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El discurso de su CEO, Jean Marc Vignolles, es cada vez menos creible

El errático plan de negocio de Orange España

Abril 11, 2013
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Móvil, sí, fijo, también. ADSL, me apunto. Banda ancha móvil, naturalmente. Primero que la fibra no me interesa, luego que voy a dar fibra (a poder ser, la de otros). Tecnología 4G, póngame dos toneladas. No hay producto, servicio o tecnología a la que Orange España diga que no, por lo menos de boquilla.

En una delirante espiral, probablemente animada por la borrachera de datos positivos de los últimos meses, la filial española de France Telecom parece que en vez de un plan de negocio tiene tres. El problema es que para buena parte de esos proyectos que constantemente anuncian, necesitan la colaboración imprescindible de terceros, sean éstos los reguladores, los demás operadores o la matriz de la casa, cómodamente instalada en París y viviendo aún de las rentas del Estado francés.

El discurso de Orange cambia constantemente, de acuerdo que el sector es particularmente dinámico pero sería recomendable para una empresa que pasa por ser seria, mantener una línea argumental acorde con su estrategia. Dar bandazos es siempre negativo.

Oferta imposible de replicar

La oferta lanzada hace solo unos días es un buen ejemplo de esto. A los pocos días del lanzamiento de Movistar Fusión, la propuesta integrada de Telefónica con móvil, fijo, banda ancha y tv, el propio Jean-Marc Vignolles, CEO de Orange España, les contaba a los periodistas que la oferta era imposible de replicar, hasta el punto de que si ellos ofrecieran algo similar, perderían una buena cantidad de dinero por cada cliente que se diera de alta. Bien, pues ahora salta el Canguro. Ni Fusión era tan difícil de replicar, ni el discurso de Vignolles era consistente. Y así, con todo.

 Me temo que dentro de poco tiempo, las hemerotecas –o Google, por ir más acorde con los tiempos- van a ser los peores enemigos de Jean Marc Vignolles, ese CEO hiperactivo. Difícilmente podrá hacer frente con algo de solvencia a todos esos planes que dice tener. Más pronto que tarde, la incongruencia del discurso estratégico de Orange aflorará, porque los recursos no son ilimitados, y muchísimo menos ahora.

 La filial española de France Telecom haría bien en centrar el tiro, en poner el foco en aquello que sabe hacer mejor y que le está reportando beneficios en los últimos tiempos, y no dejarse llevar por ese triunfalismo del que tanto peca Vignolles. Un discurso poco creíble basado en criticar, exigir, amenazar y poner ultimátums a todo el que no baila al son que ellos tocan.

Todos sus planes e inversiones están condicionados a algo. Tendrán fibra si Telefónica abre sus verticales, cosa que conseguirán por las buenas o por las malas, vía CMT. CMT a la que también critican por su cercanía a los operadores grandes, sin perder tampoco la ocasión de criticar al Gobierno porque el diseño y puesta en marcha del nuevo gran regulador no va al ritmo que Vignolles quisiera… en fin, Orange ha vuelto a judicializar el discurso del sector en este país, después de una larga temporada en la que las telecos ya sólo hablaban el lenguaje de la competencia y el mercado competitivo.