz ya ha reservado 6.500 millones de euros para el próximo trimestre por lo que les pueda caer encima. Dentro de esa abultada partida presupuestaria habrá con toda seguridad un enorme bocado para publicidad, relaciones públicas y el lógico lavado de cara que van a necesitar.

Al lado de esas cantidades, los 200 o 300 millones de euros que necesitarían al año para montar un equipo de Fórmula 1 es calderilla. Se habla desde hace tiempo, pero con mas insistencia desde el pasado lunes de la posibilidad de que Audi, una de las marcas implicadas en el escándalo, se quede con la escudería Red Bull y que empiece a operar como tal a partir de 2018. La pauta, el ejemplo a seguir, lo marcó Mercedes. Invirtió lo necesario, y acabaron siendo Campeones del Mundo en cinco años. Con la Fórmula 1 como principal plataforma publicitaria crecen a ritmos de dos dígitos en muchos mercados importantes, se han afianzado como marca Premium por delante de BMW y Audi, y en tan sólo tres temporadas han conseguido rebajar la edad media de sus clientes en trece años, que ha pasado de 54 a 41 años.

El grupo Volkswagen va a tener que empezar a pensar en esto no como en una opción divertida sino en una necesidad, porque lo peor no son las multas y sanciones, sino el agujero negro en que se encuentra la credibilidad de todas las marcas que operan bajo su paraguas (Volkswagen, Audi, Seat, Skoda, Lamborghini, Bentley, Porsche, Ducati, Bugatti, Scania, MAN, y otras sociedades filiales

Volkswagen hará lo que han hecho otros en condiciones similares, sobre reaccionar, y por norma general el público siempre se ha beneficiado de cosas así. Es muy muy posible que la Formula 1 también, a falta de firma, dicen…

José M. Zapico

@VirutasF1