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El entorno más cercano de James Rodríguez le defiende: “Es un excelente profesional”

Febrero 16, 2016

No entiende la campaña mediática de la prensa deportiva (y no deportiva) española ni, mucho menos, la iniciada por los medios colombianos.

jamesrodriguez

James Rodríguez, tan acostumbrado a la aceleración como está, ha pasado de 100 a 0 en pocos segundos. El colombiano ha experimentado en sus propias carnes el maniqueísmo que en los últimos años impera en el Real Madrid. O todo o nada. O blanco o negro. Y a él ahora le toca negro. James llegó como un fichaje de campanillas, con el aura de futbolista destacado del Mundial (algo que siempre ha atraído sobremanera a Florentino) y en unos pocos meses se subió a la maldita montaña rusa merengue, donde el descenso es aún más rápido que la subida. Este mismo lunes, Football Laks sacaba a la luz su sueldo. La web ha sacado a la luz algunas de las cifras del acuerdo entre el colombiano y el club blanco. El jugador llegó en la temporada 2014-15 y, según el contrato, percibió 7.009.930 euros brutos. Una temporada después tuvo una subida automática y pasó a cobrar 7.759.380 euros a partir de la 2015-16 y hasta la 2019-20.

El ex del Oporto y Mónaco -entre otros- fue uno de los mayores damnificados por la marcha de Carlo Ancelotti. Con el italiano en el banquillo, encontró su mejor juego y la afición se henchía de orgullo al afirmar que los 80 millones invertidos en él se habían quedado incluso cortos. Después llegó Rafa Benítez y empezaron los problemas: lesiones misteriosas, convocatorias de riesgo con su selección, puyas de su técnico en público con respuestas del propio jugador (hasta entonces poco dado a las polémicas)… En definitiva, pérdida de importancia en el equipo blanco. Pero James creyó que esa situación se revertiría completamente con la llegada de Zidane al banquillo. De nuevo, se volvió a equivocar.

Comenzaron los ataques de la prensa

Las cosas han cambiado pero no precisamente para bien. Antes la ausencia de James en un once era culpa de Rafa Benítez y ahora es responsabilidad de la vida desordenada del propio jugador. Está siendo un inicio de año realmente complicado para el colombiano, que ha visto, desconcertado, cómo la prensa colombiana y la española aunaban fuerzas para dañar su imagen aludiendo a una supuesta falta de profesionalidad hasta ahora desconocida: se dice que ha cogido peso, que gusta demasiado de la noche (madrileña, colombiana y mundial) y que ha perdido confianza en el terreno de juego. De eso último sí se han visto evidencias en los últimos encuentros.

Al jugador todo esto le ha pillado por sorpresa. James estaba convencido de que un tipo como Zidane, ex jugador de postín y a priori hombre de club, lo tendría como indiscutible. El colombiano, además, creía entender cómo funcionaban las cosas en la Casa Blanca: jugabas según costabas. Y él había costado mucho. No contaba, pues, con esta situación: no es uno de los fijos y ahora se ve abocado a pelear su puesto con Isco cuando todos están bien (la lesión de Gareth Bale le ha dado un respiro). El colombiano está muy confundido y con el ánimo tocado. Solo así se puede entender la celebración después de su gol ante el Athletic: rabia y orgullo ante los que le cuestionan.

Su entorno, indignado

Igual de desconcertado se muestra su entorno más cercano. James nunca había tenido problemas de este tipo. Jamás fue uno de esos jugadores problemáticos fuera del terreno de juego, de hecho los que le conocen siempre afirmaron todo lo contrario. Su padre biológico (y con el que ahora mantiene una relación cercana), Wilson James Rodríguez Bedolla, indicó en una reciente entrevista radiofónica con el que suscribe que su hijo “es demasiado serio para su edad y que piensa en el fútbol las 24 horas del día”.

De esa manera casi obsesiva vive el deporte la madre del chico, Pilar Rubio Gómez: recuerda todos los goles de su hijo desde que tenía 11 años y jugaba en el equipo alevín del Academia Tolima. Y así, con toda su carrera profesional: Envigado, Banfield, Oporto, Mónaco y, por supuesto, ahora Real Madrid. También coincide en la idea de Wilson: “Es un excelente profesional”. Ninguno de sus allegados quiere añadir mucho más porque creen que terminarían perjudicando a James.

Solo se excedió su mujer, Daniela Ospina, que sí habló ante los medios para defender públicamente al volante: “Si alguien sabe qué hace su marido, es su mujer”. Lo que no se esperaba Ospina, seguro, es que un periodista ajeno al deporte como es Federico Jiménez Losantos, le atacase con tal virulencia. (“Antes era un hombre agradable”, dijo). En el entorno de James creen, por tanto, que se ha iniciado una campaña contra el jugador aunque no tienen claro el objetivo: allanar el camino para una posible venta o respaldar las decisiones de Zidane son los dos preferidos.

Están seguros de que todo es mentira

Sea como fuere, nadie en su entorno cree ni una palabra de lo que se ha publicado. James es un chico taciturno, tímido, muy reservado y extremadamente religioso. Episodios como el de la conducción temeraria evidencian, en su opinión, que en gran parte sigue siendo solo un chico asustado (James explicó que huyó del coche de la policía porque creía que le iban a secuestrar).

James Rodríguez había oído aquello de: “el Madrid es diferente a todo, ya verás”. Ahora se ha dado cuenta de ello y no le ha hecho demasiada gracia. No está seguro de que le compense seguir en Chamartín.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99